Estos son 6 de los hábitos de desayuno que no te permiten bajar de peso

Aunque no lo creas la forma en la que inicias las mañanas, habla mucho sobre qué tan saludable será el resto del día

desayuno

¿Tu desayuno es saludable? Crédito: Unsplash

En los últimos meses con la creciente popularidad del ayuno intermitente, el desayuno ha quedado un poco en el olvido. Sin embargo más allá de “ser la comida más importante del día”, el término desayunar se refiere en sí a la primer comida del día con la cual rompemos el ayuno habitual que traen consigo las horas de sueño. 

Por lo tanto lo importante del desayuno no es el horario, es la calidad de los alimentos con los cuales iniciamos el día. De hecho se ha comprobado que el desayuno marca lo saludable que será nuestra alimentación a lo largo del día, sin embargo en muchas ocasiones solemos restarle importancia y de manera casi inconsciente nos olvidamos de procurar un adecuado equilibrio de nutrientes.

Lo cierto es que un buen desayuno, no solo se relaciona con un mejor rendimiento físico y mental, interviene de manera positiva en los niveles de concentración, promueve el buen estado de ánimo y puede ser un magnífico aliado para perder peso. Como se menciona en el libro Zero Belly Breakfast: un desayuno rico en proteínas puede garantizar una pérdida de peso a largo plazo. De hecho según un estudio realizado por el Registro Nacional de Control de peso, se comprobó que aquellas personas que han perdido 30 libras o más, el 80% mantuvieron el peso óptimo comiendo un desayuno rico en proteínas todos los días.

Con base en ello nos dimos a la tarea de investigar los peores hábitos de desayuno que en muchas ocasiones cometemos a ciegas y que resulta bastante sencillo modificarlos. Es muy probable que cometas varios de ellos y que sean la causa que impide una adecuada pérdida de peso. 

1. Comes por comer

Desde que somos pequeños se nos ha inculcado el hábito de comer tan pronto nos despertamos, sin embargo es una costumbre que puede provocar un aumento de peso sobre todo cuando no tenemos tantas ganas de comer. El secreto está en saber escuchar a nuestro cuerpo y conocernos más, trata de sintonizar sus señales naturales de hambre / saciedad y desayuna solo cuando estés realmente hambriento físicamente. El organismo humano es maravilloso y tan perfecto que sabe cuánto y cuándo necesita comer. Lo importante es aprender a conocernos y nunca llegar a los extremos, no esperes a morir de hambre, ya que solo conllevará a tomar malas decisiones y comer en exceso. Otra gran recomendación de la reconocida nutricionista Julieanna Hever, quien se especializa en las dietas basada en plantas y es autora de The Vegiterranean Diet y The Complete Idiot’s Guide to Plant-Based Nutrition. Es estar en contacto con lo que el cuerpo pide, es decir hay mañanas en las que estamos de humor para comer algo ligero y refrescante, nada “demasiado pesado” y es justo ahí cuando la fruta y los licuados se vuelven el mejor aliado. Mientras que existen otras ocasiones en las que amaneces con mucho apetito, y estás de ánimo para una comida más completa. 

Desayuno. /Foto: Hola Doctor-I Stock

2. Desayunas muy pesado

Claro que es importante iniciar el día con un buen desayuno, como lo mencionamos interviene en muchos aspectos de salud física y mental. Sin embargo esto no quiere decir que debas de comer más y en exceso, muchas personas tienen la creencia que son calorías que terminan “quemando a lo largo del día.” Y no es así, comenzar el día con un gran desayuno rico en grasas y sodio, traerá como resultado una barriga hinchada y la sensación de pereza y apatía a lo largo del día. Lo que sucede es simple el cuerpo necesita mucho trabajo para digerir esas calorías y estarás somnoliento, hinchado e improductivo. La recomendación es sencilla omite los desayunos muy pesados, con mezclas muy calóricas que incluyan: huevos, tocino, salchichas, panqueques, papas fritas, embutidos y pan blanco. Apuesta por el buen equilibrio entre los elementos y crea combinaciones ligeras y saciantes, como huevos con vegetales, avena con frutos rojos, toast de pan integral con aguacate, son solo algunas ideas.

