Nueva Comisionada de Policía tendrá entre sus retos enfrentar la crisis del aumento de robos a bodegas en NYC

Los robos en general aumentaron en un 24%, pero la Asociación de Bodegueros Unidos de América reporta que casi ninguno de estos establecimientos se ha salvado del asedio de los delincuentes en los últimos doce meses

Estos emprendedores comerciales como el isleño Radhamés Rodríguez describen unos meses "muy peligrosos" para el sector.
Estos emprendedores comerciales como el isleño Radhamés Rodríguez describen unos meses "muy peligrosos" para el sector.
Foto: Fernando Martínez / Impremedia

Faltan prácticamente solo dos semanas para que la nueva Comisionada de Policía asuma el cargo, pero desde ya Keechant Sewell está dándole la cara a uno de los muchos problemas de inseguridad que enfrenta la Gran Manzana, el robo a las bodegas. Este miércoles, apenas horas después de ser nombrada oficialmente por el alcalde electo Eric Adams, la nueva máxima líder del NYPD se trasladó a Brooklyn, donde el martes por la noche fue baleado mortalmente en la cabeza el bodeguero Fadhl Moosa, durante un asalto.

Sewell, junto a Adams, se reunió con familiares de la víctima y el dueño de la bodega ‘Flatbush Deli Corp. Deli Grocery’, donde ocurrió el suceso alrededor de las 7:30 p.m. Según informó el Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD), el sospechoso exigió dinero al empleado, lo que provocó una pelea entre los dos dentro del establecimiento en 803 de la avenida Flatbush. El pistolero abrió fuego durante la pelea, hiriendo fatalmente a la víctima de 20 años en la cabeza.

Y aunque los números oficiales revelan que en general los robos en la ciudad de Nueva York, durante el año que está por terminar, se elevaron en un 24%, y también en esa misma cuenta los asaltos violentos crecieron en un 11.2% si se contrasta con el 2020, en ninguna de las dos cifras anteriores se precisa que muy pocas de las 17,000 bodegas distribuidas en los cinco condados, se han escapado de alguna manera de la mano de la delincuencia.

“Solamente se sabe de hechos cuando son sangrientos. Pero todos los días entra gente echándonos en cara que nos están robando. Que se van a llevar productos sin pagar. Nos retan en nuestra cara a que llamemos a la Policía”, relató Miguel Feliz, un empleado dominicano de un pequeño establecimiento de comestibles en la avenida Prospect de El Bronx.

Al igual que Miguel, la queja constante de la fuerza laboral y los propietarios de la mayoría de estos comercios, particularmente en vecindarios de El Bronx y Brooklyn, es que de manera cada vez más ascendente son blanco de robos, hurtos, amenazas e insultos que los han obligado a tomar medidas para su protección.

“Hace unos años era frecuente tener bodegas que abrían hasta la medianoche o incluso las 24 horas. Ahora esos horarios se recortan. Especialmente en los vecindarios como estos en El Bronx en donde al caer la noche no hay ley para nadie”, razona otro propietario de un ‘deli’ en ese condado que prefirió reservar su identidad.

A la espera de un cambio de rumbo

Más allá de las anécdotas, la Asociación de Bodegueros Unidos de América (UBA), una organización que agrupa a centenares de estos emprendimientos comerciales en la Gran Manzana, cuya mayoría son inmigrantes hispanos, expone que en su base de datos son pocos los que en los últimos meses no han registrado a lo sumo un incidente.

“Los niveles de inseguridad son tan altos que ya nuestros miembros abren sus negocios todos los días sabiendo que van a perder cierta cantidad de dinero. Lo prefieren así, antes que exponerse a discusiones, enfrentamientos o denuncias por hechos menores”, describió Radhamés Rodríguez, presidente de UBA.

El líder de esta asociación quien está vinculado con estos negocios desde mediados de los años 80, cuando vino a Nueva York desde República Dominicana, reporta que de acuerdo con sus balances este “2021 cierra de manera muy negativa para nosotros, pero abre la expectativa de una nueva Administración municipal que cambie el rumbo”.

