Edward Norton: “Es un shock que estemos deportando gente, con ICE por todos lados, en 2019”

El actor dirige y protagoniza “Motherless Brooklyn”, una crítica a los abusos de poder en Estados Unidos

Edward Norton: “Es un shock que estemos deportando gente, con ICE por todos lados, en 2019”
Norton durante el rodaje del film en Nueva York.
Foto: Glen Wilson / Warner Bros.

Edward Norton vive como muchos de sus personajes, entre dos mundos, dividido en una compleja dualidad: odia la fama y aparecer en eventos públicos, pero quiere ser el mejor actor posible y tener los medios para producir y dirigir sus propias películas. Quizá lo último sería le sería más fácil sin lo primero.

Aún así, Norton ha conseguido sacar adelante su proyecto más ambicioso, la adaptación libre de la novela “Motherless Brooklyn”, que llega a los cines este 1 de noviembre y en la que el actor de 50 años es productor, guionista, director y protagonista.

La película narra la investigación de un detective privado con síndrome de Tourette (interpretado por Norton) para esclarecer el asesinato de su jefe y mentor (Bruce Willis) en una ciudad de Nueva York de los años 50 controlada por un magnate inmobiliario (Alec Baldwin). El elenco se completa con nombres tan conocidos como Willem Dafoe, Gugu Mbatha-Raw, Leslie Mann y Bobby Cannavale.

Charlamos con Edward Norton en un hotel de Manhattan durante el New York Film Festival, en el que se estrenó la película.

Pregunta: Has estado casi 20 años persiguiendo este proyecto. ¿Qué te atrajo de esta historia?

Edward Norton: Al principio fue fundamentalmente el personaje. El actor en mí siempre busca papeles que supongan un reto. Las complejidades de su condición y la paradoja de que es listo pero al mismo tiempo tiene una discapacidad; es divertido pero doloroso… Esas dualidades que coexisten en el personaje hacen que tu cabeza de actor empiece a pensar: ¿Cómo expreso todas esas cosas?

También me gusta que el libro –aunque la historia es diferente porque la cambiamos a los años 50s– es una trama clásica de alguien que tiene seguridad porque tiene quien cuide de él. Pero pierde a esa persona y se ve obligado a crecer y convertirse en un hombre. Tiene que ponerse en los zapatos de esa figura paterna y madurar pese a las dificultades. Un buen drama es eso literalmente: el crecimiento de una persona.

Edward Norton como Lionel Essrog en Motherless Brooklyn.
Edward Norton como Lionel Essrog en Motherless Brooklyn. / Foto: Warner Bros.

Además, el personaje era un buen vehículo para hablar de América y de la historia de Nueva York. En la narrativa americana tenemos esta noción idealizada de quiénes somos, pero siempre hay otra narrativa paralela oscura que, cuando profundizas, es muy antagónica. Lo que me gusta del personaje del detective en el cine negro es que es “nosotros”. Nunca arrancan como cruzados, como héroes, sino en muchos casos como el cínico. Lionel es un cínico que trabaja para un detective privado, fuma su hierba y no piensa en grandes asuntos. Pero el detective conecta con nosotros porque está lidiando con sus propias ambiciones, como hacemos todos, y representa la parte del cerebro americano que dice: ¡Hey! Confiamos en el sistema, estamos orgullosos de él, pero si empezamos a oler que alguien lo está abusando demasiado, nos rebelamos. Así es Bogart, o Nicholson en Chinatown. Es el “¿Sabes? Estás empezando a enojarme porque eres tan codicioso, tan oscuro, tan corrupto, que ahora voy a empezar a plantarme en tu cara”. Y pensé que ahora mismo no es un mal momento para este tipo de película.

Le mostré la película a Leon [Krauze, amigo suyo, presentados de noticias de Univision en Los Ángeles] y me dijo que era la historia de Latinoamérica, el problema del “Jefe” que tiene una visión y pasa por encima de todos los que sean un inconveniente.

P.: En este film eres productor, guionista, director, actor principal… ¿Cómo logras hacerlo todo?

E.N.: Con buenos socios en cada departamento. Un gran elenco de actores que me inspiran y no necesitan mucha dirección de mi parte. El director de fotografía… necesitas tener gente que piense como tú y en quien puedas confiar, porque necesitas delegar para poder hacer varias cosas a la vez.

