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Libro sobre el “padre del cómic puertorriqueño” rescata décadas de historia de la isla y su diáspora

En “Ismael Rodríguez Báez: padre del cómic puertorriqueño”, Manuel Martínez recopila la obra del artista para contar eventos clave de la historia de P.R.

Artista puertorriqueño del cómic, Ismael Rodríguez Báez

Portada del libro sobre el legado del artista puertorriqueño Ismael Rodríguez Báez (derecha) del autor Manuel Martínez Nazario. Crédito: Colección personal de Blanca Rodríguez Báez | Cortesía

NUEVA YORK – Los símbolos son simples, pero reveladores. Muestran a una familia de cinco miembros: la pareja y sus tres niños. El padre, que viste traje de chaqueta, carga una maleta. En letras rojas destaca la frase “¡Un paso importante!”. Un mensaje en negras añade: “Para toda persona que piensa ir a los Estados Unidos”. Se percibe una expresión de entusiasmo en sus rostros, mientras parecen estar caminando sobre un globo terráqueo con fondo de nubes. En la esfera se pueden ver identificados a Puerto Rico y a EE.UU.

La descripción no corresponde a una imagen cualquiera; es un pedazo de historia encapsulada en una ilustración.

El cómic “¡Un paso importante!”refleja la migración de miles de boricuas a estados como NY desde antes de los años 50 del siglo pasado. Cortesía: colección personal de Blanca Rodríguez Báez

Consta en el libro dedicado a la obra del artista Ismael Rodríguez Báez, a quien el exbibliotecario e investigador Manuel Martínez Nazario bautizó como el “padre del cómic puertorriqueño”.

La obra se remonta al 1960 y refleja lo que experimentaron miles de boricuas desde finales de los 40 en el contexto de iniciativas como “Operación Manos a la Obra”, impulsada por el gobernador del Partido Popular Democrático (PPD), Luis Muñoz Marín, para industrializar al territorio.

Decenas de puertorriqueños habían migrado a estados como Nueva York en busca de empleo, mejores oportunidades económicas y movilidad social.

El cómic fue parte de una serie que realizó Rodríguez Báez para el Servicio de Empleo del Negociado de Seguridad de Empleo de Puerto Rico.

El paquete a su vez sirvió como campaña propagandística para que los boricuas se adaptaran a las nuevas condiciones de vida que implicaba migrar a EE.UU. Muchos habían abandonado ya el archipiélago al no lograr encontrar empleos en fábricas urbanas en la isla.

“Ese cómic explica cómo el puertorriqueño debe atemperarse a la nueva sociedad y a la nueva realidad. No es que la sociedad estadounidense va a cambiar porque llegamos nosotros (los puertorriqueños). Todo lo contrario. ‘Usted llegó aquí y tiene que ajustarse, atemperarse’”, analizó Martínez Nazario en entrevista con El Diario sobre el alcance del cómic.

La iniciativa buscaba promover la migración de boricuas a EE.UU. “de una manera organizada, estructurada”, resumió el archivista.

Martínez Nazario presenció esta realidad en su propia familia, ya que muchos de sus parientes, incluyendo sus padres, migraron a la Gran Manzana en los 50.

“Yo me identifico mucho con ese cómic, porque mis papás probablemente se toparon con ese cómic estando allá en Nueva York. Esos cómics se distribuían allá en NY. Mis padres fueron de los puertorriqueños que llegaron a NY en la década de los años 50. Por eso mi vínculo con la ciudad de NY”, relató el exempleado de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras que nació en Brooklyn.

El éxodo de puertorriqueños a EE.UU. está ampliamente documentado.

Un informe de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, titulado “Puerto Rican New Yorkers: The Migration Division” (“Neoyorquinos puertorriqueños: La División de Migración”), resalta la llegada de un gran número de migrantes puertorriqueños a NY a finales de la Segunda Guerra Mundial.

La movilización llevó a la creación de una División de Migración en la oficina del Departamento del Trabajo de Puerto Rico en EE.UU.

“La oficina de la División desempeñaba una función similar a la de un consulado, trabajando tanto para facilitar y legitimar los derechos de ciudadanía estadounidense de los migrantes puertorriqueños como para mantener y respaldar la cohesión económica, cultural y étnica de los puertorriqueños como grupo definido por su origen nacional”, señala Aldo A. Lauria Santiago en el escrito.  