En sus contactos diarios con los bodegueros, Rodríguez encuentra un punto de coincidencia en los delitos menores reportados: “los delincuentes se sienten libres con el clima de impunidad que existe en la ciudad ”.

Este mismo criterio lo comparte Francisco Marte, presidente de la Asociación de Bodegas y Pequeños Negocios de Nueva York (BSBG), quien tiene el peor de los balances.

No existe un agremiado que se haya escapado de este vandalismo. Nosotros sabemos que la politiquería de quitarle fondos a la Policía y los cambios de la ley de fianzas nos trajeron a esta situación. Nosotros somos la médula de la economía de esta ciudad y prestamos un servicio a nuestras comunidades”, destacó.

Marte, quien también es bodeguero, describe que gran parte de sus 2,000 agremiados le han reportado que han llamado al 911 hasta tres veces ante emergencias. Y no hay respuesta inmediata.

“Estamos iniciando una campaña para distribuir unos 4,000 stickers en donde dejamos claro que nosotros apoyamos a las fuerzas del orden. Esperamos más patrullaje. Además le estamos diciendo a los oficiales que somos sus amigos, pero necesitamos más protección”, remató.

Francisco Marte, de la Asociación de Bodegas y Pequeños Negocios de NYC: “Necesitamos más patrullaje”. (Foto: Cortesía BSBG)

“Si quieres llama a la Policía”

El testimonio de ‘Juan’, otro empleado que trabaja detrás de un mostrador en donde prepara desayunos y sirve almuerzos en el sur del Condado de la Salsa, refuerza las denuncias de UBA y BSBG.

“Gente de mala conducta que ya ha estado incluso en la cárcel, porque en este bloque todos nos conocemos, viene y saca bebidas de la nevera y nos dice: ‘me lo voy a llevar no tengo un peso. Y si quieres llamas a la patrulla. Igual no me pueden hacer nada’”, contó el inmigrante ecuatoriano.

‘Juan’ destaca que ha recibido instrucciones de los dueños de no discutir y tratar de llevar esta “guerra en paz”.

“Hemos visto en otros negocios que si hay la mínima resistencia, todo puede terminar en una balacera o por lo menos en cuchillos al aire. Es muy duro asumir que nos tengamos que resignar a vivir así, porque no hay autoridad”, agregó.

Las bodegas al igual que los taxis amarillos representan servicios que forman parte de la identidad de la ciudad de Nueva York, pero la interpretación de varios miembros de este gremio, es que están arrastrando cada vez más el peso de una ola criminal que se empezó a elevar con la pandemia y que se cruzó con la reforma de la ley de fianzas.

“Cualquier robo aunque sea de $10 si lo multiplicas todos los días, nos hunde en nuestro negocio, porque todos saben que nuestros niveles de ganancias son centavitos por cada producto. Además por la falta de personal, son nuestras esposas o nuestros hijos los que están en frente corriendo ese riesgo durante por lo menos 17 horas diarias“, dijo otro bodeguero en el Alto Manhattan.

Durante los primeros ocho meses de la crisis causada por el COVID-19, hubo un aumento del 63% en los incidentes con disparos dentro o frente a estas tiendas y un aumento del 222% en los robos. Cuando solo faltan días para que el 2021 llegue a su fin, los portavoces de ABA y BSBG no dudan que estas cifras del año anterior se han duplicado.

“Si no se logran cambios en el sistema de justicia en general, vamos a retroceder a esa época infernal que vivimos en los años 80, cuando los bodegueros salíamos todas las mañanas de nuestras casas sin la certeza que íbamos a regresar, por algún hecho de violencia en nuestros negocios”, subrayó Radhamés Rodríguez.

Sangre y plomo en las bodegas

Ha corrido más sangre dentro de estos establecimientos. Otro ejemplo, fue el pasado 22 de octubre cuando el NYPD publicó las imágenes de un sospechoso de haber  apuñalado a un trabajador en una bodega de East Harlem, en una aparente discusión por 50 centavos en el precio de un cigarrillo, revelaron medios locales.

La víctima era un inmigrante yemení de 34 años, Ahmed Almoliki, quien estaba trabajando dentro de ‘K&B Gourmet Deli’ durante la noche cuando el cliente entró y pidió un crédito de 50 centavos para comprar algunos cigarrillos al detal.