P.: En los inicios de tu carrera interpretaste personajes duales, como en “Primal Fear” y “Fight Club”…

E.N.: En “Fight Club” yo sólo interpreto una de las dos caras, pero la idea es la complejidad, el hecho de que la gente tiene dentro cosas que coexisten, paradojas, y eso es interesante. Presentamos una cara pero dentro somos otra cosa. Es como el símbolo griego del drama con las dos máscaras, la dramática y la cómica. Creo que mucho del mejor drama tiene esa dualidad dentro.

P.: ¿Por qué cambiaste la historia de la novela, que ocurre en los 90, a los 50?

E.N.: La novela es un poco surrealista. Los personajes sienten que aún están en los 50 y no queríamos un mundo moderno con tipos con sombrero. En un film hubiera parecido de broma. Pero a Jonathan y a mí nos gustan las películas de esa época y queríamos la patina de film tradicionales como “LA Confidential”, que te meten desde el principio en un ambiente que se siente auténtico. A veces los críticos escriben de forma cerebral sobre las películas, pero yo creo que el público no se las plantea así. Ellos van al cine para sumergirse y tener una sensación de hipnosis.

Alec Baldwin es Moses Randolph, un magnate inmobiliario que controla Nueva York. / Foto: Warner Bros.
Alec Baldwin es Moses Randolph, un magnate inmobiliario que controla Nueva York. / Foto: Warner Bros.

P.: Nueva York es otro personaje más…

E.N.: Sí, he vivido aquí, es mi ciudad. Además Nueva York ha sido afectada por el cambio como todos sitios. Si vives en una ciudad te das cuenta de qué es aún bonito sobre ella y qué se ha perdido. Para mí es como “Roma” para Alfonso Cuarón, ésa es su vida, ésa es su experiencia, lo que recuerda. Nueva York es un lugar en el que los detalles tienen significado para mí. Es territorio que está dentro de tu cabeza.

P.: La película también es una historia de justicia social, de racismo y discriminación.

E.N.: Es más fácil entender lo que pasa en el presente si lo conectas con patrones que llevan ocurriendo desde hace mucho tiempo. América siempre ha tenido una tensión entre gente que realmente cree que el valor humano del país está en su diversidad, en sus gentes, y los que siempre han querido una idea más exclusivista de América. Y no es sólo que discriminen, es que quieren expulsar a gente. Lo que pasa en el film no es sólo gentrificación, es la expulsión de las minorías de áreas completas de la ciudad para ponerlas en otras. Es un shock que en los últimos años hayamos tenido no sólo una reversión, sino esta noción de deportar gente, con ICE por todos lados diciendo “no sólo vamos a hacerte la vida más difícil, es que vamos a buscar una forma de echarte, esto no es para ti, no te queremos aquí…”. No se puede creer que estemos teniendo esta conversación en 2019.

Baldwin y Norton en una escena de Motherless Brooklyn. / Foto: Warner Bros.
Baldwin y Norton en una escena de Motherless Brooklyn. / Foto: Warner Bros.

P.: Tú hiciste un documental sobre la victoria electoral de Obama. Con la situación política actual, ¿te gustaría hacer algo al respecto?

E.N.: Creo que esta película es parte de esa cuestión. ¿Vamos a seguir idealizando a los abusones? ¿Vamos a darle un valor heroico a gente porque son fuertes, musculados?, ¿o vamos a darle un valor heroico a gente que están enfocados en cuidar a otra gente? Ésa es la conversación que estamos teniendo ahora mismo, no hay duda sobre ello.

P.: ¿Pero te gustaría hacer algo que no fuera ficción sobre el presidente actual?

E.N.: Creo que algunas personas están haciendo buenos trabajos, pero siento que cuando estás viviendo un momento es difícil tomar la medida de las cosas que están pasando. La verdad es muy difícil de alcanzar. Seguramente no sabemos ni la quinta parte de lo que necesitamos saber para entender lo que realmente está pasando.

P.: La película tiene 144 minutos…

E.N.: En realidad son 2 horas y 17 minutos. Tiene tanta  música que los créditos son 7 minutos.

P.: Para un drama o thriller, ¿es un riesgo hoy día hacer una película así de larga?

E.N.: ¿Has visto “The Irishman”? Tres horas y media. La película de Quentin [Tarantino] tiene 2 horas y 50 minutos, “Once Upon A Time In Hollywood”. Una vez hice un listado de films que ganaron o fueron nominados a Mejor Película y la inmensa mayoría de ella tiene más de dos horas y media. Así que con 2:18 pensé que no estaba forzando demasiado.

Loading the player...