¿Por qué ansiamos beber alcohol?

Uno de los factores que más desencadenan la ansiedad por beber, son los trastornos emocionales y el estrés

Durante la pandemia el consumo de alcohol ha incrementado considerablemente, descubre cuáles pueden ser los factores que desencadenan la ansiedad por beber.
Durante la pandemia el consumo de alcohol ha incrementado considerablemente, descubre cuáles pueden ser los factores que desencadenan la ansiedad por beber.
Foto: Unsplash

Es un hecho que a la mayoría de la gente le gusta beber ocasionalmente, sobre todo bajo un contexto social. Durante años hemos normalizado el consumo de alcohol y es prácticamente imposible relacionar cualquier celebración o reunión con los amigos, sin una copa. Sin embargo cuando se trata de consumo de alcohol, la línea es muy delgada y también existen personas que les gusta beber en exceso todos los días. 

De tal modo que mientras existen algunos que pueden disfrutar del alcohol con moderación, para otros parece imposible y nunca es suficiente. Si bien mucho se ha hablado sobre las consecuencias de un excesivo consumo de alcohol, actualmente en que la salud es el tema más relevante vale la pena continuar con la conversación.

Se cuenta con diversas referencias y estudios en los que se comprueba un incremento considerable en el consumo de bebidas alcohólicas, durante la pandemia por COVID-19. Cuando la pandemia comenzó a extenderse en todo Estados Unidos, en marzo, cerraron tiendas, restaurantes y escuelas; sin embargo las licorerías en muchas regiones fueron consideradas esenciales y permanecieron abiertas. De tal modo que por está y otras razones más profundas, las ventas de alcohol aumentaron considerablemente durante la pandemia.

Llama de manera especial la atención una encuesta realizada en Estados Unidos y que fue publicada en Jama Network Open. Los resultados fueron contundentes y se demostró un aumento del 14% en la frecuencia de consumo de alcohol durante la primavera pasada entre los adultos mayores de 30 años, en comparación con el año pasado durante la misma época. En el caso específico de las mujeres, la frecuencia de consumo de alcohol aumentó un 17%, durante los primeros meses de la pandemia, hubo un aumento del 41% en la frecuencia con la que las mujeres bebían en exceso, es decir, tomaron cuatro o más bebidas en menos de dos horas. Eso se tradujo en que una de cada cinco mujeres bebiera en exceso un día más al mes que el año anterior.

Según información liberada por Centers of Disease of Control and Prevention (CDC), una excesiva ingesta de bebidas alcohólicas se define por los siguientes parámetros: más de 4 bebidas para mujeres y más de cinco bebidas para hombres, en una ocasión. Si bien en ocasiones anteriores hemos hablado sobre las consecuencias de salud que se relacionan con un alto consumo de alcohol, es igual de importante estar informados sobre las causas que detonan “la ansiedad por beber.”

Lo primero que debemos mencionar es que el alcohol es una sustancia estimulante. De hecho desde hace muchos años se ha comprobado que aumenta la secreción de endorfinas en dos áreas del cerebro. Según un estudio publicado en Science Translational Medicine, científicos de la Universidad de California comprobaron que las bebidas alcohólicas provocan la secreción de endorfinas en el cerebro, y ello produce sensaciones de placer que podrían conducir a la adicción.

Entonces al beber alcohol se liberan endorfinas, las cuales desencadenan las emociones positivas que se experimentan durante el estado de embriaguez. Las endorfinas, también llamadas ‘hormonas de la felicidad’, son sustancias analgésicas segregadas de manera natural por el cerebro. Además de encargarse de hacer posible la comunicación entre las neuronas, estimulan los centros de placer del cerebro con el fin de disminuir las sensaciones dolorosas.

De modo que aquellas personas que se encuentran en una etapa en la que necesitan de una copa o dos para terminar el día, que todo el día piensan en el momento de consumir alcohol o en su defecto y el peor de los casos no pueden parar de beber, es muy probable que estén presentando ansiedad por el alcohol. La pandemia ha cambiado muchos esquemas, rutinas, empleos y sobre todo ha causado mucha incertidumbre y miedos, es importante saber que todos estos aspectos influyen directamente en desarrollar una mayor dependencia.

Todo esto nos ha llevado a preguntarnos ¿Cuáles son los factores que desencadenan la ansiedad por beber?  Se ha comprobado que uno de los factores más comunes que desencadena la ansiedad por el alcohol, es el estrés y los trastornos emocionales. Teniendo en cuenta la liberación de endorfinas que se da cuando bebemos alcohol, es normal entender que ciertas personas que están pasando por algún estado extremo de estrés, depresión o ansiedad sean más propensos a ser más dependientes a la bebida. Pues de cierta manera entre más beben, se sienten mejor … muy momentáneamente, ya que los efectos secundarios son peores. 

Según un estudio publicado en Journal Science Translational Medicine, los cerebros de algunas personas tienen más probabilidades de responder al alcohol produciendo sentimientos de recompensa y placer, lo que puede hacer que busquen esa sensación con más regularidad y, por lo tanto, ansíen el alcohol más que las personas cuyos cerebros no presentan dichos mecanismos.

¿Qué desencadena los antojos de alcohol? El deseo por beber suele ser causado por la búsqueda constante de sensaciones físicas, pensamientos y deseos emocionales; en casos de personas con altos niveles de estrés y depresión, la fuerza de voluntad se vuelve prácticamente nula. De tal modo que el “deseo por beber” va mucho más allá de lo que en algunas personas podría ser un simple “antojo” y existen casos en los que puede volverse todo un desafío, especialmente ante situaciones externas que en muchas ocasiones es difícil controlar. Algunos de estos factores desencadenantes pueden incluir un día difícil en la oficina, una cena elegante con amigos, una pelea con el cónyuge o incluso el estrés crónico.

Otro factor que induce la ansiedad por el alcohol podría ser un nivel bajo de azúcar en sangre. Esto puede ocurrir después de haber ingerido azúcar o alimentos procesados, también puede ocurrir cuando no se come durante mucho tiempo. Lo que es cierto es que el consumo de estos alimentos provoca un rápido aumento de los niveles de azúcar en sangre y luego vuelve a disminuir con la misma rapidez. El cuerpo tiende a asociar el consumo de alcohol con los carbohidratos disponibles rápidamente, por lo que una gran recomendación para quienes necesitan reducir el consumo excesivo de alcohol, es mantener en equilibrio los niveles de azúcar en sangre. En este caso, es mejor evitar comer alimentos azucarados o procesados; en su lugar, come más alimentos naturales como frutas y verduras, y sobre todo aquellos que sean muy ricos en fibra. 

Intercambiar un vaso de alcohol por algún mocktail de frutas (bebidas mixtas sin alcohol), también es una gran idea para empezar a disminuir el consumo. A la vez es importante crear un estilo de vida saludable que nos permita disfrutar de la naturaleza, realizar actividad física y el buen descanso. Recuerda que la ansiedad por beber puede derivarse en un problema de adicción serio, finalmente todo en exceso siempre tendrá consecuencias negativas. Todo se trata de buscar la armonía y el constante equilibrio.