200 internos de Rikers Island continúan en huelga de hambre: “Variante ómicron los castiga aún más”

Este jueves activistas y líderes electos de NY exigieron a la Ciudad que refuerce los servicios médicos y la seguridad cuando los nuevos casos de COVID-19 también causan estragos en ese recinto carcelario

Una protesta exigió contener la crisis humanitaria que encendió aun más la pandemia a principios de 2022.
Una protesta exigió contener la crisis humanitaria que encendió aun más la pandemia a principios de 2022.
Foto: Fernando Martínez / Impremedia

La variante ómicron del COVID-19 suma más ‘fuego’ a la ya volátil situación del centro penitenciario de Rikers Island. Este jueves defensores de Derechos Humanos y líderes electos confirmaron que desde el pasado viernes en la noche, 200 internos iniciaron una huelga de hambre para presionar por la falta de atención médica y servicios en general, mientras la pandemia hace estragos en esa cárcel.

“La huelga de hambre que se desarrolla en el Centro Robert N. Davoren (RNDC), una de las ocho unidades en Rikers Island, es otro ejemplo de por qué la crisis humanitaria debe abordarse de inmediato”, clamó Joanne Page, directora de The Fortune Society en las afueras del centro penal ubicado en Queens.

Se pudo conocer que en cuatro dormitorios con unas 50 personas cada uno, los internos se han rehusado a comer desde el pasado 7 de enero. 

Además, todas las denuncian apuntan a que el acceso a servicios básicos es muy limitado, porque por lo menos 30% de los trabajadores penitenciarios de diferentes unidades, hasta este martes habían llamado enfermos.

De acuerdo con la descripción de los activistas, otros huelguistas se quejaron del frío dentro de los dormitorios de la cárcel, cuando las temperaturas cayeron por debajo del punto de congelación esta semana.

Portavoces de las organizaciones y otras iniciativas de soporte a la población penal, aseguran que más de 370 detenidos han dado positivo recientemente por el virus. Y menos de la mitad de los recluidos, están totalmente vacunados.

“Nunca antes Rikers había estado peor. No podemos describir lo que aquí pasa con el frío, la pandemia y la falta de personal”, relató Sharon Ferrer de la organización de defensa e integración comunitaria Exodus.

Los defensores también relatan que la pandemia ha obligado a “aislamientos prolongados” a centenares de grupos de privados de libertad, quienes por días, no han podido contar con actividades recreativas, ni acceso a la biblioteca.

Es una gran sala de tortura en donde por muchas semanas a unidades completas se les niega todo. Hasta salir a respirar”, dijo la salvadoreña Mariela Ceballos, en las afueras de la cárcel más grande de Nueva York, mientras esperaba alguna noticia de su hijo interno desde hace tres meses. 

Líderes de coaliciones de defensa de población penitenciaria clamaron en frente de la entrada de ‘Rikers’ por medidas de emergencia, especialmente más atención médica. (Foto: F. Martínez)

 La Ciudad: “No hay una huelga”

Pero para los efectos del Departamento de Corrección (DOC), en la práctica no existe una “huelga de hambre”, y sus efectos están siendo exagerados, pues los “protestantes” tienen acceso a comprar productos en el economato.

“Un grupo de detenidos se niegan a recibir los alimentos de la institución. Estamos comprometidos con ellos y sus preocupaciones. La Ciudad está abordando esta crisis. Nuestros empleados han estado trabajando incansablemente para mantener seguras nuestras instalaciones y a todos los que trabajan y viven en ellas”, acotó Jason Kersten, en una entrevista con The New York Times.

En contraposición con esta versión oficial de la protesta en el interior del penal, Christopher Boyle, director de investigación de datos y políticas para el Servicio de Defensores aseguró que negar la acción de los reclusos es un “argumento bastante malo”.

“Básicamente están diciendo que la huelga de hambre no está en marcha, y están rechazando toda esta comida, pero están obteniendo las papas fritas del economato, para sostenerse durante todo este período de tiempo”, reforzó Boyle.

El activista subrayó que justamente a la lista de quejas se une que el economato de la prisión se encuentra “desabastecido”.

Por su parte, líderes comunitarios reiteran que ante la baja de personal en Rikers, en los últimos días los internos viven “sus peores momentos”, porque no cuentan con servicios mínimos, contacto con sus abogados defensores, visitas familiares y acceso a sus correos.

Lo más “desesperante e injusto”, aducen los activistas, es que la ola pandémica que sufre la Gran Manzana ha puesto más retrasos en la presentación de los detenidos y procesados en las cortes penales, las cuales también experimentan una crisis de personal que “condena” a centenares de personas a estar tras las rejas, sin tener siquiera una condena firme.

La concejal Carmen de La Rosa exige a la Administración Municipal contener la crisis humanitaria que alentó aún más la variante ómicron. (Foto: F. Martínez)

“Este infierno tiene que detenerse”

Entre los líderes electos que expresaron a viva voz su respaldo a los huelguistas y solicitaron que se aligere un plan de emergencia, se cuenta la concejal de Manhattan, Carmen de la Rosa, quien expuso que en la ciudad “supuestamente más progresista y rica del país” se evidencian esquemas que atentan contra los mínimos Derechos Humanos.

“Entendemos que hay una nueva Administración en la Ciudad que apenas tiene días. Pero hay pasos que se pueden dar desde ya, como garantizar más personal. El nuevo Alcalde debe apurar servicios básicos en este centro penal”, dijo la política dominicana.

En este sentido, la concejal De La Rosa destacó que en alianza con un grupo de colegas del Concejo Municipal peleará para que el alcalde Eric Adams reflexione sobre la aplicación del confinamiento solitario. Se trata de una práctica disciplinaria cuya eliminación total se ha convertido en un “punto de honor” para los defensores de la población carcelaria.

