Grupo de pediatras hispanos de NYC consideran que la apertura de escuelas “no es 100% segura”

Médicos de la organización SOMOS coincidieron en que es "vital" que a todos los alumnos se les practique el test de COVID-19, antes de volver a las aulas
Grupo de pediatras hispanos de NYC consideran que la apertura de escuelas “no es 100% segura”
Coalición argumenta que padres de clase trabajadora no tienen otra opción sino enviar a niños a la escuela.
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

La reapertura de las escuelas públicas el próximo 10 de septiembre implica uno de los mayores retos de la Gran Manzana en tiempos de pandemia. En medio del laberinto de críticas y temores que enfrenta la Ciudad, los líderes de la organización comunitaria Somos, que ofrece servicios médicos a las comunidades más vulnerables, hicieron un llamado de alerta en cual aseguraron que no todo el camino está despejado para garantizar la salud de las familias en el plan vuelta a clases 2020.

En una cumbre virtual realizada este martes, una docena de pediatras latinos que en gran proporción tienen conexión con la realidad sanitaria y educativa de las comunidades hispanas más pobres de El Bronx, Manhattan, Brooklyn y Queens, se mostraron preocupados porque se “ha obviado en el plan de la Ciudad las voces de los médicos comunitarios que han estado en la primera línea durante la emergencia del COVID-19”.

Uno de los factores de la hoja de ruta del Departamento de Educación de la Ciudad (DOE) es que los planteles escolares concretarán su apertura, siempre y cuando la tasa de infección de coronavirus se mantenga por debajo del 3% de casos positivos.

Y ese porcentaje preocupa a muchos, como el Dr. Ramon Tallaj, presidente de SOMOS, quien se preguntó de manera categórica: “¿Esto podría significar que si en una escuela hay 1,000 niños y el 2.4% está positivo en COVID-19, podríamos pensar que 24 niños no presentan ningún síntoma, aunque pueden ser un foco de contagio para la comunidad escolar?”.

Tallaj subrayó que en su gran mayoría los niños y los adolescentes infectados posiblemente nunca reportan síntomas o muestran cuadros de malestar muy leves. Esa tendencia traería consecuencias que de “no observarse con cuidado”, podría ser el fósforo que encienda la temida segunda ola de contagios.

“Los alumnos salen de la escuela y van a su casa, allí viven con sus abuelos y sus padres, una población que en nuestras comunidades más pobres, son muy vulnerables”, razonó el médico.

Esta organización compuesta por médicos inmigrantes, proveedores de atención médica en el sistema de escuelas públicas como las del Distrito 6 de la ciudad de Nueva York, que pertenece al Alto Manhattan y El Bronx, insiste en que se tiene que garantizar recursos y pruebas de descarte a todos los miembros de la comunidad escolar, antes de la reapertura de los edificios escolares.

La dinámica de mantener la distancia social en los planteles será una tarea titánica. (Foto: AFP)

Familias de “manos atadas”

Entre tanto, la pediatra dominicana Ana Olivero, quien también forma parte de Somos, aseguró que conoció de manera detallada la realidad de las escuelas en vecindarios de El Bronx, antes de las pandemia.

“La Ciudad debe garantizar que todas las escuelas se mantengan limpias. Muchos padres tienen temor porque saben que por ejemplo los baños eran una asquerosidad. ¿Qué garantía tenemos que aumentará la desinfección? ¿Existirá una estrategia sanitaria profunda en los planteles de los vecindarios más pobres?”, se preguntó la doctora.

En la conferencia se destacó que la mayoría de las familias de la clase trabajadora, aunque sienten temor, se  encuentran de “manos atadas” porque enviar a sus hijos a los planteles, independientemente de los riesgos, significa la oportunidad de volver a trabajar o salir a buscar un empleo.

“Los estudiantes que volverán a clases este otoño no son los mismos que dejaron las aulas en marzo. Han vivido el temor de la pandemia, muchos están deprimidos, han visto la situación económica de su familia y lo peor han padecido la muerte de familiares”, explicó la pediatra María Molina.

