Por qué el estrés hace que comamos en exceso

Comer por estrés es una de las principales causas del aumento de peso y otras afectaciones de salud. El aumento en la producción de cortisol, suele activar los antojos, afectar la calidad del sueño y el estado de ánimo

El estilo de vida, la calidad de la alimentación y la actividad física, son aspectos determinantes en un buen control del estrés.
El estilo de vida, la calidad de la alimentación y la actividad física, son aspectos determinantes en un buen control del estrés.
Foto: Shutterstock

La popular frase “comer por estrés” tiene todo de cierto y esconde muchas verdades. Probablemente no lo tengas tan claro pero el estrés, las hormonas que libera en el organismo y los efectos de los “alimentos reconfortantes” que se caracterizan por ser ricos en grasas, harinas refinadas y azúcares, empujan a las personas a comer en exceso. Y claro esto conlleva a todo tipo de alteraciones en la salud, siendo la más evidente el aumento de peso. Sin embargo también se relaciona con afectaciones en la salud mental y emocional. 

En un artículo publicado por la Universidad de Harvard relacionan activamente el aumento de peso con el estrés. De hecho se tienen datos impresionantes al respecto, según una encuesta de la Asociación Estadounidense de Psicología: una cuarta parte de los estadounidenses califica su nivel de estrés como 8 o más en una escala de 10 puntos ¡Es bastante alto! 

Lo cierto es que en un principio, el estrés en su etapa inicial puede acabar  o disminuir considerablemente el apetito. El sistema nervioso envía mensajes a las glándulas suprarrenales para bombear la hormona epinefrina (también conocida como adrenalina). La epinefrina ayuda a desencadenar la respuesta de lucha o huida del cuerpo, un estado fisiológico acelerado que detiene temporalmente la alimentación. Pero si el estrés persiste, la historia será bastante diferente. 

Las mismas glándulas suprarrenales liberan otra hormona llamada cortisol, y el cortisol aumenta el apetito y también puede aumentar la motivación por comer. De manera lógica una vez que termina cualquier episodio estresante, los niveles de cortisol deberían descender de forma natural; el problema viene cuando el estrés no desaparece. También suele ser muy común que las personas “se atasquen” en el botón de encendido del estrés y con ello el cortisol puede permanecer elevado. 

Los investigadores de Harvard también comprobaron que el estrés parece afectar las preferencias alimentarias. Numerosos estudios, han demostrado que la angustia física o emocional aumenta la ingesta de alimentos con alto contenido de grasa, azúcar o ambos. Se cree que los altos niveles de cortisol en combinación con los altos niveles de insulina, suelen ser los responsables de estos antojos calóricos. Otra investigación sugiere que la grelina, la popularmente conocida como “hormona del hambre”, puede tener un papel; principalmente por que el estado de estrés hace que se libere en mayores cantidades. 

La ciencia ha comprobado que el consumo de alimentos repletos de grasa y azúcar, parece tener un efecto de retroalimentación que amortigua las respuestas y emociones relacionadas con el estrés. Lo cierto es que estos alimentos realmente son “reconfortantes” en el sentido de que parecen contrarrestar el estrés, y esto puede contribuye en el deseo constante de consumirlos en períodos de alto estrés. La realidad es que existen todo tipo de afectaciones relacionadas con el estrés. Las personas con excesiva carga de estrés en su sistema no solo suelen comer más: hacen menos ejercicio, beben más alcohol, pierden la buena calidad del sueño, pasan menos tiempo con la familia y en la naturaleza, todos estos factores contribuyen al exceso de peso. 

¿Las mujeres sufren de mayores niveles de estrés?

Algunas investigaciones sugieren una diferencia de género en el comportamiento de afrontamiento del estrés, siendo las mujeres más propensas a recurrir a la comida y los hombres al alcohol o fumar. Así lo sugiere un estudio finlandés que incluyó a más de 5,000 hombres y mujeres, sus hallazgos demostraron que la obesidad estaba asociada con la alimentación relacionada con el estrés en las mujeres, pero no en los hombres.También los investigadores de Harvard reportaron que el estrés laboral y problemáticas afines, se correlacionan con el aumento de peso ¿Lo curioso? Solo en aquellos que tenían sobrepeso al comienzo del período de estudio. Una de las principales teorías es que las personas con sobrepeso tienen niveles elevados de insulina y es más probable que ocurra un aumento de peso relacionado con el estrés en presencia de niveles altos de insulina.

Si bien la lista evidencias científicas continua, la pregunta de todos es ¿Cómo aliviar el estrés sin comer en exceso? Los expertos coinciden en que la alimentación y los hábitos relacionados al estilo de vida juegan un papel fundamental. Con base en ello una de las principales recomendaciones dietéticas es por supuesto, evitar el consumo de alimentos azucarados, ricos en grasas, los procesados y las comidas rápidas. Lo mismo sucede con el alcohol, por el contrario apuesta por la ingesta de bebidas e infusiones naturales. Ten a la mano colaciones de frutas y verduras frescas, semillas, lácteos bajos en grasas y frutos secos.

De hecho se recomienda mucho seguir una dieta basada en plantas, que resulta específicamente benéfica en la salud mental y es clave en el control del estrés. Adicionalmente realizar actividades como el yoga y la meditación, marcará significativamente la diferencia. Realizar actividades con amigos y familia también es importante, disfrutar de la naturaleza y permitir a tu cuerpo sanar ¡Serán la mejor medicina! 

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