Cuando hay que pelear tres veces

Las mujeres están creciendo empresarialmente pero los escollos no desaparecen de su camino
Cuando hay que pelear tres veces
Casi una de cada tres mujeres empresarias tienen entre 25 y 44 años de edad./Shutterstock
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Carmen Ferreyra lo tiene claro. “Hay que luchar por la igualdad y eso significa que hay que pelear hasta tres veces mas”. Es algo que ha tenido que hacer para poner en marcha junto a Gretel Pellegrini y Fernanda Tabares el que es el primer bar de la ciudad dedicado exclusivamente al mate, la infusión más popular de su natal Argentina.

Se llama Porteñas, está en el barrio de Williamsburg, y abrió hace apenas unas semanas.

Ferreyra explica que para preparar el local terminaron contando con la ayuda de un amigo del barrio para intermediar con los contratistas porque era complicado para ellas hacerse oír por quienes hacían la obra.  Esta emprendedora, que también es curadora de arte  y ha sido emprendedora antes, recuerda que cuando fué con sus socias a aduanas a por el concentrado de yerba mate que traen de Argentina los empleados les preguntaron si venían a por una mascota, como si las mujeres no importaran. “Somos importadoras”, tuvieron que reafirmarse.

Es algo que también le pasó a la descendiente de panameños Kalima Desuze cuando estuvo trabajando para abrir su librería en Crown Heights, Café con Libros. A este diario le contó entonces que le costó mucho “hacer cosas pequeñas”. “Me pregunto que si de haber sido un hombre habría sido tan duro”. Su experiencia le llevaba a pensar que no es fácil ser tomada en serio cuando es la mujer la que está al frente de un proyecto y como las dueñas de Porteñas, también tuvo mucha dificultad para que los contratistas la escucharan y prestaran atención a  sus ideas.

La ecuatoriana Saskia Sorrosa, fundadora de la empresa de alimentación infantil Fesh Bellies, explicaba en una entrevista con El Diario que en las reuniones con inversionistas se daba cuenta que estos, mayoritariamente hombres, cambiaban las conversaciones para hablar con ella de sus hijos y de su familia en vez de su empresa, que era el tipo de conversaciones que tenían con otros emprendedores.

Y es precisamente esta parte la más crítica, la de la financiación es la que más dolor de cabeza da a las empresarias y emprendedoras. Los bancos no suelen prestar a las empresas de nueva creación y el dinero de los inversionistas de capital riesgo no fluye en la dirección en la que se mueven las féminas. Aunque se han creado grupos de inversionistas femeninos y con intereses en las mujeres, según Pitchbook, pese al aumento de la financiación en su conjunto, las empresas creada solo por mujeres apenas consiguieron captar el 2.3% del capital total que se invirtió el año pasado.

Ferreyra explica que, de hecho, Porteñas se creó con el capital inicial de las socias, familia y amigos. “Pero somos emprendedoras” dice Ferreyra –que añade que en su caso además de mujer es hispana, inmigrante y gay–“y ya no dejamos que nos pase nada por encima”.

La falta de unas redes de contactos similares a las de los hombres, el desconocimiento del mercado que muchas de ellas abren y prejuicios que todavía se mantienen complican mucho el camino de unas mujeres cuyo espíritu empresarial no hace más que crecer y su papel en la economía gana en relevancia.

De acuerdo con el informe de American Express sobre el estado de las mujeres en 2018 los negocios de mujeres en EE UU se multiplicó por 31 el número de empresas en manos de mujeres entre 1972 y 2018. Si en los setenta apenas eran el 4.6% de todas las formas, el año pasado eran el 40%. Es decir, cuatro de cada 10 empresas está controlada por una o varias mujeres.

Actualmente estos negocios emplean a 9.2 millones de personas y los ingresos  por ventas han pasado de los $8,100 millones en 1972 hasta los $1.8 billones en 2018.

Las mujeres latinas tienen el 17% del total de las empresas y están creciendo por encima de la media general aunque sus ingresos aún están lejos de alcanzar los promedios del resto de las mujeres empresarias.

La ciudad abre puertas

En la ciudad de Nueva York, hay unas 359,000 empresas de mujeres y emplean a 190,000 aún muy lejos de las cifras de los hombres. Y esta ciudad está poniendo recursos a disposición de las que tengan una motivación empresarial. Esta misma semana la alcaldía de Bill de Blasio ha lanzado un nuevo programa para que puedan acceder a líneas de crédito asequible para empezar, hacer crecer y sostener sus negocios.

Es el programa WE Credit y proporcionará a unas 250 empresarias con líneas de crédito por un capital que como media se espera que sea de unos $50,000 a tasas menores que las actuales de mercado. La ciudad ha llegado a un partenariado con Goldman Sachs, Squarespace, Foundation y el New York City Economic Development Corporation.

Además de facilitar la financiación a empresas que estén certificadas, el Small Business Services provee servicios a las emprendedoras.

Carmen Ferreyra de Porteña, explica que han recibido clases gratuitas para armar su negocio, ayuda para cerrar su plan y aspectos muy importantes de la gestión como el manejo de recursos humanos, preinspecciones y abogados.

“Tanto insistí en tomar la ayuda que me brindaban que yo creo que es por eso por lo que Porteñas es una de las empresas seleccionada como imagen de la campaña de la ciudad Show Women Owned NYC”, dice esta argentina en tono jocoso.