El cómic “¡Atención!… Trabajadores agrícolas” de Ismael Rodríguez Báez incentivó el traslado temporal de trabajadores puertorriqueños a fincas en EE.UU. en los años 60. Cortesía: colección personal de Blanca Rodríguez Báez

Otro de los cómics de la referida serie se titula “¡Atención!… Trabajadores agrícolas”.

La historieta del 1966 ilustra la campaña de contratación de puertorriqueños para recogido de cosechas de algodón, tomates y otros frutos en EE.UU. por temporadas. El fin era orientar a los obreros boricuas sobre sus derechos al ser reclutados para el periodo de cosechas.

“Ahí fue donde mi abuelo (materno Emilio Nazario Ocasio) tuvo varias intervenciones porque él viajó varias veces a EE.UU. y siempre recuerdo que él hablaba de que iba una temporada a Virginia a coger tomates”, narró.

Rodríguez Báez fue clave en el desarrollo del discurso político de partidos como el PPD. Por ejemplo, en el 1956, creó el cómic “¡Jalda arriba!” en el que hizo un repaso histórico de los primeros 16 años de esa colectividad (1940 – 1956). Para el Partido Nuevo Progresista (PNP), produjo en el 1979 el cómic “Progreso y seguridad”. La obra, publicada un año antes de las elecciones del 1980 en las que Carlos Romero Barceló fue el candidato a la gobernación, fue financiada por el grupo “Adelante Estadidad”.

El arte de Ismael Rodríguez Báez en Nueva Jersey y República Dominicana

El arte de Rodríguez Báez, natural de Toa Alta, también cruzó fronteras. Por ejemplo, en el 1962 desarrolló “¡El día más importante!”, obra comisionada por el Partido Revolucionario Dominicano para impulsar la candidatura a la presidencia de Juan Bosch tras la dictadura de Rafael Trujillo.

Ese mismo año, se imprimió “¡Vota por una vida mejor!”. El cómic fue comisionado por el Comité Demócrata del Estado de Nueva Jersey para la campaña del candidato a la gobernación Richard Joseph Hughes. La campaña iba dirigida a votantes puertorriqueños.

Los afiches históricos también integran parte del archivo de Martínez Nazario. En el 1992, Rodríguez Báez produjo “Gesta patriótica de Puerto Rico” en el que resalta a figuras revolucionarias como el médico Ramón Emeterio Betanes; Mariana Bracetti, quien cosió la bandera del “Gritod de Lares”, y el filósofo y sociólogo Eugenio María de Hostos, todos independentistas. Para el 2000, Rodríguez Báez sumó a su catálogo el afiche “Vieques…lucha compartida” en el que reflejó la batalla de los puertorriqueños por la salida de la Marina de EE.UU. de la “Isla Nena”.

Figura clave en la narrativa histórica de Puerto Rico

Para el recopilador, Rodríguez Báez fue parte esencial de la narrativa histórica de Puerto Rico, principalmente, en la década de los 60 y 70 del siglo pasado.

“Es muy interesante el contenido de los cómics durante ese periodo, porque presenta el Puerto Rico de los años 60 y 70, principalmente. Vemos cómo hay agencias gubernamentales que ya cambiaron de nombre, desaparecieron o las vendieron, como el caso de la Puerto Rico Telephone Company. (Autoridad de las) Fuentes Fluviales; cómo se producía energía eléctrica a través de los sistemas hidroeléctricos de agua y los cómics hablan de eso. Básicamente, es como un portal o representación artística de la historia de Puerto Rico de ese periodo. Puerto Rico apostó a la industrialización, cuando apostó a un cambio económico significativo en la historia de Puerto Rico. Esos comics son testimonio de ese cambio histórico y eso es lo que los hace interesantes”, destacó.

El hecho de que parte del trabajo del artista se concentrara en el mensaje ideológico de distintos partidos políticos, no le resta valor ni genuinidad a su obra, consideró el entrevistado.

