(Entrevista) Observatorio de Equidad de Género reporta aumento en intentos de feminicidios en Puerto Rico
La organización impulsó la campaña "Ni olvido, ni silencio" que le puso rostro a las víctimas mortales de la violencia de género en Puerto Rico
El Observatorio de Equidad de Género de Puerto Rico llegó hasta el Capitolio con su campaña "Ni olvido, ni silencio" contra los feminicidios. Crédito: Observatorio de Equidad de Género de Puerto Rico | Cortesía
NUEVA YORK – Agnes, Mirta, Camille, Natalia, Camill, Nannette, Carmen, Jaqueline, Jennifer, Haryeliz…
Los anteriores parecen simples nombres, pero reflejan historias dramáticas de violencia; historias que hoy estas mujeres no pueden contar.
La lista hace referencia a algunas de las víctimas de feminicidios en Puerto Rico, un problema que sigue representando retos para que las autoridades gubernamentales y la sociedad civil lo aborden y lo atajen.
Agnes Rivera Castillo, 57 años, fue asesinada en Las Marías, el 17 de junio pasado, en un feminicidio no directo. La mujer fue tiroteada.
El 27 de enero, Nannette Ariaga Pérez, de 61 años, también fue asesinada a tiros en un feminicidio categorizado como no íntimo en San Juan.
El 8 de febrero, mataron a Camill Vilmenay Menéndez, de 62 años, en Caguas.
A Vilmenay Menéndez le dispararon en un feminicidio de tipo íntimo.
Haryeliz Forty Cepeda, de 13 años, murió tras haber sido baleada en un feminicidio indirecto que se reportó el 12 de febrero en Río Grande.
El Observatorio de Equidad de Género de Puerto Rico trabaja desde el 2019 para responder a la emergencia en la isla por ese tipo de violencia que se traduce en los feminicidios, bajo la premisa de que se refiere a cualquier acto de matar a una mujer por el hecho de su pertenencia al sexo femenino, incluyendo a las personas de la comunidad LGBTQI+.
Parte esencial de los esfuerzos de esta organización sin fines de lucro va en la dirección de que los nombres y las historias de las víctimas de feminicidios no queden enterrados en el olvido.
“Ni olvido, ni silencio”
Una de las iniciativas más recientes que impulsó la entidad fue “Ni olvido, ni silencio”, una campaña que le puso rostro a las asesinadas en el archipiélago.
La campaña, con motivo del Mes Contra la Violencia Doméstica (noviembre), constó de material en redes sociales, principalmente videos, que incluían los nombres y las fotos de las víctimas de este delito.
En entrevista con El Diario, la directora ejecutiva del Observatorio, Stephanie Figueroa, dijo estar convencida de que un paso esencial para vencer este mal es nombrar a las fallecidas.
Lo anterior ayuda a humanizar la discusión y hacerla más visible y accesible al resto de la población.
Rodríguez y otras mujeres crearon hace seis años el Observatorio en respuesta a la falta de estadísticas y de un banco de datos desagregados por parte del Gobierno sobre feminicidios, así como la necesidad de una política pública para responder al problema luego de un incremento en casos tras el huracán María.
“El concepto en ese momento de feminicidio no se utilizaba por parte del gobierno estatal, y esos datos de mujeres asesinadas en contextos de violencia se categorizaban como delitos tipo 1 y estaban todos juntos y no se sabía cuáles correspondían a feminicidios”, explicó la activista.
Con la Ley Núm. 40 de 27 de agosto de 2021, que esa y otras organizaciones impulsaron, se logró que el gobierno de Puerto Rico comenzara a levantar datos de este delito y se tipificó como uno en primer grado.
“No había política pública. En el 2019, no existía lo que es la Ley 40, que es una ley que se crea gracias al trabajo que se realizó desde el Observatorio y otras organizaciones sin fines de lucro profeministas en la que se tipificara feminicidio y que se pudieran ver estos casos de una manera diferente en términos judiciales. La ley también obligó al Gobierno a levantar datos oficiales”, confirmó la trabajadora social.
Baja en feminicidios pero aumento en intentos de feminicidios
Figueroa dijo que, aunque en comparación con el año anterior se ha registrado un descenso en el número de feminicidios, los intentos de feminicidios han aumentado.
