Supermercados y farmacias de NYC sienten el peso de ola sin freno de pequeños hurtos que a veces resultan sangrientos

Las denuncias por "pequeños robos" en negocios se han disparado en un 23.3% en enero, pero incidencias de reacciones violentas de los ladrones empieza a angustiar a empleados

Manny González, un trabajador de una red de supermercados en Manhattan, destaca que han tenido que redoblar la seguridad y la prudencia, ante incidencias de robos casi todos los días.
Manny González, un trabajador de una red de supermercados en Manhattan, destaca que han tenido que redoblar la seguridad y la prudencia, ante incidencias de robos casi todos los días.
Foto: Fernando Martínez / Impremedia

¡Si quieres llamas a la policía, pero igual me lo voy a llevar!”

La frase anterior ha sido escuchada muchas veces en las últimas semanas por el dominicano Manny González, un empleado de un supermercado Gristedes ubicado en la Segunda avenida, en Manhattan, cuando ha intentado frenar algún hurto del cual es testigo. 

Ahora, con una serie de situaciones violentas reportadas, en las cuales los ladrones se enfrentan incluso con armas blancas al personal de seguridad de las tiendas, Manny prefiere mantener cautela y buscar ayuda de otros compañeros, cuando asume que debe actuar ante un evidente robo.

“Casi todos los días hay una situación de alguien metiéndose productos en la ropa. Algunas veces cuando les llaman la atención entregan todo. Pero algunas veces se ponen violentos y se oponen. Y se lo llevan”, relata quien tiene más de diez años trabajando en esta cadena de supermercados, una de las más grandes de la ciudad de Nueva York.

“Esto está fuera de control. Nunca había visto tanta gente que roba y además se siente orgullosa de hacerlo en tu propia cara”, confesó.

Robos menores que se tornan violentos

La tendencia de hurtos menores en supermercados, farmacias, bodegas y tiendas minoristas en la Gran Manzana experimentó un alza del 23.3% el pasado enero, según muestran las estadísticas de delitos del Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York (NYPD), pero que esta semana mostró su cara más violenta en una tienda de la cadena CVS en la avenida 71 de Queens Boulevar.

Allí, el pasado martes, un trabajador fue herido en la mano con un cuchillo y golpeado en la cara por un sospechoso de por lo menos 40 años, que metió en su mochila medicamentos para la tos y champú, y salió caminando de la tienda luego de haber robado cerca de $200.

Minutos después en una sucursal de la cadena Walgreens en Forest Hill, en Queens, se reportó que dos sujetos extrajeron tarjetas y dinero en efectivo.

En ninguno de los dos sucesos el NYPD había realizado arrestos.

Estos hechos vienen sucediendo desde hace varios meses, y otro ejemplo fue un robo ocurrido el pasado 15 de diciembre en el cual, según la Uniformada, una mujer fue sorprendida robando mercancía en un supermercado en la calle Exterior con la calle 150, en El Bronx, y al ser confrontada sacó un cuchillo e hirió a un empleado para luego salir huyendo.

“Regresan a burlarse de ti”

El ascendente delito de pequeños hurtos de alimentos, productos de uso personal, bebidas alcohólicas y medicinas en general en las populares tiendas de conveniencia, se disparó el año pasado en un 32%, según cifras oficiales, si se contrastan con el 2020. En este esquema la controvertida Ley de Fianzas, pareciera tener mucho peso.

De acuerdo con las denuncias de algunos comerciantes y la observación hecha por algunos expertos, es que en realidad los ladrones en serie, incluso si son arrestados, suelen salir libres el mismo día por las leyes penales vigentes en Nueva York desde enero de 2020.

El límite para que el sistema de justicia criminal de Nueva York considere que un robo es un felonía mayor, que podría terminar directamente en una privativa de libertad de un año, dependiendo de muchas circunstancias, es cuando la persona se ha apoderado de productos cuyo valor ascienden a $1,000 o más.

“Hemos visto casos de chamacos que han robado, la policía los detiene con los productos en la mano, los arrestan, y a los dos días regresan a burlarse de ti. Uno me gritó en la cara: ¡viste que no me hicieron nada y hoy vengo por más!”, contó a El Diario un trabajador hispano de la cadena CVS en el Alto Manhattan, que prefirió mantener su identidad en reserva. 

El propietario de la cadena Gristedes, John Catsimatidis, clama a las autoridades por la revisión de las razones de fondo de la ola expansiva de delitos en NYC. (Foto: F. Martínez)

Empresario clama por control a delincuentes

La ola de robos menores en tiendas minoristas de los cinco condados empieza a movilizar también a los propietarios de grandes cadenas de supermercados, uno de los negocios en donde se reportan mayor incidencia de estos delitos.

