El impuesto a la congestión tiene opositores en Queens

Varios funcionarios electos y residentes sostienen que el Estado debe explorar fuentes alternativas de financiamiento para encarar la crisis del transporte
El impuesto a la congestión tiene opositores en Queens
Líderes comunitarios expresaron su oposición a la tarifa de congestión.

 NUEVA YORK.- El debate entre quienes favorecen y los que están en contra de la tarifa de congestión, una propuesta legislativa que ha sido presentada ante la Legislatura estatal, que se aplicaría a todos los automotores que circulen por el centro de Manhattan, se empieza a polarizar.

Este domingo, la Coalición Cívica de Queens, que incluye a residentes, la Asociación de Camiones de Nueva York y a la organización KeepNYCFree, junto a varios funcionarios electos hicieron una demostración para rechazar la propuesta, señalando que esta crearía gastos adicionales para las familias de clase trabajadora y servirá como otro impuesto a la clase media de la ciudad.

El asambleísta estatal, David I. Weprin y los concejales Barry Grodenchik y I. Daneek Miller, dijeron que darán batalla contra la iniciativa que se debatirá en Albany apenas empiece el nuevo periodo de sesiones en enero.

Los funcionarios coincidieron en que no en todos los vecindarios de la ciudad de Nueva York son fácilmente accesibles a través del sistema de transporte público. Los vecindarios en el norte, sur y este de Queens, junto con ciertas áreas de Brooklyn, no tienen los mismos servicios que los de Manhattan con sistemas de metro de fácil acceso cerca de sus hogares y negocios.

“Un impuesto de congestión sería desastroso para los residentes de Queens, Brooklyn y Long Island. Podría costar cientos de dólares en gastos adicionales cada mes. Aumentaría el costo de hacer negocios con el costo de los impuestos de congestión que se transfieren a los negocios”, dijo el asambleísta Weprin.

De acuerdo con Weprin, la medida aumentaría el costo de los bienes de consumo y limitaría la capacidad competitiva de las pequeñas empresas locales, además que impondría una barrera monetaria para los residentes de los distritos fuera de Manhattan.

Entre tanto, la Coalición Cívica de Queens argumentó que las comunidades de clase media no pueden permitirse un aumento de impuestos en forma de una tasa por congestión, que agregarán cientos de dólares en gastos mensuales adicionales para las familias de clase trabajadora de Nueva York.

“La tarifa a la congestión, en realidad es un impuesto regresivo, representa un intento ideológico de ingeniería social por parte de las elites que prefieren limitar el acceso de la clase media y las familias trabajadoras de la ciudad al centro de Manhattan”, dijo Corey Bearak, asesor principal de políticas de Keep NYC Congestion Tax Free.

Bearak sugirió que en lugar de la tarifa a la congestión se aplique medidas sólidas que incluyen el cobro de la tasa de mercado por cierres de calles ($ 600 millones), tarifas de registro ($ 300 millones) e impuestos a la renta para no residentes ($ 2 mil millones).

“Estos impuestos servirían mejor a los intereses públicos y el mejoramiento del transporte y el tránsito”, insistió Bearak.

Los sectores que favorecen la ‘tarifa de congestión’, sostienen que ésta permitiría los fondos que se necesitan para modernizar el sistema del Metro. Cada día miles de neoyorquinos que usan el transporte público se ven afectados con retrasos, cancelaciones del servicio, y pésimas condiciones en andenes y vagones.

La Asociación de Conductores de Autos de Alquiler y taxistas (FHV) dijo que la tasa a la congestión también será una carga financiera importante para las pequeñas empresas de Nueva York que dependen de los puentes gratuitos para mantener los costos bajos.

La FHV sostiene que los peajes adicionales no solo reducirán la capacidad competitiva de estas empresas, sino que también conducirán a costos adicionales para los consumidores de Nueva York. Finalmente, recordaron que esa industria ya enfrenta una crisis con los costos adicionales de los recargos y otras presiones del mercado, incluida la devaluación de los medallones de taxis, escenario que ha llevado al suicidio al menos a 8 taxistas, hasta la fecha.

En general, los opositores de la tarifa a la congestión dijeron que el Estado debe explorar fuentes alternativas de financiamiento, incluida la restauración de un impuesto de viaje y el uso de los ingresos de la legalización de la marihuana para el financiamiento del transporte; así como medidas para reducir la congestión, incluidos los incentivos para las entregas nocturnas, una extensión del límite en la aplicación para vehículos de alquiler y la eliminación del programa de multas estipulado por la ciudad.