¿Comer panceta de cerdo engorda?

Es innegable que la pacenta de cerdo es deliciosamente tentadora. Sin embargo se trata de un alimento bastante calórico y rico en grasas saturadas, descubre sus efectos sobre el peso corporal

¿Comer panceta de cerdo engorda?
Los especialistas en salud aconsejan mantener una ingesta diaria de grasas saturadas no mayor al 6%.
Foto: Imagen de Sharon Ang en Pixabay / Pixabay

Hoy en día la percepción sobre el consumo de grasas ha cambiado, al grado que muchas dietas en tendencia las integran como piedra angular para acelerar la pérdida de peso. También sabemos que no todas las fuentes de grasa son iguales y que es importante procurar el consumo de aquellos alimentos ricos en grasas saludables. Con base en ello mucho se ha dicho sobre las grasas de origen animal y sus efectos en la salud, sin lugar a dudas uno de los alimentos que más controversia ha causado es la famosa y deliciosa panza de cerdo, también conocida como panceta o pork belly. Lo primero que tenemos que decir es que un trozo de panceta de cerdo se compone de capas de grasa y carne, al ser cocinada da como resultado una proteína rica y sabrosa. Sin embargo su contenido calórico y graso es innegable y nos lleva a preguntarnos ¿Es mala para la salud? ¿Nos hace engordar?

Antes de curar, ahumar, rebanar y envasar el tocino, comienza como un corte grueso de panceta de cerdo. Su sabor que literalmente se escurre en la boca es irresistiblemente tentador, de hecho podría ser una de las comidas favoritas para muchos y es que es de lo más satisfactoria. No en vano es considerada un manjar en docenas de países de Asia, Europa y América del Sur. Con el paso de los años  también se ha vuelto un ingrediente muy querido en Estados Unidos y lo podemos notar como un elemento recurrente en los menús de bares de tapas y bistrós de todo el país.

Lo cierto es que por los factores antes mencionados la popularidad en el consumo de panceta de cerdo ha aumentado considerablemente. Como testimonio de ello, la USDA informa que el año pasado los inventarios nacionales de panceta de cerdo congelada alcanzaron sus niveles más bajos en 50 años. Probablemente se relacione con las tendencias de alimentación que promueven un alto consumo de grasas y una baja ingesta de carbohidratos. 

¿Es saludable? ¿Engorda?

La panceta de cerdo es esencialmente el mejor tocino, es decir: tiene más carne, más grasas saludables y una mayor complejidad culinaria. Un bocado de panceta de cerdo puede ser deliciosamente crujiente y, sin embargo, suculentamente tierno. Tiene la inmensa ventaja de ser un producto que ofrece el sabroso sabor de la carne de cerdo y satisface la necesidad normal que en ocasiones tiene el cuerpo por grasa. 

Es innegable que existen muchas referencias culinarias que lo valoran como una magnífica adición gastronómica, que se relaciona con su agradable complejidad en cuestiones de textura y una extensa diversidad de sabores. 

Sin embargo hablar sobre sus efectos en la salud es otra cosa. Al ser un producto con un alto contenido de grasas, especialmente grasas saturadas y calorías. En comparación con otros cortes de carne de cerdo y proteínas más magras, podría considerarse un elemento que si se consume de manera recurrente y excesiva puede causar aumento de peso. Es por ello que se recomienda disfrutarlo como un platillo de ocasiones especiales, siempre será mejor evitar integrarlo como un elemento cotidiano en los platillos. 

Sobre su valor nutricional:

Para entender sus efectos en el organismo, es importante estar familiarizados con su composición nutricional. Por lo tanto cada onza de panceta de cerdo contiene:

– Valor calórico. Una onza de pancenta contiene145 calorías, teniendo en cuenta que una porción recomendada de carne es de 3 onzas una porción total de pancenta aportará 435 calorías. Si comparamos la misma cantidad con 3 onzas de pechuga de pollo que contienen 133 calorías, 3 onzas de filete de falda con 141 calorías o 111 calorías en 3 onzas de tilapia ¡Es una carne muy alta en calorías! Tiene casi el triple de calorías que estas opciones de proteínas más magras.

– Grasas: Por supuesto que este es el punto más relevante en la composición de la panceta de cerdo y que más curiosidad despierta. Una onza contiene 14,8 gramos de grasa (antes de cocinarse), por lo tanto en una porción promedio de 3 onzas obtendremos 44 gramos de grasa. Según las recomendaciones dietéticas  establecidas por la Asociación Estadounidense del Corazón se recomienda mantener la ingesta diaria de grasas saturadas a no más del 5 al 6% del total de calorías diarias. Si seguimos una dieta de 2,000 calorías por día, este límite es de 11 a 12 gramos diarios en total. Entonces, una porción de 3 onzas de panceta en realidad se exceda por mucho del consumo diario recomendado de grasas saturadas. Es importante mencionar que una excesiva ingesta de grasas saturadas no solo es causa directa del aumento de peso, deteriora la salud significativamente: contribuye en los niveles altos de colesterol malo, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas e incrementa la grasa abdominal y visceral. 

– Nutrientes: Una onza de panceta de cerdo proporciona aproximadamente 3 gramos de proteína, que está muy por debajo de los 9 gramos de proteína en una onza de pechuga de pollo o los 7 gramos en una onza de tilapia. Su alto contenido en grasas desplaza a la proteína beneficiosa. Un aspecto positivo en comparación con el tocino, es que la panceta de cerdo no se cura con sodio, nitratos y nitritos. Por lo tanto contiene solo 27 miligramos de sodio por porción. Esto significa que su contenido en sodio es menor y por lo tanto es menos probable que cause retención de líquidos e hinchazón.

Como conclusión: no podemos ignorar las recomendaciones establecidas por las más reconocidas organizaciones de salud a nivel mundial. Las pautas dietéticas para una persona promedio, se basan en mantener el peso con una dieta típica de 2,000 calorías. Por lo tanto una porción de panceta de cerdo constituye casi una cuarta parte de las calorías diarias, es por ello aconsejable disfrutarla muy ocasionalmente. La realidad es que existen fuentes de grasas más saludables y que son amigables con los beneficios de una dieta basada en plantas. No en vano la Escuela de Salud Pública de Harvard recomienda reemplazar gran parte de su ingesta de grasas saturadas con grasas saludables, como las que se encuentran en el aguacate, el aceite de oliva, las nueces y las semillas, para mantener el colesterol en niveles óptimos y un peso corporal estable. Por lo tanto si estás cuidado el peso y la salud, apuesta por elegir fuentes de grasas saludables y deja la panceta para días especiales. 

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