A juicio de los especialistas, a pesar de los riesgos latentes, el regreso a clases aunque sea en condiciones de distanciamiento social es especialmente “liberador” para los adolescentes que necesitan contacto con sus compañeros.

“Pero es importante que además de los test masivos, el rastreo constante y la vigilancia al COVID-19, se garanticen poderosas herramientas de apoyo de salud mental en cada plantel”, dijo Molina.

Brecha tecnológica

El equipo médico de SOMOS recomienda que en el nuevo entorno escolar que será de alto riesgo, el rol de la enfermera escolar debe ser repotenciado con una interconexión constante con personal pediátrico. Además, la auxiliar de los maestros debe tener como asignatura principal la vigilancia al uso de la máscara y la distancia social en el aula, que no debe exceder más de 15 alumnos.

De acuerdo al sondeo realizado por el alcalde Bil de Blasio y el DOE, más del 74% de las familias consultadas confirmaron que tomaron la opción híbrida de clases presenciales y a distancia. Eso significa que todos los 1.1 millones de estudiantes de los planteles públicos necesitan equipos y acceso a internet.

Pero la realidad revelada por el equipo de Somos es que por lo menos 3,000 niños en el Alto Manhattan y El Bronx no tienen internet y cerca de 200,000 familias tienen equipos con fallas de acceso.

Otro desafío que enfrenta la Ciudad de acuerdo con los análisis de esta organización, incluye el que cada niño tenga acceso a las pruebas del coronavirus, la integración de los pediatras a cada escuela y que se facilite la tecnología a toda la familia.

“Observamos que muchos padres de Queens, El Bronx y Washington Heights, nos comentaban que no hablaban inglés y con el tema de clases remotas, asumen que sus hijos están estudiando todo el día en el equipo. Hay que buscar alternativas para integrar tecnológicamente a todos”, precisó Juan Tapia, médico especialista en medicina infantil.

Fátima Feliz: Yo prefiero que mis dos nietos regresen a las aulas. (Foto: F Martínez)

El gran dilema de las familias

Fátima Feliz, residente del Alto Manhattan, optó porque sus dos nietos de 11 y 13 años asistan a clases presenciales, luego de la experiencia de actividades remotas en el último ciclo escolar.

“Yo estoy cien por ciento encargada de su educación. En casa yo no creo que ellos estudien mucho. Yo no entiendo que ellos hacen en las computadoras. Que vayan a su plantel con su máscara y se cuiden. Creo que allí pueden aprender un poco más, ellos pierden mucho tiempo”, indicó la inmigrante dominicana.

En contraste, Luimi García quien siguió la cumbre virtual, dejó claro a través de su cuenta en facebook que su hija debe iniciar el 3K y su familia prefiere que permanezca en casa.

“Es mi opinión. Las escuelas de Nueva York no están preparadas para recibir alumnos. Mi niña está mejor con nosotros”, indicó.

Y ante las crecientes dudas y propuestas de diferentes sectores gremiales y sindicales sobre la vuelta a clases 2020 en la ciudad de Nueva York, la portavoz del DOE, Danielle Filson, aseveró que están “enfocado con precisión láser en un regreso seguro a los edificios escolares”.

4 “tareas” de la reapertura escolar, según la Ciudad:

  • La reapertura seguirá las pautas del Centro de Control de Enfermedades Infecciosas (CDC) y el Departamento de Salud de la Ciudad (DOHMH)
  • Se promoverán entornos saludables al exigir distancia física, cubrirse el rostro cuando sea apropiado mientras se encuentran dentro de los edificios, además se aumentará el acceso a lavado de manos y desinfectantes.
  • Cada edificio se limpiará en profundidad todas las noches con pulverizadores electrostáticos, que dispensan desinfectante para que se adhiera a las superficies sin necesidad de tocarlas físicamente.
  • Se continuará con la guía de pruebas de COVID-19 y rastreo, además se trabajará con los directores para aplicar las mejores prácticas para los protocolos de entrada y salida.

El dato:

42% de más de 205,000 niños de comunidades hispanas y afroamericanas de la ciudad, han dado positivo en las pruebas de anticuerpos de COVID-19, según la organización SOMOS.