Millones de abejas mueren de cansancio por la fabricación masiva de leche de almendras

El papel de las abejas en la polinización de la tierra es fundamental para la supervivencia de la especie humana, pues gracias a estos insectos existen múltiples variedades de productos agrícolas

Elegir una leche de almendra en el supermercado es fácil, pero ¿qué hay detrás de su producción?
Elegir una leche de almendra en el supermercado es fácil, pero ¿qué hay detrás de su producción?
Foto: Getty Images

Hay muchas razones para beber leche de almendras: la intolerancia a la leche de vaca, su sabor más dulce, la idea de que puede ser más saludable o consumirla para evitar la explotación del ganado, en congruencia con el anhelo de evitar el sufrimiento animal. Sin embargo, esta intención es cuestionable cuando millones de abejas mueren de cansancio e intoxicadas por la fabricación masiva de leche de almendras.

En los últimos cinco años, el consumo de leche de almendras se ha incrementado en un importante 250%, lo que representa una ganancia de unos $1,200 millones de dólares al año, por lo que el consumo de esta bebida se ha convertido en un nicho de mercado muy rentable, según cifras publicadas por Nielsen en 2018.

Sin embargo, mantener la producción de la llamada leche de almendras está lejos de ser sustentable para el medio ambiente, pues para garantizar el abasto de este fruto proveniente de los almendros, los productores utilizan millones de abejas para polinizar grandes extensiones donde se cultivan árboles Prunus dulcis.

Ganancias a costos ambientales elevados

Un reportaje de The Guardian reveló que en el Valle Central de California, donde se produce alrededor de un millón de toneladas de almendras al año, necesarias para producir el 80% de la leche de almendras que se comercializa en todo el mundo, millones de abejas han muerto de cansancio luego de ser utilizadas para extender el cultivo de almendros.

Tan sólo en el invierno 2018-2019, unos 50,000 millones de abejas polinizadoras de almendros murieron por varias razones. En primer lugar, se ven obligadas a trabajar en esa época del año, cuando naturalmente deben descansar, por lo que su biorritmo se altera y se interrumpe. En segundo lugar, al ser utilizadas en los cultivos de almendros sufren de intoxicación derivada por el uso de pesticidas comunes en la agricultura, lo que las debilita hasta finalmente hacerlas morir.

De hecho, según la publicación, más de un tercio de las colonias de abejas en Estados Unidos son criadas para ser utilizadas posteriormente con fines comerciales. Y para los apicultores, alquilar sus colonias de insectos para las mega granjas de almendros en California es mucho más rentable que producir y vender miel. Sin embargo, el costo de esta ganancia es muy alto, pues los apicultores que envían sus colmenas a los cultivos de almendras han visto morir a sus abejas en cantidades récord.

Mueren más abejas que animales de consumo

De acuerdo con The Guardian, las abejas comerciales son consideradas como ganado por el Departamento de Agricultura de EE.UU., por su papel fundamental en la producción de alimentos, y al igual que otras especies animales son víctimas de la mecanización a gran escala de los procesos naturales que requiere la agricultura industrial. Además, se calcula que cada año mueren más abejas en EE.UU. que el resto de animales y peces criados para sacrificio.

Como alternativa, algunas organizaciones ambientales han desarrollado el programa de certificación “Bee Better”, para distinguir los productos elaborados con métodos amigables para las abejas, a fin de que los consumidores puedan elegir responsablemente sus compras. Y esta distinción cobra una importancia particular si eres vegetariano o vegano y tratas de ser coherente al elegir productos de consumo para reducir al máximo la explotación y el sufrimiento animal, incluyendo insectos fundamentales para la supervivencia humana como lo son las abejas.