El consumo regular de alcohol causa inflamación intestinal y aumenta el riesgo de padecer cáncer de colon

Si bien existen diferentes hábitos entorno al consumo de alcohol. Se ha comprobado que una simple noche de consumo de alcohol en exceso es suficiente para irritar la respuesta inmunológica y con ello hacernos más propensos a enfermedades y los efectos del estrés oxidativo

Seguir una dieta equilibrada e incluir el consumo de probióticos y vitamina C, es importante para contrarrestar los efectos del alcohol en la salud intestinal.
Seguir una dieta equilibrada e incluir el consumo de probióticos y vitamina C, es importante para contrarrestar los efectos del alcohol en la salud intestinal.
Foto: Foto de Helena Lopes en Pexels / Pixabay

Nos hemos acostumbrado a idear cualquier clase de pretexto para beber en exceso. Sin embargo no podemos olvidar que se trata de una costumbre socialmente aceptada, altamente adictiva y que puede poder en riesgo la salud. Si bien disfrutar de un par de bebidas en alguna ocasión especial no simboliza mayor problema, en general un alto consumo de alcohol es una pésima idea. Teniendo en cuenta el considerable incremento en las ventas de alcohol durante la pandemia por Covid-19, vale la pena prestar especial atención en nuestros hábitos.

Con base en ello los expertos se han enfocado en advertirnos sobre los devastadores efectos de un alto consumo de alcohol, entre las que se destacan: deshidratación, afeccionas cardíacas, alteraciones en el sistema nervioso y cerebral, daños en el hígado y páncreas, trastornos de sueño, ansiedad y estados emocionales alterados. Sin embargo en muchas ocasiones solemos olvidar los daños que causa en la salud intestinal, que es bien sabido se relaciona directamente con el sistema inmunológico.

Lo cierto es que numerosos estudios se han inspirado en analizar la relación entre el consumo crónico de alcohol y su impacto en el intestino. Hoy sabemos que las personas que suelen beber alcohol en exceso de forma regular, presentan las siguientes afecciones: tasas más altas de estrés oxidativo inducido por el alcohol, disbiosis intestinal que conduce a inflamación del tracto gastrointestinal e hiperpermeabilidad intestinal (también conocida como síndrome del intestino permeable). Sin embargo no todas las personas tienen estos hábitos, hay quienes disfrutan de beber un poco de más de la cuenta “muy ocasionalmente”, ya sea en algún evento especial o cuando salen a pasar la noche en la ciudad. Con base en lo anterior los expertos se han planteado sobre los impactos de un “ocasional alto consumo de alcohol”, en los microbios intestinales de este tipo de consumidor.

Lo primero que tenemos que decir, es que aunque por definición la mayoría de nosotros no nos consideramos “bebedores compulsivos”, la realidad es la siguiente: cualquier persona que consuma más de cuatro bebidas por evento entra en esta categoría. Teniendo esto en cuenta sale a la luz un estudio bastante interesante al respecto, el cual justamente tuvo como objetivo investigar los efectos de beber en exceso ocasionalmente en las bacterias intestinales de individuos sanos. Lo que encontraron fue que ese tipo de consumo excesivo de alcohol resultó en un rápido aumento de las endotoxinas séricas (es decir, toxinas bacterianas ubicadas en la célula), lo que muestra que las bacterias se estaban moviendo desde el intestino hacia el organismo. Además se descubrió que este proceso viene acompañado de marcadores elevados de inflamación, lo que significa que una noche de consumo de alcohol en exceso es suficiente para irritar nuestra respuesta inmunológica.

Beber alcohol puede influir en la composición y la función metabólica del tracto gastrointestinal. Lo que sucede es que al consumir alcohol, de manera casi inmediata las células del estómago empiezan a producir cantidades excesivas de ácido gástrico. Si bien esto puede derivarse en algunos síntomas digestivos típicos, como irritabilidad estomacal, agruras y náuseas. Se ha demostrado que el consumo excesivo continuo de alcohol causa estrés oxidativo que promueve el desarrollo de enfermedad hepática alcohólica, junto con otras afecciones serias.

De manera automática cualquier afectación en la salud digestiva, va repercutir en el funcionamiento intestinal y esto tendrá consecuencias en el sistema inmunológico. Por lo tanto el consumo de alcohol es una de las principales causas que deterioran y deprimen a, sistema de defensas, lo cual nos hace más propensos a padecer todo tipo de enfermedades crónicas e infecciones. Es bien sabido que cerca del 80% del funcionamiento inmune se concentra en el intestino, no en vano es nombrado popularmente como el segundo cerebro. 

Una buena recomendación para las personas que disfrutan de beber alcohol en algunas ocasiones, es integrar como parte de la rutina diaria la ingesta de probióticos. Son una adición dietética fundamental para proteger a las bacterias intestinales, además son considerados uno de los mejores aliados para mantener la salud digestiva y promover una microflora intestinal diversa. Como beneficio adicional, las bacterias intestinales saludables también producen ciertas vitaminas B que se agotan rápidamente cuando bebemos alcohol. Por lo tanto los probióticos promueven el equilibrio. También es recomendable aumentar el consumo de vitamina C, que es considerada un poderoso antioxidante que ayuda a fortalecer al sistema inmunológico y tiene efectos protectores del hígado. Es bien sabido que beber alcohol agota las reservas naturales de vitamina C, considerar la ingesta diaria a través de la dieta y suplementos es una gran recomendación.

Es importante seguir una dieta saludable y equilibrada, rica en fibra pues el alcohol se absorbe fácilmente en todo el tracto digestivo.  Es por ello que es muy importante nunca beber alcohol con el estómago vacío, ya que la cantidad de comida que tenemos en nuestro sistema determina la velocidad con la que se nos pueden “subir las copas”. Los días en que tengas planeado consumir alcohol, apuesta por una comida rica en carbohidratos de digestión lenta como verduras, papas, camote, arroz integral, pan de masa madre, avena y quinoa, así como proteínas magras y grasas saludables. A las bacterias intestinales les encanta la fibra, por lo que la ingesta de ricas fuentes de fibra no solo disminuirá los efectos del alcohol, sino que también mantendrá las bacterias intestinales buenas saludables y alimentadas.

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