Aunque sea moderada, la ingesta de alcohol está relacionada con una menor actividad cerebral

La ingesta de alcohol, aunque no sea excesiva, deteriora la salud física, mental y emocional. De manera particular se ha descubierto que el alcohol tiene un efecto profundo en las complejas estructuras cerebrales, daña las neuronas y aumenta el riesgo de demencia y Alzheimer

El alcohol bloquea las señales químicas entre las células cerebrales (llamadas neuronas), lo que lleva a los síntomas inmediatos comunes de intoxicación alcohólica y causa deterioros en la memoria cognitiva a largo plazo.
El alcohol bloquea las señales químicas entre las células cerebrales (llamadas neuronas), lo que lleva a los síntomas inmediatos comunes de intoxicación alcohólica y causa deterioros en la memoria cognitiva a largo plazo.
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La pandemia por covid-19 trajo consigo devastadoras consecuencias en todo ámbito. Y una de las principales ha sido el preocupante incremento en el consumo de alcohol, las situaciones de estrés, problemas económicos, soledad y ansiedad, han estado a la orden del día y sin lugar a dudas se trata de factores que aumentan el consumo de alcohol. Lo cierto es que se cuenta con encuestas en las que se confirma el significativo aumento en las ventas de alcohol durante el 2020 y lo que va del 2021. A pesar de ser un hábito socialmente aceptado, se relaciona con graves consecuencias para la salud, entre las que se destacan la deshidratación, daño hepático, alteraciones en el sistema digestivo e intestinal y afectaciones en el sistema nervioso y el cerebro.

Si bien mucho se ha hablado sobre las consecuencias que deterioran la salud física y emocional, recientemente llama mucho la atención la directa relación entre el consumo de alcohol y el funcionamiento cerebral. La realidad es que la mayoría de las personas con dependencia al alcohol han experimentado problemas de memoria y ralentización del pensamiento. Es bien sabido que algunas personas mientras beben suelen experimentar dificultades para recordar o asimilar nueva información, también posteriormente se dan los llamados “apagones” que se presentan como una incapacidad de recordar conversaciones o eventos completos que ocurrieron mientras bebían. A esta condición se le conoce popularmente como amnesia alcohólica y se produce cuando el alcohol interfiere en el  funcionamiento normal del hipocampo, una estructura cerebral implicada en los procesos de memoria. 

Teniendo este tipo de antecedentes la ciencia ha trabajado en descubrir cómo el consumo excesivo de alcohol puede eventualmente causar daños graves a largo plazo al cerebro. Y lo cierto es que existen muchos cuestionamientos ¿Se puede revertir el daño causado por el consumo excesivo de alcohol? ¿Cómo afecta el alcohol al cerebro? Sigue leyendo para conocer lo que sabemos hasta el momento. 

El alcohol tiene un efecto profundo en las complejas estructuras del cerebro. Una de las principales afectaciones es que bloquea las señales químicas entre las células cerebrales (llamadas neuronas), lo que lleva a los síntomas inmediatos comunes de intoxicación, que incluyen comportamiento impulsivo, dificultad para hablar, mala memoria y reflejos más lentos. A largo plazo, cuando el consumo excesivo de alcohol continúa por un período prolongado, el cerebro se adapta a las señales bloqueadas respondiendo de manera más efectiva a ciertas sustancias químicas del cerebro (llamadas neurotransmisores). Después de que el alcohol abandona el sistema, el cerebro continúa activando los neurotransmisores, lo que provoca síntomas de abstinencia dolorosos y potencialmente peligrosos que pueden dañar las células cerebrales. Este tipo de daños suelen presentarse de manera mucho más recurrente en los períodos de atracones de bebida y abstinencia repentina. 

Los expertos han comprobado que el daño del alcohol en el cerebro, puede presentarse con diferentes formas. El primero es un concepto llamado neurotoxicidad, el cual se produce cuando las neuronas reaccionan en exceso a los neurotransmisores durante demasiado tiempo. Demasiada exposición a un neurotransmisor puede hacer que las neuronas eventualmente “se quemen”. Este proceso puede causar una notable ralentización en las reacciones, daños a todo el sistema y la propia materia cerebral. 

En los casos más extremos de personas que presentan una dependencia al alcohol, es normal que con el paso del tiempo experimenten una “contracción cerebral”, que es un volumen reducido tanto de materia gris (cuerpos celulares) como de materia blanca (vías celulares). Cabe mencionar que se reportan algunas diferencias sutiles en cómo se produce el daño cerebral en los hombres y en las mujeres, sin embargo independientemente de ello; la pérdida de materia cerebral aumenta con la edad y la cantidad de alcohol consumido.

¿Cuáles son los efectos del alcohol en el funcionamiento cerebral?

Lo primero que tienes que saber es que el alcohol afecta una gran parte del cerebro, por lo tanto pueden ocurrir muchos tipos diferentes de deterioro cognitivo como resultado del consumo excesivo de alcohol. Entre los principales se encuentran: problemas con la fluidez y el aprendizaje verbal, la velocidad de procesamiento, la memoria de trabajo, la atención, la resolución de problemas, el procesamiento espacial y la impulsividad.

También las zonas del cerebro relacionadas con la memoria y las funciones superiores se ven afectadas, referente a estos conceptos pueden surgir problemas en situaciones como la resolución de problemas y el control de los impulsos. La investigación también ha demostrado que los adolescentes están especialmente en riesgo de sufrir daños permanentes o duraderos y deficiencias en el rendimiento, ya que las áreas del cerebro que más se ven afectadas aún están en desarrollo. 

Lo evidente: sin tratamiento, el deterioro cognitivo empeora y eventualmente se convierte en un síndrome duradero conocido como demencia relacionada con el alcohol, padecimiento que representa aproximadamente el 10% de todos los casos de demencia. Otro dato muy revelador es que el alcohol contribuye a aproximadamente el 29% de todos los demás casos de demencia. A esto debemos de sumar que los déficits cognitivos empeoran por la desnutrición, especialmente una deficiencia de vitamina B (muy común en personas dependientes del alcohol). Por lo tanto la combinación de desnutrición y el consumo excesivo de alcohol pueden causar graves deficiencias en la memoria y el lenguaje con el tiempo y potencialmente pueden resultar en un trastorno cognitivo permanente llamado síndrome de Wernicke-Korsakoff, que causa amnesia y puede conducir al coma si no se trata. 

Ahora ya lo sabes un excesivo consumo de alcohol a largo plazo va más allá de resacas lamentables; acorta la esperanza de vida, daña tu salud física, puede derivarse en depresión y trastornos del sueño, y se considera una causa que aumenta el riesgo de padecer Alzheimer y ciertos tipos de demencia. 

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