El presidente de las cadenas de supermercados Gristedes y D’Agostino Foods, el multimillonario John Catsimatidis, desde uno de sus establecimientos en Manhattan llamó la atención a las autoridades de Nueva York el jueves sobre la peligrosa secuencia expansiva criminal que no solo se expresa en balaceras, sino en riesgos permanentes para miles de trabajadores de estos establecimientos.

“Como inversionistas seguimos apostando en Nueva York como la mejor ciudad del país, sabemos que tenemos un gran Departamento de Policía, pero debemos exigir a nuestras autoridades locales y estatales que revisen el tema de fondo que ha acentuado a la criminalidad”, exigió con alusión directa a la Ley de Fianzas.

El empresario no considera “justo” que no más de 2,000 delincuentes puedan más que toda una ciudad, en donde casi la totalidad de sus habitantes son personas honestas y trabajadoras.

Catsimatidis confirmó que cuenta en su red de tiendas con más de 1,000 empleados de origen hispano.

“Estamos invirtiendo en más seguridad en nuestros establecimientos. Estos incidentes han aumentado en las últimas semanas, en nuestro caso en un 50%. Pero como empresarios queremos más seguridad para todos los neoyorquinos, que caminan por nuestras calles, que se mueven por el Subway. Invitamos a que se revisen leyes de justicia criminal”, subrayó.

En este sentido, el mismo alcalde Eric Adams, ante la violencia armada rampante en la ciudad, solicitó incluso durante su campaña electoral a la Asamblea Estatal revisiones de fondo de la controvertida Ley de Fianzas, la cual también vincula directamente con la “onda sísmica” de delitos que se replican de varias formas en todos los rincones de la Gran Manzana.

Esta posibilidad de replantear la forma cómo se administra la justicia criminal, que exime de prisión a los responsables de delitos menores, ya ha sido frontalmente rechazada por los promotores de esta legislación en Albany.

Para trabajadores de las cadenas de supermercados, como el dominicano, Manny González, el reto es mantenerse a ellos y a los clientes alejados de incidentes violentos. (Foto: F. Martínez)

Los productos preferidos

De acuerdo con el balance mostrado por la red de supermercados Gristedes, con más de 31 locaciones en la ciudad y con una tradición de más de 100 años, en específico las raciones de carnes rojas empaquetada, algunas marcas de helados, jabón de duchas y detergentes para ropa, son los productos más robados de sus anaqueles.

El sub gerente del supermercado Gristedes en la Segunda avenida de Manhattan, Manny González, destacó que cuando detectan las bajas sospechosas del inventario de algunos productos, se ven obligados de alguna manera a reducir su presencia en las estanterías para controlar más los robos.

“Meses pasados vimos, por ejemplo, como se desaparecían de la nada una bebida proteica. Empezamos a sacarla poco a poco. Hemos aumentado las medidas de monitoreo de seguridad. Pero a la vez evitamos enfrentamientos. Seguimos los casos con mucho cuidado, porque la instrucción es evitar al máximo incidentes. Nosotros no sabemos cuando alguien viene armado”, resumió el trabajador.

Un caso de robo de carne que llamó mucho la atención la semana pasada, fue el de un hombre que un hombre que fue visto llevándose 10 paquetes de carne de un supermercado Trader Joe’s en el East Village, y cuyos empleados prefirieron no enfrentarlos y dejarlo salir.

Ya la Asociación de Bodegueros de América (UBA) que reúne a más de 17,000 comercios de este tipo ubicados en los vecindarios más pobres, había denunciado que los robos, sin violencia, habían crecido en sus establecimientos de manera exponencial desde el año 2020.

“En nuestro caso no tenemos negocios millonarios, sino empresas familiares que tratan de sobrevivir. Un dólar que nos roben significa dificultades para mantener nuestra nómina, por eso tu vez que cada vez más, quienes trabajan con los bodegueros son sus hijos y esposas. Para nosotros invertir en cámaras y otros sistemas es muy duro”, sostuvo Radhamés Rodríguez, presidente de UBA.

Miles de tiendas de conveniencia en los cinco condados optaron por poner candados a las neveras de ciertos productos. (Foto: F. Martínez)

Robos en cifras:

  • 908 denuncias de hurtos mayores en la Gran Manzana hubo el pasado enero en comparación con 470 el año pasado en el mismo periodo de tiempo. El seguimiento estadístico de los hurtos menores (shoplifting), como los que afectan a supermercados y farmacias, son muy difíciles de precisar, porque en la mayoría de los casos no son reportados a las autoridades. 
  • 23.3% aumento el pasado enero, la tendencia de hurtos menores en supermercados, farmacias, bodegas y tiendas minoristas.
  • 36% aumentaron las quejas por robo en tiendas minoristas en toda la ciudad entre el 2020 al 2021.
    • 50% han aumentado los robos en los supermercados Gristedes en las últimas semana.