La dieta del camionero: la comida rápida y ultraprocesados afecta su desempeño al volante

Una dieta basada en el consumo de comida chatarra y refrigerios poco saludables, puede aumentar el riesgo de conducción peligrosa entre los conductores de camiones al aumentar la fatiga y el estado de alerta. Además su estilo de vida implica privación del sueño, poco tiempo con la familia y actividad física limitada

El estudio comprobó que las personas que siguen dietas basadas en alimentos básicos y abundantes vegetales se asociaron con menos fatiga. Mientras que las dietas de proteínas animales y bocadillos se asociaron con una mayor fatiga y problemas de concentración.
El estudio comprobó que las personas que siguen dietas basadas en alimentos básicos y abundantes vegetales se asociaron con menos fatiga. Mientras que las dietas de proteínas animales y bocadillos se asociaron con una mayor fatiga y problemas de concentración.
Foto: Imagen de Peter H en Pixabay / Pixabay

No es ningún secreto decir que los conductores de camiones, en muchas ocasiones siguen un estilo de vida no del todo saludable. Las largas jornadas de trabajo, el poco descanso y tiempo en casa, son factores que favorecen las dietas deficientes y que se caracterizan con un alto consumo de comidas rápidas y ultraprocesadas. Como sucede con los alimentos fritos que son la base de un desayuno tradicional en la comunidad de camioneros. De hecho un nuevo estudio sugiere que las dietas basadas en comida chatarra y refrigerios poco saludables, son factores que contribuyen activamente en la fatiga y con ello se aumenta el riesgo una conducción peligrosa. Lo cual se considera un factor clave en un mayor riesgo de accidentes.

La investigación fue publicada en línea en la revista Occupational & Environmental Medicine. Y su principal objetivo fue sensibilizar a la población sobre la prevención de accidentes automovilísticos, se cuenta con datos algo alarmantes en los cuales se estima que cerca de 1,35 millones de personas mueren cada año en colisiones de tráfico. Y de manera evidente,  los conductores profesionales corren un mayor riesgo debido al tiempo que pasan al volante.

Si bien los investigadores señalaron que existen varios factores contribuyentes conocidos: el género, la edad, la experiencia, las habilidades de conducción y las actitudes, son aspectos importantes y que tienen que considerarse. Se ha comprobado que el estilo de vida que caracteriza la rutina de los camioneros, también puede ser un factor. Sobre todo teniendo en cuenta que la conducción a larga distancia a menudo implica privación del sueño, hábitos alimentarios poco saludables y actividad física limitada. Además este estudio resulta muy relevante. La realidad es que se han realizado pocos trabajos de investigación, en los que se avale el impacto potencial de los patrones dietéticos en los comportamientos de conducción entre los conductores profesionales de camiones.

Como parte del estudio, los investigadores evaluaron si los patrones dietéticos, la fatiga y el comportamiento de conducción podrían estar vinculados. La muestra contó con la participación de 389 conductores de camiones de una compañía de transporte en Suzhou, China. Además, la mayoría de los conductores tenían entre 31 y 60 años, con 6 a 10 años de experiencia en su profesión y un recuento anual de entre 50.000 y 100.000 km en la carretera.

¿En qué consistió el estudio? A cada conductor se le pidió que especificara en un lapso de 12 meses anteriores, cuánto y con qué frecuencia comió cualquiera de los 25 alimentos desglosados en un Cuestionario de frecuencia de alimentos. También completaron el Inventario Multidimensional de Fatiga, que evalúa la fatiga física y mental en una escala de 5 puntos, así como dos cuestionarios validados sobre conductas de conducción y actitudes hacia otros conductores en la carretera.

En dicho cuestionario los patrones dietéticos se clasificaron en los siguientes grupos: ricos en vegetales; alimentos básicos (alto consumo de carbohidratos, granos sin refinar, productos lácteos y huevos; proteínas animales (pescado y aves); y bocadillos (alimentos fritos, postres y bebidas azucaradas). Cabe mencionar que aunque fue en un mucho menor porcentaje de los participantes, las dietas de alimentos básicos y ricas en vegetales se asociaron fuertemente con conductas de conducción segura. La dieta de proteína animal se asoció fuertemente con tasas más altas de errores, fallas de concentración e infracciones menores de tránsito, mientras que la dieta de bocadillos estuvo fuertemente asociada con conductas de conducción inseguras.

Otro aspecto sobre saliente del estudio, es que el equipo de investigadores realizó una medición de los niveles de fatiga conforme cada patrón dietético y encontraron los siguientes hallazgos: las dietas de alimentos básicos y ricas en vegetales se asociaron con menos fatiga, mientras que las dietas de proteínas animales y bocadillos se asociaron con una mayor fatiga.

Si bien se tata de un estudio observacional y por lo tanto, no puede establecer una causa, solo una correlación. Es un buen parámetro para entender más a profundidad cómo el estilo de vida se relaciona con el desempeño laboral y puede ser clave en la prevención de accidentes. El estudio se basó en gran medida en el recuerdo y el autoinforme, sin embargo es importante añadir que los investigadores no obtuvieron ninguna información sobre factores potencialmente importantes, como el tabaquismo, la actividad física, los patrones de turnos y el estrés laboral.

Por fortuna existen algunos descubrimientos que fueron de gran utilidad para los investigadores. Señalan que comer muchos bocadillos poco saludables a menudo se asocia con horarios de comida erráticos y metabolismo alterado, lo que podría afectar muchas tareas que requieren vigilancia, estado de alerta y concentración.

Finalmente a través de estos análisis también es posible incluir propuestas de patrones alimenticios saludables, como apostar por una dieta basada en plantas y la mediterránea. Teniendo en cuenta que algunos comportamientos de conducción peligrosos pueden predecirse con patrones dietéticos caracterizados por una alta ingesta de grasas y azúcares, vale la pena realizar cambios sostenibles que mejorarán la calidad de vida de los conductores y claro, reducirán significativamente el riesgo de accidentes.

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