Cómo evitar que mi hijo se comporte agresivamente: 6 pautas para moldear su comportamiento

Si queremos evitar que nuestros hijos se comporten agresivamente, lo primero será educarlos en un ambiente pacífico para que ellos se desarrollen sin ver ejemplos de violencia y la agresividad

Cómo evitar que mi hijo se comporte agresivamente: 6 pautas para moldear su comportamiento
Hacerles ver su mal comportamiento de manera respetuosa y enseñarles la importancia de pedir perdón cuando hemos lastimado a alguien, serán dos formas de evitar que la conducta se repita.
Foto: Shutterstock

Limitar el comportamiento agresivo de un niño requiere, entre otras cosas, que los padres le brinden un ejemplo de buena conducta que el niño pueda seguir. Esto implica que los padres no deberían pegarle a modo de castigo.

Otra pauta que hemos de aplicar involucra nutrir en los niños el hábito del perdón después de que ellos actúen de manera inadecuada contra un adulto, niño, o simplemente después de haber sido agresivos en general. A continuación te indicamos 6 estrategias que podrán funcionar al momento de cambiar el comportamiento agresivo de nuestros hijos.

1.   No le peguemos nosotros

No podemos pegarles a nuestros hijos a modo de regaño o castigo si han hecho algo que nos desagrade, existen maneras más pacíficas y sutiles de expresarles nuestro desagrado y que no involucren marcarlos a nivel físico, emocional y mental.

Naturalmente, tampoco deberíamos ejercer conductas violentas a su alrededor, cosa que impediría que el niño se forme en el hogar pacífico y amoroso en que debería desarrollarse.

2.   Exprésale tu malestar de manera respetuosa

Por ejemplo, podemos apartarlo y decirle de manera directa y clara que no te gusta que sea agresivo, y que eso puede perjudicarlo en el corto, mediano y largo plazo. No se trata de insultarlo o de menospreciarlo, sino de comunicarle que se ha portado mal.

3.   Bríndale un tiempo para reflexionar

En caso de que el niño esté muy alterado y no responda a razones, lo más recomendable es dejarlo solo y darle su tiempo y espacio para que se relaje, pero principalmente para que reflexione sobre sus acciones.

Esto funciona principalmente con los niños que reclaman atención al ser agresivos o groseros con sus mayores.

hogar violento
La principal herramienta de la educación es el ejemplo. Si nuestros hijos nos ven pelear y ser agresivos, además de causarles daño emocional, repetirán la conducta vista en sus padres. Foto: Shutterstock

4.   Anímale a pedir perdón, pero no lo fuerces

Los niños muy pequeños pueden no entender por qué deben decir “lo siento” o pedir disculpas a quién han ofendido o agredido, principalmente porque se les dificulta colocarse en la piel de los demás.

En este escenario, los padres deben explicarles la importancia de ser seres empáticos en la vida y de por qué hemos de disculparnos frente a alguien al que le hemos hecho alguna clase de daño.

5.   Haz uso de los refuerzos positivos

Felicitar al niño por mantener una actitud tranquila en determinados contextos funciona muy bien como un refuerzo positivo a su conducta y una manera de expresarles que aprobamos su comportamiento.

Estos refuerzos positivos sirven bien siempre que sean parte de una estrategia más amplia.

6.   Acudir a un especialista

Si nada de lo anterior genera los resultados que esperas, lo mejor que puedes hacer es acudir junto a tu hijo a una consulta con un experto para identificar por qué el comportamiento de tu hijo es tan agresivo.

El especialista debería ser capaz de identificar factores del entorno del niño que lo lleven a tener conductas violentas, así como de determinar la efectividad de los métodos que has aplicado hasta el momento y por qué no han sido tan útiles como esperabas.

Puede que estas pautas no generen frutos en el corto plazo, pero seguir aplicándolas ayudará eventualmente a que los niños limiten su agresividad y les sea más fácil adaptarse e integrarse con los otros niños de su edad, así como con sus mayores.

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