Día Nacional del Whisky de Bourbon: su sabor y diferencia con el whisky de malta

El whisky de bourbon es una bebida única que se elabora utilizando al menos el 51% de maíz en su composición. Además es originario del estado de Kentucky mundialmente conocido como "la cuna del bourbon." Por su parte el whisky de malta, se elabora con cebada malteada, agua y levadura, es popularmente conocido como escocés y existen dos variantes: single malt y single grain ¡Descubre sus peculiares diferencias!

Todos los 14 de junio se celebra en Estados Unidos el Día Nacional del Whisky de Bourbon, el pretexto perfecto para conocer más sobre el fascinante mundo del whisky.
Todos los 14 de junio se celebra en Estados Unidos el Día Nacional del Whisky de Bourbon, el pretexto perfecto para conocer más sobre el fascinante mundo del whisky.
Foto: Imagen de Ernest_Roy en Pixabay / Pixabay

El whisky es una bebida tan especial que merece un día de celebración. De manera particular, año con año el 14 de junio en Estados Unidos, se celebra el Día Nacional del Whisky de Bourbon, que sin lugar a dudas es una variante única que ha captado gran interés a nivel mundial. Lo cierto es que el whisky es una de las bebidas alcohólicas más populares y favoritas de todos los tiempos. Su nombre se deriva de la frase en irlandés “agua de vida” y es una bebida que engloba una maravillosa historia y elaboración artesanal, si bien existen muchas variedades de whisky, el  escocés y el bourbon son los más consumidos en el mundo. A pesar de tener muchas similitudes, también tienen diferencias notables, que hacen que cada uno sea especial y auténtico. 

Para mayor contexto: El whisky es una bebida alcohólica destilada elaborada a partir de purés de granos fermentados. Por lo general, se envejecen en barricas de roble carbonizadas hasta que alcanzan la edad de producción deseada. Los granos más comunes que se utilizan para hacer whisky son el maíz, la cebada, el centeno y el trigo. Justamente son factores que determinan las características en cuestión de sabor, aroma y consistencia de cada variante. Sin lugar a dudas hoy es el día perfecto para hablar sobre las principales diferencias entre estos dos grandes tesoros y ¿Por qué no? Levantar las copas en su honor.

Sobre el Whisky de Bourbon:

Entre los amantes del whisky existe un dicho muy popular que dice: todos los bourbon son whisky, pero no todos los whiskys son bourbon. Por lo tanto, lo primero que tenemos que decir es lo siguiente: para que un whisky sea considerado bourbon debe fabricarse en los Estados Unidos, si bien cualquier estado aplica, la mayoría de las alternativas son concretamente elaboradas en Kentucky. De hecho actualmente se reconoce al estado de Kentucky como la cuna del bourbon.  Además, su puré, que es la mezcla de granos de la que se destila el bourbon, debe comprender al menos el 51% y no más del 79% de maíz indio. La mayoría de las recetas usan alrededor del 70% de maíz, lo que le da su típico sobrenombre de “whisky de maíz.”

El bourbon debe envejecerse al menos dos años en una barrica nueva de roble carbonizado de roble blanco americano, sin embargo actualmente muchos tipos de bourbon tienen cuatro años o más. Uno de los detalles más determinantes sobre su única personalidad, es que el Bourbon gana su color y gran parte de su sabor con la crianza en barrica. La madera carbonizada proporciona azúcares caramelizados que le dan sabor al whisky y una de las grandes curiosidades sobre su elaboración, es que los barriles solo se pueden usar una vez, por lo que muchos se convierten en muebles o leña y otros se utilizan para añejar la salsa de soja.

Además, el manejo de los barriles de bourbon es un tema bastante particular. Se conservan en grandes almacenes de varios pisos llamados rick houses, espacios en los que los barriles de madera se expanden y contraen según el clima exterior que eventualmente penetra en estas casas de rick. El clima cálido hace que los poros de la madera se abran más e impartan su sabor. El resultado es que los barriles en el piso superior tendrán un sabor ligeramente diferente a los de los pisos inferiores. Sobre su graduación alcohólica, se sabe que la mayoría de los destiladores elaboran el bourbon entre 80 y 100 grados; esto significa que contiene de 40 a 50% de alcohol por volumen.

Sobre sus cualidades organolépticas, lo primero que es relevante mencionar es que el bourbon tiene una concentración de azúcares más alta en el maíz que en la cebada, el trigo o el centeno y por lo tanto se trata de una bebida más dulce que el whisky. Sin lugar a dudas es una característica que suaviza las notas ahumadas siempre presentes en este tipo de destilados. Por otra parte, el color del bourbon es amarillento con destellos dorados, mientras que el del whisky tiende a ser marrón; esto se debe a que en esta última bebida está permitido añadir jarabes con colorantes, mientras que en el bourbon está prohibido. Además, el bourbon se añeja en barricas nuevas de roble americano; lo que contribuye a las notas a tabaco tan características de esta bebida.

Sobre el whisky escocés:

El whisky escocés, se elabora principalmente a partir de cebada malteada. Y por obvias razones para llevar su nombre, solo se puede producir en Escocia. Hay dos tipos principales: single malt y single grain. Entonces, el whisky escocés de malta se elabora solo con agua y cebada malteada en una sola destilería. Mientras tanto, el whisky escocés de grano único también se produce en una sola destilería, pero puede contener otros granos integrales de cereales malteados o sin maltear. A diferencia del bourbon, que no tiene un período mínimo de envejecimiento, el whisky escocés debe envejecerse durante al menos 3 años en contenedores de roble. Una vez listo, el whisky se destila y se embotella con un mínimo de 40% de alcohol (80 grados).

De modo general llama la atención su proceso de elaboración, el cual que consta de cuatro etapas. En principio, la cebada se sumerge en agua y posteriormente se extiende en la base de malteado con objeto de que germine. Una vez que le han salido brotes se cuece en un horno para que la cebada se seque antes de molerla. Posteriormente la cebada molida se mezcla con agua caliente en una cuba de maceración, lo que da lugar a un líquido azucarado denominado “mosto” y es la base para el alcohol. El mosto líquido se traslada a unas cubas grandes llamadas tinajas o recipientes de fermentación y se procede a añadir la levadura. Por último se deja fermentar el líquido para que los azúcares del mosto se transformen en alcohol, a este líquido resultante se le conoce como “wash” o mosto fermentado. Por último el mosto fermentado se calienta en alambiques de cobre y se recoge la parte del licor para finalizar el proceso al vertirlo en barricas de roble para dejarlo madurar.

¿Cuál es tu favorito? 

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