desayuno grasoso
Desayuno grasoso. /Foto: Shutterstock

3. Consumes demasiada fibra

No queremos que se malinterprete, claro que la fibra es uno de los nutrientes más importantes en toda alimentación equilibrada y su adecuado consumo se relaciona con beneficios para el sistema digestivo, intestinal, cardiovascular y por supuesto es clave en la pérdida de peso. Sin embargo consumir grandes cantidades de fibra por la mañana provoca gases, aunque también es normal experimentar inflamación, dolor abdominal y episodios alternados de diarrea-estreñimiento. Es importante consumirla con cautela a lo largo del día y beber mucha agua para facilitar el tránsito de la fibra a través del tracto digestivo. La mejor recomendación para evitar una sobre dosis de fibra, es planear bien los menús y procurar la armonía entre los alimentos que consumimos. Es decir si vas a desayunar un tazón de avena o cereales integrales contempla enriquecerlo con una porción de fruta y otra de yogurt griego, evita consumir en la misma comida pan integral, legumbres y vegetales. 

Fibra
Cereales integrales./Foto: Shutterstock

4. Todos tus desayunos son granola

Claro la granola es deliciosa, versátil y sobre todo una opción muy rápida. De hecho es tan ligera que solemos pensar que es un desayuno de lo más saludable y no siempre es el caso, sobre todo cuando se trata de granolas comerciales y altamente procesadas. Lo que sucede es que se trata de cereales que están cargaos de azúcares añadidos, al grado que la mayoría de las empresas utilizan sinónimos o palabras alternativas para ‘azúcar’ para disfrazarlo. Es por ello que la recomendación de los nutricionistas es contundente, si no tienes opción de elaborar granola casera y decides comprarla busque las opciones ‘sin azúcar’ añadido y evita a toda costa aquellas que contengan azúcar de coco, jarabe de maíz de alta fructosa, azúcar de agave y jugo de caña evaporado. 

Granola
Granola casera./Foto: Shutterstock

5. Solo comes una pieza de fruta

Sin lugar a dudas esta es uno de las costumbres más comunes al desayunar, solemos pensar que los días con prisa es muy saludable comer solo una pieza de fruta. Y tenemos una mala noticia para ti, es una muy mala decisión. Sí, la fruta es nutritiva y rica en antioxidantes, pero si no agregas proteínas de poco servirá y el su hambre atacará una hora después. También es probable que experimentes algunos picos de glucosa en sangre y de cierta manera esta inofensiva costumbre podrá resultar peor, ya que terminarás comiendo mucho más en muy poco tiempo. La solución es simple y no te tomará nada de tiempo, prepara un bowl con yogurt griego, tu fruta favorita y un puñado de frutos secos. 

Dieta sandía
Sandía./Fuente: Pexels

6. Mantienes tu desayuno “bajo en grasas”

Desde hace muchos años se ha creado una percepción errónea acerca de las grasas y muchos las consideran un enemigo latente de la buena salud y peso corporal. Sin embargo este es un tema que recientemente se ha ido esclareciendo, por dos razones: las grasas son necesarias para el buen funcionamiento del organismo y no todas las fuentes de grasas son iguales. De tal modo que elegir las mejores opciones de grasas saludables para el desayuno es un acierto en todos niveles, las grasas aumentan la saciedad y evitan que quieras comer más. A la vez son necesarias para absorber ciertas vitaminas (A, D, E, K) que desempeñan un papel importante en las funciones del organismo y por último y no menos importante son necesarias para activar el metabolismo. Apuesta por integrar alimentos como el aguacate, aceite de oliva, frutos secos, semillas, quesos orgánicos, leche y salmón. 

Toast de aguacate. /Foto: Pexels

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