Lo que sucede en el cuerpo cuando comienzas a consumir probióticos

Integrar como parte de tus costumbres cotidianas el consumo de suplementos de probióticos, se relaciona con grandes beneficios para la salud intestinal, digestiva, inmune y la pérdida de peso

Los probióticos también pueden beneficiar el estado de ánimo, mejorar el funcionamiento cognitivo y la salud mental.
Los probióticos también pueden beneficiar el estado de ánimo, mejorar el funcionamiento cognitivo y la salud mental.
Foto: Alicia Harper-ProbioticReviewGirl.com / Pixabay

La tendencia de nutrición y salud actual nos invita a consumir los alimentos más frescos y de temporada. Es bien sabido que es la calidad de la dieta que seguimos es la más fiel herramienta para perder peso, mejorar la salud y prevenir enfermedades. La naturaleza es tan generosa que pone a nuestro alcance todo tipo de frutas, verduras, semillas, hierbas y frutos secos, que resultan el complemento ideal. Si bien existen muchos alimentos que brillan por sus propiedades terapéuticas, en los últimos meses ha llamado de manera especial la atención el consumo de probióticos. 

Probablemente a estas alturas ya lo sepas, de todos modos te lo recordamos. Existen billones de bichos que viven en el intestino y que a su vez juegan un papel fundamental en la salud. Por lo tanto consumir una solida cantidad de “bacterias buenas” para equilibrar las malas, es clave en la salud general. Es por ello que muchas personas cada día se preguntan más sobre los efectos del consumo de probióticos, en el cuerpo y lo primero que debes de saber es que es un hábito que puede hacer mucho por tu salud. Estos microscópicos organismos vivos pueden mejorar la digestión, mantener fuerte al sistema inmunológico, controlar la inflamación, ayudar a descomponer y absorber ciertos medicamentos e incluso afectar positivamente el estado de ánimo.

Si bien existen magníficas fuentes de probióticos naturales, sobre todo a partir de los alimentos fermentados como es el caso de productos como: kimchi, kéfir, chucrut, yogur, tempeh y kombucha. Es bastante normal que no siempre obtengamos las cantidades óptimas y es ahí cuando los especialistas recomiendan consumir suplementos, son considerados una alternativa fácil y efectiva para mantenernos saludables.  De manera particular según las declaraciones del Dr. Josh Axe, especialista en nutrición, fundador de Ancient Nutrition y autor de Ancient Remedies, es muy recomendable integrar como parte de la rutina diaria el consumo de cápsulas de probióticos con el estómago vacío, ya sea al despertar en ayuno o justo antes de acostarse (aproximadamente 2 a 3 horas después de la última comida del día). A continuación descubre lo que sucede en el cuerpo al consumir probióticos. 

1. Menor estreñimiento

Se cuenta con numerosos estudios que avalan los beneficios del consumo de probióticos sobre la salud digestiva e intestinal. Una de las principales bondades que se tienen registradas de tomar probióticos, es que ayudan al cuerpo a descomponer y metabolizar los nutrientes en los intestinos de manera más eficiente. El resultado de este proceso se deriva en promover evacuaciones intestinales regulares y en la reducción de problemas gastrointestinales desagradables como es el caso del estreñimiento y diarrea. En los casos de padecimientos digestivos, se recomienda el consumo de especies como Lactobacillus o Bifidobacterium tienden a ser más útiles en este sentido. De hecho se cuenta con una investigación, en la cual se comprobó que consumo de los suplementos probióticos puede ayudar a curar la diarrea asociada a los antibióticos. Además se cuenta con mientras que otro estudio en el cual se reveló que los probióticos que contienen Bifidobacterium tienen la virtud de ralentizar el  “tiempo de tránsito intestinal”, aumentando así el número de evacuaciones intestinales semanales de los participantes.

