Practicar ayuno intermitente puede ser una herramienta eficaz para mejorar la memoria a largo plazo

Un reciente trabajo científico suma bondades a la popular práctica del ayuno intermitente. La investigación encabezada por King's College de Londres descubrió que el ayuno intermitente puede ser beneficioso para mejorar la retención de la memoria a largo plazo ¿La razón? Estimula la neurogénesis

El ayuno intermitente es un poderoso aliado del funcionamiento cerebral, además es un método que se asocia con la prevención y el control de la demencia y el Alzheimer.
El ayuno intermitente es un poderoso aliado del funcionamiento cerebral, además es un método que se asocia con la prevención y el control de la demencia y el Alzheimer.
Foto: shutterstock

En los últimos años el ayuno intermitente se ha posicionado como uno de los métodos más populares para mejorar la salud y bajar de peso. Con base en ello han salido a la luz todo tipo de estudios científicos que avalan los beneficios medicinales de ayunar, se sabe que reduce el riesgo de desarrollar síndrome metabólico y es de gran ayuda en la prevención de diabetes, hipertensión, obesidad y diversas enfermedades cardiovasculares. Sin embargo existe un hallazgo más que sumar a la lista, un reciente estudio realizado por el King’s College de Londres descubrió que el ayuno intermitente puede ser beneficioso para mejorar la retención de la memoria a largo plazo, lo que implica áreas específicas del cerebro.

El estudio publicado recientemente en Molecular Biology, encontró que una dieta restringida en calorías mediante la practica del ayuno intermitente cada dos días es una herramienta eficaz para promover la expresión del gen Klotho en ratones. Lo interesante es que el estudio demostró que Klotho, popularmente conocido como el “gen de la longevidad”, desempeña un papel central en la producción de neurogénesis o neuronas nuevas del hipocampo nacidas en adultos. Además este estudio abordó si los efectos beneficiosos del ayuno intermitente sobre la cognición se deben a una disminución en la cantidad total de calorías consumidas o al aumento del intervalo entre comidas.

Lo cierto es que una mayor producción de neuronas en el hipocampo de los adultos, se asocia con beneficios importantes para la formación de la memoria, sobre todo teniendo en cuenta que de manera natural la producción disminuye con la edad. Lo cual explica en cierta parte el deterioro cognitivo en las personas mayores. 

¿En qué consistió el estudio? Los investigadores dividieron a las hembras en tres grupos: un grupo de control que recibió una dieta estándar de alimentación diaria, una dieta diaria restringida en calorías y ayuno intermitente en el que los ratones se alimentaban cada dos días. Los dos últimos grupos recibieron un 10% menos de calorías que el control. En el transcurso de tres meses, los ratones del grupo de ayuno intermitente demostraron una mejor retención de la memoria a largo plazo en comparación con los otros grupos. Al final cuando los investigadores se dieron a la tarea de analizar los cerebros de los ratones, quedó claro que el gen Klotho estaba regulado positivamente y la neurogénesis aumentó en comparación con los que estaban en la dieta restringida en calorías.

Lo cierto es que estos estudios se suman a la creciente y contundente evidencia sobre la directa relación entre la calidad de los nutrientes de la dieta y el funcionamiento cerebral, de manera específica con la memoria. De hecho, la memoria es considerada una de las funciones más importantes del cerebro que permite al organismo codificar, almacenar y recuperar la información del pasado. La buena noticia es que existen alimentos de gran potencial terapéutico, que gracias a su única composición respaldan positivamente la memoria y fortalecen la función cerebral. No en vano se cuenta con estudios científicos en los que se comprueba que la alimentación es básica en el buen funcionamiento de los neurotransmisores.

Con base en ello los investigadores han comprobado que seguir un estilo de dieta mediterránea, es un gran hábito que fomenta un buen flujo sanguíneo al cerebro. Además la investigación ha encontrado que la dieta mediterránea es un gran aliado para mantener alerta los cerebros envejecidos. Complementario a ello un creciente cuerpo de evidencia vincula a los alimentos característicos de la dieta mediterránea con una mejor función cognitiva, memoria y estado de alerta. Por lo tanto una gran recomendación dietética para proteger al cerebro y sus funciones, es apostar por el consumo de emblemáticos productos mediterráneos como son las frutas, verduras, cereales integrales, lácteos bajos en grasa, hortalizas, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva.

Finalmente se trata de un hallazgo más relacionado con el ayuno intermitente, que sin lugar a dudas será un gran punto a considerar en la creación de pautas alimenticias diseñadas para personas con padecimientos cognitivos como la demencia y la enfermedad de Alzheimer. Por lo tanto reforzar la creación de nuevas neuronas (neurogénesis), a través de la alimentación es un acierto que resultará clave en el control y prevención de enfermedades progresivas que dañan el funcionamiento cerebral y deterioran la calidad de vida.

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