Necesitamos transformar la democracia en Nueva York

Necesitamos transformar la democracia en Nueva York
Hay que instituir un sistema de financiamiento que de a nuestra gente mayor voz en la política.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

Como líderes comunitarias en Bushwick, vemos las necesidades urgentes de nuestras comunidades todos los días. Necesitamos más fondos para las escuelas públicas de nuestros hijos. Necesitamos proteger, y crear más, viviendas asequibles para permanecer en nuestros hogares, sobre todo en barrios como el nuestro, donde estamos siendo desalojados a diario. Y necesitamos protecciones para los inmigrantes que están siendo atacados a diario por la administración de Trump.

Pero por muchos años en Nueva York, a pesar de ser un estado con una mayoría progresista, nuestro sistema político no nos ha dado resultados en estos temas cruciales. Y, en gran parte, se debe a un sistema que permite a los ricos y grandes corporaciones hacer contribuciones masivas para proteger sus intereses, sin dar una oportunidad a la clase trabajadora y de bajos ingresos de alzar la voz.

Cada año de elecciones estatales, el sector de bienes raíces regala millones de dólares a políticos para resistir cambios que beneficiarían a los inquilinos. Esas mismas donaciones políticas han ido para financiar propaganda antiinmigrante en las elecciones, sobre todo en elecciones en los suburbios.

Ahora, con una nueva mayoría demócrata en el Senado por primera vez en una década, ya es hora para un cambio. Mientras que seguimos luchando en campañas para los inquilinos, las escuelas, y los inmigrantes, tenemos que transformar la democracia tras limitaciones a las donaciones políticas de los ricos y un sistema de financiamiento que daría a nuestra gente mayor voz en la política.

Primero, Nueva York debe de reducir la cantidad máxima para individuos y cerrar la “hueco LLC,” que permite a alguien con varias corporaciones hacer contribuciones por cada entidad a un candidato. Y para luego asegurar que las voces de nuestras comunidades sean escuchadas, debemos de instaurar un sistema de financiamiento público donde el estado pondría seis dólares para cada dólar donado por un miembro de nuestra comunidad a su candidato preferido. Así, una donación de $15 se convertiría en $105 ($15 más los $90 del estado), lo cual beneficiaría al candidato y aseguraría que el candidato esté buscando apoyo dentro de nuestras comunidades—no solo a los ricos que pueden enviar cheques grandes.

Este sistema también sería importante para asegurar que más mujeres y personas de color puedan lanzarse como candidatos. Para muchos, la barrera principal a lanzarse es la dificultad de recaudar fondos en comunidades donde nuestros vecinos no tienen mucho dinero. Como hemos visto en las elecciones para concejales en la ciudad de Nueva York, que ya tiene este sistema, el financiamiento público ayuda a promover esta diversidad.

Por todas nuestras vidas, a pesar de todos nuestros esfuerzos de organizarnos y abogar por leyes que nos beneficiarían, las voces de nuestra comunidad no han sido suficientemente escuchadas en Albany. Ahora tenemos una oportunidad de transformar nuestra democracia estatal. No la podemos perder.

-Maritza Dávila es asambleísta estatal del distrito 53 en Brooklyn. Gladys Puglla es presidenta de la Junta Directiva de Se Hace Camino Nueva York. En Twitter: @DavilaAssembly @MaketheRoadNY