¿Qué sucede en el cuerpo al comer demasiadas proteínas?

Numerosas pautas alimenticias actuales se centran en un alto consumo de proteínas. Te has preguntado ¿Qué sucede cuando comemos demasiadas?

¿Qué sucede en el cuerpo al comer demasiadas proteínas?
Las proteínas son un macronutriente esencial en la dieta, un consumo excesivo puede ocasionar alteraciones de salud.
Foto: Shutterstock

Las proteínas están más de moda que nunca, en gran parte se debe a la popularidad de las famosas dietas cetogénica y paleo. Sin embargo las proteínas son un macronutriente esencial en toda alimentación equilibrada y su consumo es de vital importancia para numerosas funciones vitales. 

Lo cierto es que hoy en día las proteínas, se han vuelto un nutriente del que las personas no pueden obtener lo suficiente y están de manera constante buscando nuevas alternativas de obtenerlas. En los últimos años numerosas personas se preocupan por integrar en su dieta una cantidad adecuada de proteínas, procurando consumir la dosis recomendada por día que oscila entre los 46-56 gramos por personaMás allá de ser relevantes en la pérdida de peso, las proteínas son esenciales para la fuerza y la masa corporal magra, la salud inmune, ósea e intestinal; sin embargo como en todo la clave está en la moderación.

Se cuenta con diversas referencias que han comprobado que el consumo constante de altas cantidades de proteínas, es decir que superan en gran medida las necesidades diarias, tiene efectos secundarios. Algunos suelen ser leves y a corto plazo, mientras que otros a largo plazo y la diferencia radica en las fuentes de proteínas que se consuman en exceso.

Lo que sucede en el cuerpo al comer muchas proteínas:

1. Deshidratación y aumento de la sed

La proteínas tienen la peculiaridad de contener nitrógeno, el cual debe de eliminarse y se convierte en una sustancia llamada urea y los riñones filtran la urea de la sangre y la eliminan del cuerpo en forma de orina. Esto quiere decir que entre mayor sea la ingesta de proteínas, el organismo va requerir de más agua para ayudar a los riñones a realizar su trabajo. Cuando no se consumen los niveles de líquidos necesarios, el hipotálamo activa la sensación de sed para alentarnos a consumir más líquidos. 

2. Estreñimiento

Ya sea por que se aumenta en consumo de fuentes de proteínas a través de los alimentos o mediante suplementos, promueve una menor ingesta de los grupos de alimentos con más fibra, como es el caso de las frutas, verduras, cereales y legumbres. Lo cierto es que es normal que en las dietas altas en proteínas el aporte en fibra dietética disminuya y se presente estreñimiento y otras alteraciones digestivas. De tal manera que seguir una dieta equilibrada y que garantice la ingesta de 25 a 30 gramos de fibra por día y un óptimo consumo en líquidos, son dos conceptos muy importante cuando se sigue una dieta alta en proteínas. 

3. Alteraciones en el peso 

Actualmente todos hablan sobre los inmensos beneficios de un adecuado consumo de proteínas y una muy baja ingesta de carbohidratos, como método infalible para garantizar la pérdida de peso. Y de hecho se cuenta con diversas investigaciones que lo avalan, lo cual se relaciona con el poderoso efecto saciante de las proteínas y la saciedad. Sin embargo es importante no excederse, ya que se traduce en una ingesta extra de calorías que el cuerpo almacena en forma de grasa.

4. Mal aliento

Es normal que en las dietas bajas en carbohidratos, se reemplacen las calorías a través de la ingesta de proteínas y grasas para así obtener suficiente energía. El objetivo es llevar al cuerpo al estado de cetosis y el mal aliento también popularmente llamado como “ceto-aliento” es un efecto secundario de la cetosis. Los cambios se deben a la acumulación de cetoácidos, un subproducto creado cuando el cuerpo descompone la grasa, es la falta de carbohidratos lo que desencadena la cetosis y el aliento asociado.

5. Mayor riesgo de padecer gota (ácido úrico)

Una de las principales consecuencias de un alto consumo de proteínas, en productos como la carne y los mariscos, son las alteraciones en los niveles de ácido úrico que aumentan el riesgo de padecer gota. Se trata de un tipo de artritis inflamatoria que generalmente ocurre en los pies y los dedos de los pies, es causada por cristales que se forman debido a la acumulación de ácido úrico, un subproducto creado cuando el cuerpo descompone las purinas. Normalmente, el ácido se excreta en la orina, pero en algunas personas se acumula y produce gota.