“En el 2019, nosotros terminamos el año con 51 feminicidios y el año 2024 con 81. O sea, que, en efecto, a través de estos seis años que lleva el Observatorio levantando datos sí hemos visto un incremento. Este año, hemos visto una disminución y eso es algo importante de destacar, porque a la fecha, y ayer (11 de diciembre) hubo un feminicidio, hemos identificado 57 feminicidios, que si lo vemos comparado exactamente al mismo periodo de tiempo pero del año pasado, el año pasado había más feminicidios”, explicó la experta.
“Pero no se puede hablar de una tendencia”, planteó El Diario.
“No, exacto…A pesar de que, por ejemplo, hay una menor cantidad de feminicidios este año, los intentos de feminicidio están muchos más altos que el año pasado. Nosotros categorizamos intentos como cualquier acción grave que le pudo haber costado la vida a una mujer. En Puerto Rico, mayormente, los intentos de feminicidio se cometen con armas de fuego o estrangulamiento, o sea que son casos bien graves en los que la persona está viva gracias a la intervención médica o que la bala no dio en un órgano vital, etc.”, respondió.
“A finales del año pasado habíamos identificado 88 intentos y este año vamos por 100; creo que 100 y pico porque ayer (11 de diciembre) hubo dos incidentes que tenemos que analizar”, precisó la entrevistada.
El Observatorio recolecta estadísticas mediante el formato de Datos Abiertos (open data) que se basa en información publicada por la prensa, notificaciones del Negociado de la Policía a la prensa sobre muertes violentas y/o asesinatos de mujeres, personas trans y niñas, intentos de asesinatos y/o agresiones graves ocasionados por hombres a mujeres, reportes de mujeres y niñas desaparecidas y otras muertes relacionadas a razones de género. La metodología es de uso común por parte de organizaciones de la sociedad civil y permite proveer información en tiempo real.
Mayoría de feminicidios se cometen con armas de fuego
Un ángulo de la discusión que Figueroa identificó como factor de riesgo y causa del incremento en estos asesinatos son las armas de fuego.
“El año pasado, el asunto de las armas de fuego fue algo que nos preocupó mucho. Nosotros a través del tiempo hemos identificado un aumento dramático en lo que es el uso de armas de fuego (para cometer feminicidios). Por ejemplo, entre 2014 y 2019, un análisis que hicimos, (reveló) que un 33% de los feminicidios íntimos, que son los perpetrados por parejas o exparejas, fueron cometidas con armas de fuego, y el año pasado ya eso estaba en un 75%…En el 2024, el 75% de los feminicidios íntimos fueron con armas de fuego”, contrastó.
Figueroa argumentó que la situación es resultado, en parte, de la flexibilización de la Ley de Armas de Puerto Rico desde el 2020 a través de varias enmiendas. Según Figueroa, las estadísticas confirman que el nivel de letalidad aumenta cuando hay armas de fuego en el hogar.
“Antes la Ley de Armas tenía una serie de criterios. Por ejemplo, se entrevistaba a colaterales; tenías que llevar un testigo. Era un proceso más riguroso para identificar si esa persona tenía algún tipo de comportamiento que no estaba reflejado en el historial criminal porque tú puedes ser un criminal y no tener expediente. Todos esos criterios se eliminaron para ampararlo al derecho que tienen las personas de asegurar sus vidas, etc.”, abundó.
A principios de este mes, el Observatorio se unió a otras entidades para exigirle a la Legislatura y el Ejecutivo que realicen una revisión inmediata del referido estatuto para establecer controles estrictos sobre la expedición y renovación de licencias que garanticen la protección de personas y comunidades vulnerables, especialmente mujeres y menores.
Los datos que manejan las organizaciones, originadas en el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, apuntan a que, entre 2000 y 2020, el 87.6% de los homicidios se cometieron con armas de fuego. En el caso de feminicidios, tras la flexibilización legislativa, el porcentaje de feminicidios íntimos cometidos con armas de fuego legales e ilegales pasó de 47% en 2019 a 75% en 2024. En el 2025, 82% de los casos de feminicidios íntimos registrados fueron con armas de fuego.
La activista resaltó que, contrario a la creencia general, la mayor parte de los feminicidios son cometidos por parejas. “Se piensan que son exparejas o que son parejas que cortaron relación, pero usualmente son personas que todavía están dentro de la relación de pareja”, planteó.
Por otro lado, “más del 50% de feminicidas íntimos tenían expediente criminal, o sea que son personas que han entrado y salido del sistema ya sea por (violaciones a la) Ley de Armas, sustancias controladas o casos de violencia de genero previos”.