El implicado amenazó con disparar a los trabajadores de la tienda después de que se le negara el crédito, reportó la Uniformada.

El sospechoso luego salió y golpeó las ventanas, lo que provocó que Almoliki lo enfrentará afuera, en la Segunda avenida y la calle 102 Este. En medio de la discusión fue herido de muerte con un cuchillo y el atacante luego huyó.

 

Los bodegueros pocas veces reportan los delitos menores que tienen como escenario sus negocios. (Foto: F. Martínez)

“Vivimos en una guillotina”

La experiencia del mexicano Horacio Borges, de 55 años, es muy amplia. Ha trabajado en una bodega en Mott Haven al sur de El Bronx por casi 10 años y comparte la visión del estrepitoso repunte de los robos en los últimos meses,  pero se siente pesimista de que algo pueda mejorar a corto plazo.

“Obviamente no van a poner un policía en cada cuadra, ni en cada negocio. Hay algo de fondo en todo este desastre que yo no sé explicar. Quienes trabajamos en estos pequeños negocios, especialmente de noche, vivimos en una guillotina”, opinó el trabajador.

Con base a algunos cálculos informales de este gremio, el espiral indetenible de robos y agresiones contra los bodegueros empezó a tener su punto de ascenso, sin pausas, en el verano de 2020 cuando además trascendió un hecho considerado como insólito: Un cajero automático (ATM) fue arrancado de la fachada de una bodega de la avenida C y la calle 11 del Bajo Manhattan, lo cual terminó de disparar las alarmas a ese sector comercial, agobiado por el ascenso de escaramuzas delictivas que nunca se han detenido.

La fachada del establecimiento resultó destruida, cuando de acuerdo con las cámaras fue desprendido el dispensador de efectivo por una soga atada a un vehículo.

Ante el asedio de los maleantes, los propietarios de bodegas han invertido en sus propias medidas de seguridad, que en algunos casos cuestan miles de dólares, como cámaras extras en todos los cuadrantes del negocio, botones de pánico, luces más brillantes y cerraduras especiales. Pero ahora en la temporada de frío los abrigos se convierten en otra ventaja para los ladrones.

“Entran con abrigos inmensos en donde pueden esconder hasta un six pack (seis botellas) de cerveza y salen como si nada. Si le reclamas puede terminar en una tragedia porque andan armados. Si llamas a la policía vienen a las horas. Hay funcionarios que te confiesan que solo pueden recibir y procesar la denuncia. Todo se queda así”, describió Horacio.

El gran deseo de fin de año de los bodegueros es que existan cambios en la forma de abordar la criminalidad en la nueva Administración municipal en el 2022. (Foto: F. Martínez)

El dilema de la ley de fianzas

Ante el aumento de la criminalidad en todos los rincones de la Gran Manzana, el comisionado de Policía Dermot Shea, quien dejará el cargo en solo un par de semanas, se ha pronunciado no menos de 10 veces en lo que va del año atribuyendo esta tendencia criminal a la reforma de la ley de fianzas, la cual prohibió la prisión preventiva en la mayoría de los delitos menores y no violentos desde enero de 2020.

“Hemos tenido un récord de detención de personas con armas ilegales. Nosotros hemos hecho nuestro trabajo, el problema es lo que pasa luego con el sistema de justicia penal”,  ha reiterado el máximo jefe del NYPD.

Sin embargo, el alcalde saliente Bill de Blasio asegura que uno de sus grandes legados ha sido convertir a Nueva York en la “ciudad grande más segura del país”.

Organizaciones que defienden todos los avances en el sistema de justicia penal, aseguran que el sistema de fianzas anterior criminalizaba la pobreza y a las minorías negras e hispanas.

2021: Los robos reportados 

  • 452 robos o hurtos más que en el año anterior se han reportado formalmente en las diferentes comisarías de NYPD en 2021.
  • 12,418 robos en 2021 versus 11,966 en 2020.
  • 2,438 grandes robos denunciados y procesados por NYPD en 2021, en comparación con 2020.
  • 35,254 grandes robos en 2021 en contraste con 32,816 en 2020.