Es momento de cerrar ciclos

Debemos evolucionar y aprender a practicar el desapego para ser felices
Es momento de cerrar ciclos
Ser felices depende en muchas ocasiones de dejar ir ciertas cosas.
Foto: Pixabay

La vida fluye, cambia a cada instante y son muy pocas las cosas que podemos retener. Por eso, los cierres de ciclos siempre serán parte de nuestra existencia.

Hay ciclos de los que nos cuesta salir y es que la base de supervivencia de nuestro organismo estriba desde el apego, ese vínculo afectivo que nos mantiene comprometidos, ya sea con una persona o con una situación. En otras palabras, nuestra naturaleza está construida para apegarnos.

Cuando un ciclo, ese compilado de momentos vividos e impregnados de sentimientos, se cierra y aparece un proceso de pérdida, surge el desapego; aquel que trae consigo sufrimiento y dolor en el proceso.

Una mudanza, la pérdida de empleo, una ruptura amorosa o de alguna gran amistad, la jubilación, así como el fallecimiento de un ser amado, son solo algunos sucesos que acarrean un proceso de pérdida que  se desconoce cuánto durará.

“Cuando se pasa por un duelo, de cualquier tipo, por lo menos si eres súper saludable emocionalmente, podría tomarte seis meses. Pero, siendo realista, puede tomar hasta un año. En el inconsciente, cuando de repente esa estructura o relación ya no está, queda ese vacío, lo que hace que toda la psique se tenga que reacomodar para encontrar salud y balance. Ese reacomodo es lo que toma tiempo”, indicó la doctora en psicología y astróloga, Veroshk Williams.

Cerrar ciclos nos ayuda a respetar el propio proceso. Son estadíos circulares y cada día puedes estar en todos ellos. Hay momentos en los que se experimenta negación, coraje, tristeza, la búsqueda de porqués y aceptación.

La naturaleza promueve que, sin importar el tiempo, el organismo posee la capacidad de autosanarse en torno a la pérdida, y superar el duelo. Sin embargo, para evitar que algunos elementos se desencajen en ese proceso, la terapia puede ser un agente facilitador para culminarlo más rápido.

“En esencia, nos tocan todas las pérdidas que hayamos tenido en nuestra vida. Hay un archivo en nuestra psique, en donde todas las pérdidas se acomodan. Y aunque hayas superado una pérdida de hace mucho tiempo, una pérdida reciente puede levantar otra capa de esa pérdida pasada. Eso pasa siempre, aunque no lo tengas consciente”, explicó Williams.

Por su parte, el doctor Ariel Orama López, quien es psicólogo clínico y coach certificado, explicó que para poder dejar o eliminar aquello que nos afecta de algún modo en ese “archivo” que denominamos como pasado, debemos ser capaz de cultivar el desapego de forma constante, aprender a vivir cada día por segmentos, a ser asertivos a la hora de soltar o dejar ir aquello que nos hace daño sin expectativas, y ser capaces de rediseñarnos a nivel personal diariamente, tal como lo hacen nuestras células, tejidos y sistemas del cuerpo.+

“Nuestro cerebro está capacitado para seguir evolucionando y reconstruir nuevas experiencias de aprendizaje a través de la plasticidad, esa cualidad que nos hace moldeables. Se dice que las neuronas refuerzan eso que es pensado diariamente y, de no ocurrir, “desconectamos” dichas conexiones asociadas a recuerdos casi holográficos y vívidos, ya sea de experiencias traumáticas, rituales repetitivos que nos dañan o creencias nefastas sobre lo que ocurrirá en el futuro, a partir de lo ya vivido”, manifestó.

Orama propone exponerse al cambio, de forma deliberada, cada día. “Aunque suene paradójico, la exposición continua a la creatividad y al cambio te otorga herramientas para enfrentar aquello que nos sorprende al desprenderse de nosotros de forma súbita o convertirse en pérdida”, culmina.

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