Un dato que impactó mucho a los investigadores del Observatorio es que el 40% de las personas que cometieron feminicidios íntimos llevaban menos de un año de relación con las víctimas.
“La teoría nos dice que hay unas fases de la violencia de género. Pero, con estos casos y este incremento de feminicidios en relaciones de menos de un año, nos dan a entender esas fases son más cortas. O sea, no necesariamente tiene que haber el patrón de golpes físicos para llegar al feminicidio”, analizó.
Aparte de la falta de educación con perspectiva de género, para Figueroa uno de los principales retos para avanzar en la lucha contra los feminicidios es la crianza en entornos que normalizan ese tipo de violencia.
“Criar a niños en sistemas violentos. Por ejemplo, niños que sobreviven la violencia una y otra vez y la normalizan. Niñas que crecen en contextos de violencia y el referente que tienen para relaciones de pareja, precisamente, son parejas violentas, porque su papá fue violento, porque su hermano fue violento y eso fue lo que vivió…Yo no, necesariamente, lo adjudicaría a la salud mental; principalmente lo adjudicamos a ese proceso de crianza y socialización en el que en el cerebro de un niño que viene a este mundo de alguna manera en blanco…todo lo que le enseñamos o todo lo que el aprende a nivel social, va incidiendo en el desarrollo de su carácter y su conducta”, señaló-
Otro asunto que examina la organización son las desapariciones de mujeres, que en muchas instancias están relacionadas con feminicidios como fue de Jada Waldmann, de 22 años. El cuerpo de la mujer fue hallado el 27 de enero, en Carolina. Su pareja José Rosa Rodríguez, presunto autor de los hechos, se suicidó.
“Por ejemplo, el caso de Jada, que es esta muchacha americana que la asesina su novio que no llevaban ni un año de relación y se suicida, esta muchacha fue reportada desaparecida, y entonces en el proceso de búsqueda es que encuentran el cuerpo de ella. Cuando ves el reporte de nosotros, hemos marcado algunos de los casos en rojo, porque son casos que tienen indicadores de que muy probablemente son feminicidios y son personas que no se han encontrado los cuerpos. Hay uno que es de Alma, por ejemplo. Todo indica que, en efecto, fue un feminicidio. Hay casos, por ejemplo, en los que se encuentra el carro baleado de la persona, pero no se encuentra la persona. Así que sí hay una vinculación directa entre desapariciones y feminicidios…Por eso es importante el seguimiento. Al día de hoy, hemos identificado a 50 mujeres y niñas que continúan desaparecidas, y si ves la proporción de menores, estamos hablando que es un 20 y pico por ciento, y muchas de estas menores están bajo la custodia dprotectiva del Estado…Nosotros tenemos unos casos del 2020 que no han aparecido”, alertó.
De acuerdo con el más reciente informe de feminicidios del Observatorio, correspondiente al mes pasado, 14 mujeres y niñas permanecen desaparecidas en el 2025. De este total, 10 son mujeres y 4 niñas (17 o menos).
Desde el 2020, 50 mujeres y menores permanecen desaparecidas.
Por otra parte, decenas de casos aún continúan bajo investigación y algunos llevan estancados por más de cinco años.
“El testimonio de estas familias es que pasan los años y nadie se comunica con ellos. Son personas que invierten recursos en investigadores privados…y no tienen respuesta. La realidad es que el Gobierno podrá decir que hace su trabajo, pero no hay los recursos suficientes como para poder darle seguimiento a estos casos. Obviamente, hay muchos casos que se esclarecen, pero hay muchos, particularmente de desapariciones, que no”, expuso la directora ejecutiva, quien anticipó que próximamente tendrán una reunión con personal de la Policía para actualizar los datos de desaparecidas.
Este esfuerzo se da en anticipo a una campaña que estarían impulsando el año próximo para visibilizar el tema de las desapariciones.
“Lo que pasa aquí es que, si no son casos mediáticos o la familia está súper desgastada, pues simplemente se deja de hablar de estas mujeres. Y, si no hay una presión mediática, no pasa nada”, indicó.
Orfandad por feminicidio
La orfandad por feminicidio o los menores que se quedan huérfanos debido a este delito es también un subtema que necesita atención.
“Nosotras, cuando empezamos a recoger datos en el 2019, nos percatamos de que el Estado no recolecta datos que menores que sobreviven a feminicidios. No hay un documento oficial en donde se tengan las identidades de estos menores que se quedan huérfanos por feminicidios”, destacó la líder.
El Observatorio tiene idea de cuántos menores quedaron huérfanos, pero no sus identidades.
