Inmigrante con “green card” vuelve a EEUU con tres botes de miel; lo mandan 3 meses a prisión

A Leo Haughton casi lo deportan, y todo por un producto que le encanta y siempre trae desde su país de origen, Jamaica
Inmigrante con “green card” vuelve a EEUU con tres botes de miel; lo mandan 3 meses a prisión
Botes de mile en una imagen de archivo.
Foto: Pxhere

El pasado 29 de diciembre, Leo Haughton volvió a Estados Unidos desde su país de origen, Jamaica, tras pasar unos días con su familia. Suele viajar todos los años a transcurrir la Navidad allí, pero lleva casi una década viviendo en Maryland. Es titular de una “green card”, por la que tiene estatus de residente legal permanente. Nunca tuvo problema al regresar de sus viajes. Antes de ese día.

Una investigación de The Washington Post asegura que este hombre fue arrestado al aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Baltimore-Washington. ¿La razón? Un perro policía detectó que en los tres botes de miel que llevaba en una bolsa —un producto que le encanta y que siempre se trae cuando vuelve de su país— había droga. Se equivocaba, pero las autoridades tardaron en reconocerlo. Haughton estuvo detenido 82 días con cuatros cargos en su contra.

El hombre, de 45 años, primero estuvo dos horas detenidos por agentes de la Patrulla Fronteriza. Luego la Policía se lo llevó a la cárcel del condado de Anne Arundel. De poco le valieron sus intentos de explicarse. “Estoy 100% seguro de que solo hay miel allí”, repitió varias veces a los agentes. Estos sin embargo sospechaban que en los botes, cuyo tapón llevaba una etiqueta con escrito ‘miel’, en realidad hubiera metanfetamina.

El caso se complicó también debido al estatus legal del sospechoso. Como fue acusado de cargos criminales por drogas tras ser detenido en un aeropuerto, automáticamente se puso en marcha una orden de detención federal.

Dos días después del arresto, un juez acordó concederle un permiso para acudir al trabajo, después de que su abogado defensor público asegurara que el acusado no tenía antecedentes penales y llevaba nueve años viviendo en Maryland. Pero la pesadilla no había llegado al final.

20 días después del arresto, un examen de laboratorio policial mostró que en los botes de Haughton no había droga. Los fiscales retiraron las tres acusaciones más graves, pero solicitaron otro examen más profundizado y mantuvieron un cargo menor por posesión de sustancia peligrosa, lo que hizo que quedara en vigor la orden de detención de las autoridades federales.

Unos días después, el acusado solicitó a la juez que debía evaluar su caso que lo dejara en libertad. Sin embargo, ella rechazó, con la argumentación de que si le concedía la libertad, ICE lo podía deportar. Para anular esa orden, era necesario que el gobierno federal retirara la última acusación que quedaba a su cargo, según argumentó.

Haughton tuvo también mala suerte, porque aquel periodo justo coincidió con el cierre parcial de la administración por las incongruencias entre el presidente, Donald Trump, y sus opositores en temas de inmigración. Durante semanas, su abogado no consiguió ponerse en contacto con ICE para pedirle que retirara la orden de detención contra él.

Mientras tanto, los resultados del segundo examen sobre el contenido de los botes de miel dieron otra vez negativo, pero no se supo de ello hasta el 21 de marzo, cuando los fiscales retiraron finalmente la última acusación contra Haughton. El detenido podía volver a su casa.

Ahora sí la pesadilla ha terminado, aunque dejó secuelas. El hombre ha encontrado un nuevo trabajo como conductor de un camión de pan y sus hijos tratan de mejorar las calificaciones en la escuela después del trauma por la detención de su padre, pero el miedo a que le pueda pasar algo más persiste.

“Me arruinaron la vida”, dice Haughton. “Quiero que el mundo sepa que el sistema no es justo. Si no hubiera tenido el apoyo de personas fuertes a mi alrededor, probablemente todavía estaría en la cárcel. Te sientes perdido en el sistema”.

(Editado por Francesco Rodella)