Jueves 23 de Febrero 2017

Las consecuencias de derogar la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio

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Las consecuencias de derogar la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio
La realidad de la Ley de la Salud es que garantizó cobertura a 20 millones de personas –entre ellos, 4 millones de hispanos. /ARCHIVO

Esta semana el Congreso se propone tomar medidas para derogar la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio, sin proponer una ley que la reemplace. Si el Congreso y el nuevo Gobierno eligen ese camino, esto tendrá enormes consecuencias para el futuro de la atención médica en los Estados Unidos, y para los ciudadanos estadounidenses como Elizabeth Hand, una escritora y madre de dos niños que vive en la región rural de Maine. Elizabeth cuenta que la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio le permitió ahorrar unos $4,000 en su primer año de cobertura, y es posible que hasta le salvó su vida.

Antes de que se promulgara la ley, Elizabeth pagaba un plan privado con primas que consumían buena parte de su presupuesto mensual. El plan ni siquiera le ofrecía la calidad de cobertura que ella y sus dos hijos necesitaban, como los servicios de atención preventiva sin costos adicionales o cobertura para muchas consultas médicas de rutina.

Cuando se creó el Mercado de Seguros Médicos, Elizabeth encontró un plan que le costaba aproximadamente una décima parte del anterior y su deducible se redujo de $15,000 a $1,500.

Gracias a la cobertura a la que pudo acceder a través de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio, Elizabeth pudo hacerse una colonoscopía de rutina sin costos adicionales. Ese examen detecto un pólipo precanceroso, que es un indicador de un tipo muy agresivo de cáncer del colon. Afortunadamente, en el caso de Elizabeth se pudo detectar en forma temprana.

Para Elizabeth, al igual que para millones de estadounidenses en todo el país, esa es la realidad de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio. Es un seguro de salud económico y una cobertura en la que se puede confiar.

La realidad de la Ley de la salud es que garantizó cobertura a 20 millones de personas entre ellos, hay 4 millones de hispanos. Gracias a la ley, hoy la cobertura de casi todos es más fuerte, ya sea que estén cubiertos por Medicaid, Medicare, planes privados a través del Mercado de Seguros Médicos, o sus empleos. Y la ley ha contribuido a reducir los costos de atención médica en todo el país. Ha permitido mejorar el acceso, la calidad y el costo de la cobertura.

La Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio no es perfecta. Ninguna ley lo es. Por eso el Presidente Obama propuso una serie de ideas para enfrentar los retos que aun presenta la atención médica. Él ha hablado de cómo ayudar a las comunidades que no tienen suficiente competencia en sus mercados de seguros de salud. Ha propuesto ideas para abordar los costos cada vez más elevados de los medicamentos recetados. Y le ha pedido al Congreso seguir el ejemplo de la reforma de salud en Massachusetts y aumentar la ayuda financiera a través de la ley, a fin de ayudar a las familias a costear la cobertura. Esa reforma ayudó a Massachusetts a lograr la tasa más baja de la nación de estadounidenses sin cobertura.

Pero ampliar la cobertura a un precio económico no es sencillo. Y una de las cosas más importantes que aprendí de la implementación de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio es que si un plan suena demasiado bueno para ser real, por lo general lo es.

En los próximos meses escucharán ideas como mantener la protección de la ley para personas con condiciones preexistentes, y al mismo tiempo eliminar otras partes de la ley que son las que propician esa protección. Escucharán propuestas para bajar los estándares de cobertura a fin de reducir sus precios. Y también escucharán ideas como convertir Medicaid en un subsidio global, para trasladar costos del presupuesto nacional a los estados, lo que terminará afectando a las poblaciones más vulnerables.

Todas estas ideas prometen milagros, que no existen en la atención médica. No hay soluciones mágicas. Hay decisiones difíciles con consecuencias reales para todos los estadounidenses.

Esta semana el Congreso se propone tomar medidas para derogar la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio, sin proponer una ley que la reemplace. Los que se oponen a la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio tuvieron seis años para pensar en un plan de reemplazo. Pero no lo hicieron. Ahora nos piden que confiemos en ellos, que en unos años lo harán. Pero lo que está en juego es demasiado como para simplemente derogar la ley sin saber qué pasará después.

En un escenario de “derogación y demora”, las aseguradoras se retirarían del mercado o aumentarían sus precios de manera sustancial. Los hospitales y estados suspenderían las inversiones nuevas para prepararse para el desastre que implicaría la atención sin compensación. Según algunos expertos independientes, si finalmente diéramos este salto, nuestra tasa nacional de personas sin cobertura de salud sin duda pasaría de ser la más baja de la historia a ser más elevada que antes de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio. La tasa de personas sin cobertura de seguro se elevaría en más del doble en cada uno de los estados de Nueva Inglaterra.

Los estadounidenses de todos los sectores y niveles socioeconómicos tienen algo en juego en el futuro de la reforma de salud, y llegó el momento de construir sobre lo que hemos avanzado, y no retroceder.

Porque al final del camino, quienes sufren las consecuencias de estas decisiones son personas como Elizabeth, que tienen vidas sanas y productivas gracias a la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio. Por los millones como ellos, es necesario que pongamos nuestra atención en las decisiones importantes que enfrenta nuestra nación, y en las consecuencias reales de la derogación.

-Sylvia Mathews Burwell es la secretaria de Salud y Servicios Humanos de EEUU (HHS)

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