Cómo cambió Ridgecrest después de los dos grandes terremotos en California

Instrumentos más precisos en los satélites muestran cómo estos eventos alteran y mueven la superficie de la tierra
Cómo cambió Ridgecrest después de los dos grandes terremotos en California
El mapa muestra el desplazamiento del suelo en Ridgecrest, en metros.
Foto: Joshua Stevens/Observatorio de la Tierra/NASA

El suelo del sur de California se movió furiosamente a principios de julio de 2019 debido a dos grandes terremotos, uno de los cuales fue el más fuerte en la región en al menos dos décadas.

Los científicos que usan instrumentos remotos hallaron que la teledetección ahora está permitiendo medir mejor estos eventos y mostrar cómo interrumpen y mueven la superficie de la tierra.

Y esta precisión de los nuevos instrumentos de detección ayudará a predecir dónde pueden suceder terremotos en el futuro.

El mapa muestra el daño estimado de los terremotos del sur de California. NASA / JPL-Caltech, ESA

A las 10:33 a.m., hora del Pacífico (PDT) del 4 de julio de 2019, se produjo un terremoto al noreste de Ridgecrest, California, al norte de Los Ángeles y al noreste de Bakersfield.

El temblor de magnitud 6.4 resultó ser el preludio de un terremoto más fuerte (magnitud 7.1) que ocurrió a las 8:19 p.m. PDT el 5 de julio a unas 6 millas (11 kilómetros) al noroeste.

En los días y semanas que siguieron, miles de réplicas retumbaron debajo del sur de California, la gran mayoría de ellas demasiado pequeñas para ser sentidas por los humanos. Aunque los medios de comunicación describieron algunos daños a las propiedades comerciales y residenciales, no se informaron víctimas importantes o fallas en la infraestructura.

Según el Servicio Geológico de EEUU (USG), los terremotos de Ridgecrest liberaron energía a lo largo de al menos dos fallas de deslizamiento superficial a unos 150 kilómetros (100 millas) al noreste de la falla de San Andres. Los terremotos cayeron dentro de una zona en el este de California donde la corteza terrestre muestra cambios (a veces llamada Walker Lane), en un área donde las fallas y sus conexiones son menos estudiadas que las de San Andres.

Los mapas en esta página se basan en datos del equipo de Análisis y Imagen Rápida Avanzada (ARIA) en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA y el Laboratorio de Sismología del Instituto de Tecnología de California, así como un modelo digital de elevación para mostrar los contornos del superficie terrestre.

El primer mapa (que aparece al inicio) muestra la cantidad de desplazamiento del suelo (desplazamiento de la tierra vertical, horizontal o ambos) en metros, entre el 16 de abril de 2018 y el 8 de julio de 2019. Las áreas azules se movieron aproximadamente al noroeste (horizontalmente) y hacia arriba (verticalmente), mientras que las áreas rojas y naranjas se movieron hacia el sureste y hacia abajo.

El siguiente mapa muestra este desplazamiento visualizado en tres dimensiones:

El mapa muestra el desplazamiento del suelo entre el 16 de abril de 2018 al 8 de julio de 2019.

“Estos mapas de movimiento de radar le dicen a los científicos dónde se movieron las fallas y cuánto se movió cada parte de las fallas durante los dos terremotos”, dijo Eric Fielding, un geofísico y parte del grupo ARIA.

Según el equipo de ARIA, la tierra en el lado oeste de la falla (azul) se movió hasta 0.8 metros (2.7 pies). Las áreas rojas / naranjas se movieron hasta 0.6 metros (2 pies). Según el USGS, la placa del Pacífico generalmente se mueve hacia el noroeste (en relación con la placa de América del Norte) a aproximadamente 48 milímetros por año.

La NASA proporciona dichos mapas al Servicio Geológico de California, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias y el USGS mientras evalúan los daños y mapean las fallas.

El mapa muestra el cambio de la superficie causado por los recientes terremotos. NASA/JPL-Caltech

El análisis se puede utilizar para estimar dónde se movió la falla profundamente y qué áreas tienen mayor estrés y una mayor probabilidad de futuros terremotos.

Con estos datos, las autoridades locales pueden evaluar los daños y también proporcionarán información útil a los ingenieros para diseñar estructuras resistentes que puedan soportar rupturas del suelo, como las creadas por los últimos terremotos.

Con información de Disasters.NASA.gov, JPL y el Observatorio de la Tierra de NASA