“Si hubiera hecho, digamos, 200 cómics solamente del PPD, ahí podríamos, tal vez, cuestionar un poquito ese asunto, pero lo hizo para los diferentes partidos políticos de Puerto Rico…Realmente, él hacía comics al que se le acercara y eran comisiones que se le pedían. Yo no creo que eso le quite a la contribución artística de él. Todo lo contrario. Era taller para demostrar que podía hacer cómics de cualquier tema”, reflexionó.

Martínez Nazario, graduado de Educación con concentración en Arte en la UPR, cuestionó la exclusión de este tipo de creaciones de los libros de historia del arte en Puerto Rico.

“Yo hago una crítica constructiva…si lees los libros de historia del arte de Puerto Rico en ninguno se habla sobre los creadores de cómics. Y eso es chocante, porque hemos tenido grandes artistas, no fue Ismael nada más. En EE.UU., tuvimos a Alejandro Schomburg; tuvimos a Ernie (Ernesto) Sierra; tuvimos a Rubén Moreira, Ángelo Torres, que está vivo; Kenneth Rocafort, George Pérez. Hay tantos creadores de cómics. Yo creo que es importante empezar a abrirle los ojos a los investigadores, a los amantes del cómic de que esto es un asunto serio e importante, porque es parte de nuestra identidad como pueblo. Cómo esos artistas se manifestaron a través del arte del cómic; cómo fueron esas historias y  creo que por eso es importante”, mencionó el experto.

Manuel Martínez Nazario, autor del libro “Ismael Rodríguez Báez: padre del cómic puertorriqueño”, laboró por más de 30 años en el Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Puerto Rico (UPR). Cortesía: Manuel Martínez Nazario

Con el libro, Martínez Nazario espera educar a las nuevas generaciones de artistas del cómic sobre este predecesor.

“Es una manera de educar, porque cuando le pregunto a los creadores de cómics actuales si conocieron o saben quién fue Ismael Rodríguez Báez, me dicen que no…Eso para mí es muy impactante, porque debemos conocer nuestra historia. Los creadores de comics deben saber quién fue Ismael Rodríguez Báez; que le pregunten eso y que automáticamente digan, por lo menos, que él hizo comics en Puerto Rico”, afirmó.

“Los artistas tienen influencias de otros artistas y no, necesariamente, tienen que ser ‘influencers’ del mismo país en el que tú te desarrollas…Yo creo que habría que dejar esa puerta abierta y ver de qué manera Ismael Rodríguez Báez puede todavía o sirvió de ejemplo a algunos artistas, y eso es algo que hay que investigar, buscar más a fondo”, apostó.

En el libro “Ismael Rodríguez Báez: padre del cómic puertorriqueño”, Martínez Nazario expone 63 de las, aproximadamente, 200 piezas que el artista creó durante su vida para agencias gubernamentales, privadas, eventos especiales, partidos políticos y como proyectos personales.

El autor compartió que, desde antes de retirarse en el 2023, tras más 30 años en el Sistema de Bibliotecas, venía pensando en rescatar el legado de Rodríguez Báez, pero comenzó a trabajar el texto formalmente en el 2022. 

“En el 2020, ante el cierre por la pandemia de la COVID, buscando qué hacer en el apartamento, empecé a buscar y noto que tenía muchos cómics de puertorriqueños. Ya yo tenía la idea de hacer una exhibición del cómic puertorriqueño en la Biblioteca José M. Lazaro de la UPR”, recordó.

“La cuestión es que, cuando organizo los cómics, me lanzó yo mismo la pregunta que cuál era el más viejo de los cómics puertorriqueños. Ahí es cuando me topo con el comic de Gautier Benítez de Ismael Rodríguez Báez, que fue hecho en el 1961. Ya habían pasado más de 60 años de ese cómic… Seguí organizándome y vi que tenía varios más de Ismael Rodríguez Báez”, continuó Martínez Nazario, quien donó su colección de comics a la Biblioteca Pública de NY (NYPL) para la exhibición “¡Wepa! Puerto Ricans in the World of Comics”.

En ese proceso de búsqueda hubo momentos en los que dudó.

“Yo mismo me dije: ‘será acaso él el ‘padre del cómic puertorriqueño’. Yo mismo me decía que no podía ser. El no pudo haber sido el primero. Seguí investigando y seguía pensando que no podía ser él, que tenía que haber alguien más. Al final tuve que rendirme. Me gustaría que alguien me desmintiera, siguiera investigando…y quiero verlo”, reveló el también graduado de Ciencias y Tecnologías de la Información.

