Ante nueva ley de aborto en NY expertos aclaran que es un asunto médico y de salud femenina

Obstetras y ginecólogos aseguran que los hechos científicos y la evidencia médica son muy importantes cuando se trata de tomar decisiones sobre la salud reproductiva de la mujer

Más allá de la controversia y las implicaciones políticas, legales y religiosas que puedan derivarse de la reciente aprobación de la Ley de Salud Reproductiva (RHA) en el estado de Nueva York, se trata de un asunto médico y clínico que afecta directamente la salud de las mujeres.

Por ello, quizás uno de los cambios más importantes de la nueva legislación es que mueve al aborto desde la Ley Penal del estado a la Ley de Salud Pública, eliminando así las barreras judiciales y monetarias que tenían las neoyorquinas para acceder a la atención de salud reproductiva que necesitaban.

La ley aprobada por la Legislatura y firmada por el gobernador Andrew Cuomo establece que en Nueva York está permitido realizarse los abortos hasta las 24 semanas de gestación, es decir, hasta los 6 meses de embarazo o “si hay una ausencia de viabilidad fetal, o si el aborto es necesario para proteger la vida o la salud de la mujer”.

Y es precisamente ese punto, el del tiempo de gestación, el que más ha provocado polémica.

Debido a que la ley permite un aborto cuando el embarazo ya está muy adelantado, esto ha generado grandes críticas por parte de los detractores de la ley y ha causado gran confusión entre las que más se beneficiarían de la normativa: las mujeres neoyorquinas.

Por esta razón, para aclarar un poco el panorama, consultamos con el Colegio Estadounidense de Obstetricia y Ginecología (ACOG), organización que declara que: “Al igual que con la salud de todas las mujeres, las políticas relacionadas con la atención del aborto, incluido el aborto más adelante en el embarazo (a las 24 semanas) deben basarse en ciencia médica y hechos. Los políticos nunca deben interferir en la relación médico-paciente”.

Un comunicado enviado a El Diario por Christa R. Christakis, MPP, directora ejecutiva del ACOG District II, indica que el aborto después de las 21 semanas representa un poco más del 1% de todos los abortos que se producen en los Estados Unidos. Y el aborto más adelante en el segundo trimestre es muy raro, mientras que el aborto en el tercer trimestre es aún más raro ya que representa menos que el 1% de los abortos.

Además, el mismo informe explica que el término “aborto tardío” no tiene una definición médica y no se utiliza en una clínica para establecer o describir la prestación de servicios de aborto que se realizan más adelante en el embarazo.

“La necesidad de un aborto más tarde en el embarazo podría surgir por varias razones, incluyendo anomalías fetales o complicaciones que amenazan la salud de una mujer. Las mujeres, en consulta con sus médicos, deben poder evaluar todos los tratamientos apropiados y tomar decisiones informadas sobre qué es lo mejor para su salud y sus embarazos”, india el comunicado del ACOG.

“Dependiendo de la circunstancia, esto podría incluir atención de aborto, inducción del parto o parto por cesárea. El acceso de las mujeres a información y atención correcta y completa nunca debe ser limitado por los políticos”, agrega la notificación del ACOG.

Algunas causas de abortos tardíos

La ACOG explica que muchos abortos que ocurren más tarde en el embarazo se deben a anomalías fetales incompatibles con la vida, como la anencefalia; la ausencia del cerebro y del cráneo sobre la base de la cabeza, o una condición que se presenta cuando algunos órganos se desarrollan fuera de la cavidad corporal.

“En estos casos, en los cuales la muerte es probable antes o poco después del nacimiento, los pacientes pueden decidir si continuar con el embarazo y dar a luz a un feto no viable o abortar. En cualquier caso, el enfoque médicamente apropiado y la atención compasiva deben basarse en el paciente y lo que ella siente que es lo mejor para su salud y su familia”, dice la ACOG.

La organización médica aclara de igual forma que el aborto más adelante en el embarazo también puede ser necesario cuando las complicaciones no sólo puedan reducir la posibilidad de supervivencia fetal sino que pueden comprometer gravemente la salud o la vida de una mujer. Esto incluye ruptura prematura de membranas e infección, preeclampsia, desprendimiento de la placenta y placenta accreta. Las mujeres en estas circunstancias pueden arriesgarse a sufrir pérdida de sangre extensa, accidente cerebrovascular y shock séptico que podrían conducir a la muerte materna.

“Los políticos nunca deben exigir a un médico esperar a que una condición médica empeore y ponga en peligro la vida antes de poder brindar atención basada en la evidencia a sus pacientes, incluido un aborto”, decreta la ACOG. “La buena política de salud debe basarse en hechos científicos y en la medicina basada en la evidencia. El mejor cuidado de la salud debe estar libre de la interferencia política en la relación médico-paciente”, agrega.

La RHA también establece que cualquier profesional de la salud en el estado de Nueva York con licencia apropiada, como un profesional de enfermería, asistente médico o partera, así como un médico, puede realizar un aborto si está dentro de su ámbito de práctica.

En todo caso, para aclarar cualquier duda sobre este tema, el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos insta a llamar a esta organización y contactar a expertos que proporcionen información objetiva sobre la salud de las mujeres.

Para más información puede visitar: www.acog.org o llamar a los teléfonos (800) 673-8444 y
(202) 638-5577