“Este nuevo Concejo enfrentará esta práctica de tortura y para lograr que en esta crisis pandémica, los internos tengan acceso a servicios médicos. Hemos escuchado testimonios de personas que están enfermas con COVID-19 y su familia tiene semanas sin saber nada de ellos. Este infierno se tiene que detener”, concluyó De La Rosa.

En el otro extremo de esta controversia, los oficiales correccionales también tienen una posición clara.

“Tenemos que tener un mecanismo para poder segregar a los reclusos que son violentos con los oficiales penitenciarios y con los reclusos no violentos ¿Cuándo se darán cuenta los legisladores de que los oficiales correccionales necesitan protección? Las reformas no pueden ser unilaterales”, ha expuesto insistentemente en las últimas semanas Benny Boscio, presidente de la Asociación Benevolente de Oficiales Correccionales.

El líder sindical argumenta que los oficiales deben usar el confinamiento solitario para castigar a los detenidos rebeldes, de lo contrario, su equipo estará cada vez más en riesgo.

“¿Qué debería pasar con los reclusos que atacan a oficiales correccionales sin ningún motivo? Esta es nuestra realidad todos los días”, compartió en su cuenta de Twitter.

Desde septiembre de 2021, cuando una comisión de la Asamblea Estatal inspeccionó las condiciones denunciadas por activistas y defensores en Rikers, las cuales calificaron como “infernales”, una serie de medidas han sido abordadas tanto por la Gobernación como por la Alcaldía, pero la furia de la variante ómicron nuevamente pone el ojo público a este recinto carcelario, con una población de más de 5,400 reclusos en situación de prisión preventiva.

¡Cierren esta prisión ya!

El debate sobre el proyecto de cierre y demolición de Rikers Island también se recrudeció al calor de la protesta realizada este jueves en el letrero que identifica a esta prisión en la calle Hazen y la Avenida 19 de Queens.

“Estamos apelando a aquellos que están en el liderazgo en la oficina del alcalde y aquellos que tienen la capacidad de influir en cambios, para exigir acciones contundentes y radicales de inmediato. Actualmente es un lugar de inhumanidad y un lugar donde se alojan el trauma y el dolor, que debe ser cerrado ya”, dijo Andre Ward, vicepresidente asociado del Centro David Rothenberg para Políticas Públicas de Fortune Society.

Los funcionarios electos que han visitado la cárcel también están pidiendo al mandatario municipal que tome medidas, llegando incluso a solicitar formalmente que la instalación debe cerrarse de inmediato.

“Debemos poner fin a la práctica del confinamiento solitario. es tortura. Ha devastado a muchos, especialmente a nuestras comunidades LGBT+ ¡Debemos cerrar Rikers Island ahora! ¡Ciérrenlo!”, exigió el concejal Shekar Krishnan.

El cierre de este centro penitenciario, cuyo proyecto fue aprobado por el Concejo Municipal, está previsto para el año 2026.

El activista Ruben Medina luego de estar tras las rejas por 16 años clama por un “alivio” a la población privada de libertad, especialmente los más jóvenes. (Foto: F. Martínez)

Habla un activista: “Los tratan como animales”

El activista de origen boricua, Ruben Medina, de 34 años, estuvo 16 años pagando prisión en el sistema penitenciario de Nueva York, logró cambiar su vida y hoy trabaja en la organización Exodus, con la misión de reinsertar a los recién liberados a sus comunidades.

“Quien les habla conoce perfectamente qué pasa allí adentro. Nadie me lo contó. Y debo decir a las autoridades que entiendan que cuando una persona que cometió un error es sometido a todas estas calamidades, están construyendo a una persona mucho peor, que volverá algún día a las comunidades”, comentó el residente de El Bronx.

Ruben, luego de pasar casi la mitad de su vida tras las rejas, y sufriendo el peso de medidas disciplinarias, como el confinamiento solitario, llama la atención de los efectos traumáticos que estas medidas causan en los más jóvenes.

“Lo que sabemos, es que quienes están en huelga de hambre, hoy allí adentro, son chamaquitos (jóvenes) que empiezan prácticamente su vida. Y lamentablemente cometieron un error. Pero este sistema que los trata como animales, los convertirá en algo peor”.

El consejero de Exodus, que se unió también a la solicitud de mejorar las condiciones de los internos, castigados aún más por el brote de COVID-19, razona que se trata no solo de un Derecho Humanos, sino de un asunto de “lógica”.

“Yo estuve en prisión. Acepté mi crimen. Viví lo que significa el aislamiento. Estar días en un cuartico pequeñito, con rejas, sin hablar con nadie, escuchando solo gritos. Fui castigado por cabeza dura, por hacer estupideces. Ese trauma todavía lo vivo. Hoy gracias a Dios soy una persona nueva, rehabilitada, que estoy al servicio de los demás. La idea es que quienes salgan de prisión no salgan convertidos en criminales, por haber cometido un error de juventud”, concluyó.

Violencia y sangre en cárceles de NYC:

  • 10 instalaciones penitenciarias administra la Ciudad de Nueva York, ocho de las cuales están ubicadas en Rikers Island, además de dos salas de prisiones de los hospitales Bellevue y Elmhurst.
  • 16 personas han muerto en las cárceles de la ciudad de Nueva York, incluidas cinco que se han suicidado en los últimos 13 meses.
  • 3 veces mayor es el uso de la fuerza en estos centros penales desde que un monitor independiente reporta anualmente la violencia.
  • 38 incidentes que involucraron lesiones graves entre enero y junio de 2016 en comparación con 239 en el mismo periodo en 2021.
  • 23% de la población carcelaria de Nueva York es de origen hispano de acuerdo con las tendencias de los últimos 5 años.