2. Se fortalecerá el sistema inmunológico 

Es bien sabido que el intestino es considerado el segundo cerebro, ya que su buena salud influye en numerosos procesos del organismo y uno de los principales es su estrecha relación con el sistema inmune. La buena noticia es que se cuenta con estudios que han demostrado que varias cepas de probióticos, tienen la inmensa ventaja de mejorar la función inmunológica, por lo tanto su consumo se relaciona con una reducción en el riesgo de infecciones de las vías respiratorias superiores, incluidas las que causan el resfriado común. No olvidemos que hasta el 80% del sistema inmunológico está alojado en el intestino. De hecho actualmente existen algunas variantes de fórmulas probióticas, que también pueden apoyar una respuesta inflamatoria saludable, otro aspecto clave de la salud inmunológica. Lo cierto es que los probióticos no solo son de gran ayuda para eliminar y luchar contra los microbios dañinos, nos ayudan a crear y utilizar ciertas enzimas y nutrientes que son necesarios para defendernos de las bacterias dañinas. 

3. Posible hinchazón temporal

Normalmente los probióticos son bien recibidos en el organismo. Sin embargo como en todo existen excepciones, sobre todo al inicio de su consumo y es probable que algunas personas experimenten un breve aumento en la hinchazón y los gases. La buena noticia es que los expertos dicen que esto es solo temporal mientras su cuerpo se adapta a la nueva afluencia de bacterias buenas. De hecho se cree que estos efectos secundarios generalmente desaparecerán después de un par de semanas de uso, en caso que persistan una buena recomendación es reducir la dosis. 

4. Gran aliado de un peso saludable 

Integrar como parte de la rutina diaria enfocada en la pérdida de peso el consumo de probióticos, es una gran idea y magnífico complemento. No se trata que sean una solución mágica, simplemente son de gran ayuda para potenciar los esfuerzos. De manera particular ciertas cepas de probióticos ayudan a aumentar la masa muscular y la fuerza, al mismo tiempo que apoyan el control de peso saludable y la recuperación del ejercicio a través de varios mecanismos diferentes. También son considerados una gran adición para mejorar la sensibilidad a la insulina, disminuyen la respuesta autoinmune que se encuentra en las personas con diabetes, ayudan a regular el apetito, apoyan la absorción de nutrientes que ayudan a alimentar los músculos y órganos. Además son un ben complemento para apoyar la salud del hígado y los riñones, que son necesarios para la desintoxicación y la regulación del almacenamiento de grasa. A la vez su consumo gradual se deriva en efectos positivos para inhibir la absorción de grasa de la dieta y aumentar la cantidad de grasa excretada en las deposiciones. Se cuenta con un estudio interesante al respecto, el cual encontró que aquellas mujeres que integraban en su dieta diaria el consumo de un suplemento probiótico, perdían más kilos que las mujeres que tomaban una pastilla de placebo y continuaban perdiendo más peso después de terminar su dieta. 

5. El estado de ánimo puede mejorar

 ¿Sabías que el cerebro, intestino y cerebro están conectados? Esta es la sencilla respuesta que nos hace entender porqué complementar la dieta con cepas de probióticos, en realidad puede mejorar el estado de ánimo y salud mental.  De hecho, se cuenta con un estudio que ha demostrado que estos suplementos pueden ayudar a las personas a sobrellevar mejor el estrés mental, la soledad y el dolor relacionados con la pandemia de COVID-19. Específicamente, se ha encontrado que las cepas probióticas Lactobacillus helveticus y Bifidobacterium longum reducen los síntomas de depresión y ansiedad.

6. Más y mejor energía 

Otra de las grandes genialidades del consumo de probióticos es que benefician los niveles de energía de manera positiva e inclusive se asocian con menos fatiga. Lo que sucede es que los probióticos juegan un papel clave en la producción de neurotransmisores, incluida la serotonina, que tiene efectos estimulantes del estado de ánimo y calmantes, es por ello que también son un buen aliado contra el insomnio y mejoran la calidad del sueño. Además de cuenta con un trabajo de investigación, en el cual se ha revelado que el síndrome de fatiga crónica está relacionado con un desequilibrio en el microbioma, que puede causar el “síndrome del intestino permeable.