Renuncia Sergio Moro, el superministro estrella de Bolsonaro que como juez encarceló a Lula

"Tengo que preservar mi legado", dijo el ahora exministro de Justicia y Seguridad Pública al anunciar su dimisión

Sergio Moro renunció menos de un año y medio después de su nombramiento.
Sergio Moro renunció menos de un año y medio después de su nombramiento.
Foto: Andre Coelho / Getty Images

El ministro de Justicia y Seguridad Pública de Brasil, Sergio Moro, conocido por llevar a prisión a Lula da Silva como juez, anunció este viernes su renuncia tras la destitución del director de la Policía Federal por parte del presidente del país, Jair Bolsonaro.

“Tengo que preservar mi legado”, dijo Moro al anunciar su dimisión.

El exjuez explicó que renuncia por la destitución del director general de la Policía Federal, Mauricio Valeixo, y mencionó la necesidad de tener autonomía para ejercer sus funciones.

Además, lanzó graves acusaciones contra Bolsonaro y denunció “interferencias políticas” en la lucha contra la corrupción al afirmar que Bolsonaro le había revelado que buscaba reemplazar a Valeixo porque quería en el cargo a alguien con quien tener “contacto personal, para llamarlo y pedir información, informes de inteligencia”.

“Dar este tipo de información no es el trabajo de la Policía Federal”, agregó.

Aunque Moro no lo mencionó expresamente, cabe recordar que tres hijos del presidente están bajo investigación.

Moro sí dijo que él no había firmado la destitución de Valeixo, a pesar de que aparecía en el diario oficial de brasileño con su firma electrónica y la del presidente.

Bolsonaro anunció en Twitter su intención de restablecer la verdad.

Azote de Lula

Como juez, Moro se convirtió en una destacada figura por dirigir el proceso por el que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva acabó en la cárcel y la operación Lava Jato.

Así, se convirtió en un personaje clave en su país: primero puso contra las cuerdas al gobierno de la expresidenta Dilma Rousseff, destituida en un juicio político, y posteriormente condenó a Lula, a quien sentenció a una pena de nueve años y medio de prisión por corrupción y lavado de dinero.

Al frente de la gigantesca causa de sobornos en Petrobras, Moro llevó a prisión a políticos y a algunos de los empresarios más ricos de Brasil.

Camiseta de Bolsonaro.

Getty Images
Una gran parte de la derecha brasileña recibió a Moro como una garantía de lucha contra la corrupción cuando Bolsonaro llegó al poder y lo nombró ministro a finales de 2018.

Estas medidas le valieron a Moro tanto aplausos como acusaciones de atropello a la ley y se le objetó su perfil político.

Su nombramiento como ministro de Justicia y Seguridad Pública en el gabinete de Bolsonaro reforzó la opinión de sus críticos, que le reprocharon su falta imparcialidad en el proceso contra Lula, quien fue presidente con el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) de 2003 a 2010.

Y es que aunque en la investigación de la operación Lava Jato cayeron políticos de todo el espectro, Moro parecía especialmente duro con la izquierda, en concreto con Lula, que salió en libertad el pasado 8 de noviembre tras estar 19 meses en prisión, aunque todavía tiene varias causas pendientes.

La libertad de Lula fue posible tras la resolución que emitió la Corte Suprema de Brasil estableciendo que, como dice la Constitución, un condenado solo puede ir a prisión una vez haya agotado todos sus recursos.


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