“Al menos 150 menores han quedado en estado de orfandad; haciendo la salvedad de que es un número subreportado, porque hay muchos casos de feminicidios que la prensa no necesariamente recoge, si era madre o no, y esa práctica nosotros la hemos visto más frecuente en los últimos años…”, continuó.
Estos menores o quedan bajo la custodia de parientes o del Departamento de la Familia. En cualquiera de los casos, enfrentan necesidades particulares que requieren la acción efectiva y oportuna del Gobierno.
“Nosotros tenemos comunicación con las familias. Las familias nos escriben y tenemos de todos tipo de experiencia…Muchas de las personas que reciben a estos niños, cuando no son niños que caen bajo la custodia del Departamento, son las abuelas maternas, que son mujeres que han perdido sus hijas, que está manejando un duelo traumático; que están recibiendo a este niño o a esta niña que también tiene un nivel de trauma elevado, ya sea porque presenció actos de violencia de género en su casa, que vieron el feminicidio o que encontraron el cuerpo de su madre…, llega a la casa de esta adulta mayor que hace tiempo no cría y, de momento, le cambia la vida a esta mujer. Lo que nos comentan las familias es, después que el Estado hace ese proceso de ubicación, que se hace toda la documentación y demás, jamás vuelven a saber del Departamento. O sea, que los dejan desprovistos de servicios, de seguimiento, de apoyo socioemocional, de destrezas de crianza para esa abuela, de manejo de trauma, de apoyo económico”, contó.
En ese sentido, consideró que la agencia tampoco hace los esfuerzos suficientes para que los menores que son reubicados en hogares de crianza mantengan contacto con sus hermanos.
“Tenemos otros casos de menores que, adicional a perder a su mamá, son ubicados en hogares. Hay veces que los separan de sus hermanos; pierden a su mamá, pierden a sus hermanos, pierden todo el contexto. El Departamento hace muy pocos esfuerzos para que esos menores compartan y que queden en un mismo escenario de cuidado”, añadió.
Figueroa reveló que, desde principios de año, abogan para que en Puerto Rico se pueda desarrollar una ley de reparación a menores como las hay en países como Colombia, Ecuador y Chile.
“Número dos, que dé unas garantías de servicio a corto, mediano y largo plazo para el menor y las personas que están apoyando esa crianza, y que también haya unos apoyos económicos”,
En ese sentido, indicó que han estado conectando a legisladores en Puerto Rico con líderes en América Latina que son expertos en el tema para adelantar la discusión.
“Hasta que no se haga, lamentablemente, no vamos a saber quiénes son esos niños, cuáles son sus necesidades, y volvemos, esos son experiencias adversas en la niñez que, si no son trabajadas, se convierten en problemas de salud mental a largo plazo que va a ser una dificultad mucho mayor para el Estado versus prevenir y atender a tiempo”.
Los transfeminicidios
En cuanto a los transfeminicidios o el asesinato de una mujer transgénero o transexual en la que el victimario o los victimarios la mata por su condición o identidad de género, por odio o rechazo de la misma el escenario también se complica por la falta de esclarecimiento de casos.
“La ley de feminicidio incluye transfeminicidios. Eso fue una lucha que se logró en ese año. Nosotras, en la categoría de transfeminicidios, recogemos información de mujeres y hombres trans pensando que también los hombres trans, por sus experiencias y a veces por sus cuerpos feminizados, también pudieran estar expuestos a actos de violencia”, explicó la experta.
“Son uno de los crímenes que, no necesariamente, el nivel de esclarecimiento es como en otros casos. Hay que empezar por ahí. Podemos ver, por ejemplo, el caso de Alexa (Negrón Luciano), el caso de Yampi (Méndez Arocho), el caso de Samuel (Edmund Damián Valentín), que son casos que no se han esclarecido. Nosotros, en el 2020, tuvimos un ‘boom’ de esos casos; fueron seis en un año. Típicamente, es un caso por año, pero en el 2020 fueron seis…”, detalló.
Algunos de los datos recopilados por el Observatorio de Equidad de Género de Puerto Rico sobre feminicidios hasta el mes de noviembre pasado:
• 56 feminicidios
• De esa cantidad, 17 fueron íntimos o cometidos por un hombre con quien la víctima tenía o había tenido una relación o vínculo íntimo
• 100 intentos de feminicidio
• De ese total, 92 fueron hacia mujeres (2 muertes posteriores) y 8 intentos a niñas