Anciana es condenada a 2 años en prisión tras descubrir que cobró la pensión de una persona fallecida durante 30 años

La mujer conoció al dueño de la pensión cuando trabajaba como trabajadora social de un hospital en los años 70 y se adueñó de sus papeles para poder hacer esta estafa

La mujer era trabajadora social y ahí conoció al hombre que era quien cobraba la pensión.
La mujer era trabajadora social y ahí conoció al hombre que era quien cobraba la pensión.
Foto: Shutterstock

En días recientes, un juez en, Madrid, España, declaró culpable del delito de fraude a una anciana de más de 80 años, por lo que fue sentenciada a 2 años de prisión; sin embargo, dado a que no cuenta con antecedentes penales y por su avanzada edad, no será necesario que esta mujer esté tras las rejas.

Pero, ¿qué delito cometió para que le otorgaran semejante castigo? Pues resulta ser que, astutamente, estuvo cobrando durante 30 años la pensión de una persona fallecida en 1980.

Esta historia comenzó en julio de 2013 cuando empleados de la sucursal del banco Bankia al que acudía cada mes a cobrar la pensión se les hizo extraño que durante todo ese tiempo acudiera únicamente la mujer y no el beneficiario.

En repetidas ocasiones cuando le preguntaban acerca de esta situación, la anciana indicaba que el pensionado no podía acudir a hacer él mismo el cobro pues su estado físico le imposibilitaba desplazarse y por ello es que le había otorgado un permiso para que ella se encargara de eso.

Pero lo cierto es que el jubilado había fallecido desde marzo de 1980 y la ahora anciana lo conoció cuando laboraba como trabajadora social en el hospital en el que estuvo internado hasta que falleció.

Según indica elDiario.es, la anciana tenía allí bajo su cuidado, entre otros pacientes, a un hombre que tenía concedida una pensión por incapacidad absoluta desde febrero de 1977. El hombre murió 3 años después y la extrabajadora social, a punto de cumplir los 40 años, ideó un plan que le permitiría seguir cobrando la pensión del fallecido.

Durante 3 décadas, la mujer cobró cerca de $240,000 dólares.

Como nadie informó del fallecimiento del hombre a la Seguridad Social, la mujer pudo cobrar la pensión únicamente adueñándose de las identificaciones y otro tipo de documentación del beneficiario para posteriormente abrir una cuenta bancaria a su nombre.

Por si fuera poco, durante años presentó una carta falsificada en la que el fallecido le daba permiso para sacar ese dinero. Cuando el banco empezó a exigir más pruebas, la acusada también se las ingenió para que el Registro Civil le diera una fe de vida. Lo consiguió, mes a mes, con el mismo método: con el DNI que había caducado en 1979, una autorización falsificada y la explicación de que él no podía ir en persona a hacer la gestión.

En el juicio, reconoció los hechos y pidió perdón. También deberá pagar una multa equivalente a $1,100 y ha sido obligada a devolver todo el dinero que cobró; hasta el momento solo ha podido regresar unos $22,000.

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