Martínez Nazario concluyó que el único artista haciendo cómics desde la década de los 50 fue Rodríguez Báez.

“No hay nadie más”, aseguró.

“No hay obra perfecta ni hay obra completa. Siempre hay espacio para mejorar, para ampliar”, matizó.

Aunque, a finales del siglo 19, surgieron en Puerto Rico las primeras caricaturas y tiras cómicas de la mano de artistas como Antonio Contreras y Mario Brau, Rodríguez Báez fue el primero que desarrolló los comics.

Según la indagación de Martínez Nazario, Rodríguez Báez realizó su primera caricatura cuando tenía 14 años. La obra que hacía referencia a la actriz y cantante argentina mexicana Libertad Lamarque fue publicada en el periódico El Imparcial en el 1946.

Hacer el inventario de la obra del puertorriqueño fue un reto, ya que muchos de los comics que creó eran de tipo publicitario y no se conservaban.

“No están disponibles todas por el gran problema de que eran cómics que se regalaban como los llamados ‘brochures’ (folletos). Digamos que vas a una institución financiera o agencia de gobierno y ellos te regalan un brochure para informarte, pues esos cómics eran informativos y educativos. Se regalaban o se incluían dentro de los periódicos. Cuando la gente recibía un ‘shopper’ (folleto con ofertas) de Sears, lo leían, lo miraban y lo botaban porque era desechable. Era informar, compartirlo con alguien y, si no, bótalo. Eso fue contraproducente, en mi caso, para tratar de agrupar esos cómics de Ismael…La que me ayudó mucho, mucho, fue la hermana menor de Ismael (Blanca Iris). Ella me facilitó todos los comics que tenía él. Fue un total de 37. Entonces los pude digitalizar todos y eventualmente hizo tres grupos de una edición facsimilar para llevarlos a las bibliotecas y archivos para que lo tuvieran. Ahí es donde se da la obra de rescate. Adicional, hubo una persona en Puerto Rico que entrevistó a Ismael y en esa grabación que está en YouTube presentaba cómics que no tenía en la lista, pero que tampoco Blanca, la hermana menor de Israel los tenía”, puntualizó.

El hecho de que en la mayoría de las bibliotecas no hay colecciones especializadas en cómics, complicó el proceso de recopilación.

“No hay cómics per se en colecciones en bibliotecas y archivos de Puerto Rico. Tienen cómics, pero de una manera diferente o localizados en fondos especializados. Un ejemplo, hay un fondo del PPD y ahí puedes encontrar uno que otro cómic”, identificó.

El especialista añadió que la mentalidad con respecto a estas piezas ha ido cambiando.

“Por ejemplo, la colección de las artes, allí en el Sistema de Bibliotecas (de la UPR), está desarrollando hace unos años una colección de novelas gráficas y cómics. De hecho, yo he donado unas cuantos…”, mencionó.

A juicio del boricua, ahora más gente interioriza que son una fuente seria de información. “Los cómics dejaron de ser para niños hace mucho tiempo…Los cómics han evolucionado dramáticamente a través de las décadas y hay una visión muy diferente”, consideró.

El hecho de que personas como Martínez Nazario han dedicado buena parte de su vida a coleccionar estas narraciones gráficas hizo también posible el libro.

El amor por las piezas inició cuando era niño.

“Comenzó en la década de los 70. (En ese momento) no teníamos ese sentido de coleccionismo. Era comprar los cómics y compartirlos con los vecinos, amigos; costaban 25 centavos. Estamos hablando de la mitad de la década de los 70, no hace mucho. Era una experiencia para distraer la mente; eran divertidos; eran infantiles. Me encantaban muchísimo y yo creo que por ahí empezó el asunto. En la década de los 80, cuando estaba en la universidad, me enfrento a otro mundo o a otro segmento de cómics que era un poquito más adulto, más maduro. Ahí fue donde conocí a Mafalda. Me encantó Mafalda…Esto ha sido una aventura que no se ha detenido y siempre estoy buscando cosas diferentes para leer”, expresó.

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