Grasa en la panza: los carbohidratos refinados son la principal causa

Un estudio publicado en The Journal of Nutrition, encontró que la ingesta de carbohidratos refinados esta estrechamente relacionada con una mayor circunferencia de la cintura y acumulación de grasa abdominal. La razón principal se relaciona con su alto contenido en azúcares y grasas, además de su alto valor calórico y nulo aporte nutricional

Un alto consumo de alimentos procesados, ricos en azúcar y carbohidratos refinados, aumenta el riesgo de síndrome metabólico y una larga lista de enfermedades crónicas.
Un alto consumo de alimentos procesados, ricos en azúcar y carbohidratos refinados, aumenta el riesgo de síndrome metabólico y una larga lista de enfermedades crónicas.
Foto: /Shutterstock

Literalmente somos lo que comemos. Si bien existen muchos factores que pueden conducir a una acumulación de grasa abdominal (falta de sueño, estrés, un alto consumo de refrescos, distracción al comer y más). Sin embargo, sin lugar a dudas una las principales causas del exceso de grasa abdominal es el consumo de alimentos procesados. Se cuenta con recientes estudios en los que se comprueba que la causa directa de la grasa en la panza son los carbohidratos refinados, particularmente aquellos que se comercializan y venden por conveniencia, como papas fritas empaquetadas, pan y pan horneado.

Lo cierto es que los nutrientes que ingerimos se vuelven parte de nosotros a nivel celular, y los alimentos incorrectos pueden causar gases, hinchazón, aumento de peso, incrementan la grasa visceral y se pueden relacionar con otras complicaciones bastante negativas para la salud. Por lo tanto, apostar por un alto consumo de ultraprocesados es la llave directa para aumentar el riesgo de desarrollar síndrome metabólico y una larga lista de enfermedades crónicas.

Lo que más llama la atención es que estos alimentos de conveniencia, que son la causa directa del exceso de grasa abdominal en muchas ocasiones se promocionan como alternativas saludables y eso es lo más peligroso de todo. Ahora bien, la razón fundamental por la que los alimentos procesados ​​dificultan la pérdida de grasa abdominal es que están compuestos principalmente de carbohidratos refinados y azúcar. Hoy en día no es ningún secreto decir que son dos de los enemigos más latentes de la buena salud, aumentan el riesgo de obesidad, diabetes, afecciones cardiovasculares, hipertensión, depresión y deterioro cognitivo. Solo por mencionar algunas.

Es importante hacer énfasis en las diferencias que existen entre los carbohidratos “refinados” y “enteros”.
Los carbohidratos refinados no son los mismos carbohidratos que encontrarás en una pieza de fruta, es por ello que suelen clasificarse como simples y complejos. Por ejemplo, los carbohidratos que se encuentran en las frutas suelen ser conocidos como “integrales” y la razón es simple: carecen de procesamiento, aportan nutrientes esenciales y fibra. Mientras que los carbohidratos refinados se distinguen por su alto procesamiento, en el cual su fibra natural ha sido eliminada por completo o modificada. En otras palabras, los carbohidratos refinados tienden a tener poco o ningún valor nutricional y sin fibra, proteínas o grasas saludables, equivalen a calorías vacías que a menudo pueden contribuir a la creación y acumulación de grasa abdominal.

Recientemente un estudio publicado en The Journal of Nutrition, encontró que la ingesta de carbohidratos refinados esta estrechamente relacionada con una mayor circunferencia de la cintura y acumulación de grasa abdominal. Por otro lado, el estudio comprobó que los participantes que consumían un promedio de tres porciones de granos integrales al día y granos menas versiones refinadas en general tenían cinturas más pequeñas, niveles más bajos de glucosa en ayunas, presión arterial más baja y niveles más altos de colesterol HDL “bueno”.

Para mayor detalle: no existe absolutamente nada de malo en tener algo de grasa abdominal. De hecho, tener los ácidos grasos esenciales adecuados es clave para aislar y proteger los órganos vitales, así como para almacenar energía en el cuerpo a través del tejido adiposo. Sin embargo mucho más allá de un tema estético, tener excesiva grasa visceral trae consigo problemas de salud. Para aquellos que no lo tengan muy claro, la grasa visceral es la grasa que se encuentra debajo del músculo abdominal y se acumula alrededor de los órganos internos, como los intestinos, el estómago y el hígado. Debido a la ubicación de esta grasa, tiene el potencial de ejercer presión física sobre los órganos que rodea y potencialmente causar problemas de salud crónicos. 

También, es importante mencionar que el exceso de grasa visceral libera hormonas relacionadas directamente con la inflamación, lo cual es bien sabido que es el origen de diversas enfermedades crónicas y es una afección que afecta la salud de los órganos internos y los vasos sanguíneos. La razón del aumento de grasa abdominal: el cuerpo procesa rápidamente los carbohidratos refinados y los almacena fácilmente como grasa. Proporcionan una fuente rápida de energía, pero esta energía se presenta en forma de un pico de glucosa y un colapso inevitable.

Esto no solo deteriora la salud, hace que tengamos hambre poco después de comer independientemente de las calorías consumidas. Activa los antojos por alimentos azucarados y más carbohidratos, creando un círculo interminable. En segundo lugar, puede hacer que el cuerpo se vuelva más resistente a la insulina, lo cual conduce a un mayor nivel de glucosa y aumento de peso a medida que el cuerpo comienza a almacenar el exceso de glucosa en forma de grasa. Este exceso de grasa abdominal es muy peligroso para la salud, principalmente crea una tensión significativa en el corazón y otros órganos vitales. Y es ahí en donde aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular, entre otras afecciones crónicas.

Por lo tanto la primer y más importante recomendación para disminuir el exceso de grasa abdominal, es hacer ajustes en la alimentación y evitar a toda costa los ultraprocesados y las bebidas endulzadas. Apuesta por seguir una dieta basada en plantas, con un abundante consumo de frutas, verduras, cereales integrales, semillas, legumbres. Toma mucha agua, duerme bien, controla el estrés y haz ejercicio.

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