A prevenir el cáncer de próstata

No es el más mortal pero sí el más común entre los hombres hispanos en EEUU

Nueva York – El de José Pagan es un caso típico. Este hombre puertorriqueño se enteró, de manera repentina, que sufría de cáncer de próstata hace dos años.

Durante una visita de rutina con su doctor de cabecera, a Pagan le diagnosticaron el cáncer a pesar de que no había sufrido ningún tipo de síntomas.

“Yo me sentí muy sorprendido cuando me dieron el diagnóstico porque no tenía dolor ni nada. Me sentía muy bien, y cuando me lo dijeron no lo podía creer”, cuenta el paciente.

Tras el diagnóstico, el hombre hispano tuvo que someterse de inmediato a una terapia de radiación intensiva por más de 38 días para evitar que el cáncer se expandiera. Hoy Pagan sigue bajo tratamiento y aunque no ha sido declarado libre de la enfermedad, dice sentirse muy bien.

“Ahora me siento un poco mejor, porque me están dando medicamentos para que (el cáncer) no se me riegue, porque mi cáncer no fue removido completamente”, dice Pagan, quien no pudo ser sometido a cirugía para extirparle el tumor debido a su avanzada edad -cumplió 80 años el pasado 28 de agosto.

Este puertorriqueño, que reside en el condado de El Bronx, forma parte de los más de 2 millones de hombres en Estados Unidos que han sido diagnosticados con cáncer de próstata en algún momento y que todavía están vivos.

Según la Sociedad Americana del Cáncer (ACS), en el año 2011 se diagnosticarán alrededor de 241.000 nuevos casos de cáncer de próstata y cerca de 34.000 hombres morirán por la enfermedad. Entre los hispanos se presentarán 11,300 nuevos casos, mientras que ocurrirán cerca de 1,500 fallecimientos.

El doctor Riccardo Ricciardi, del Centro de Urología Avanzada de Nueva York, indica que el cáncer de próstata es el tipo de cáncer más común entre los hombres de Estados Unidos, y se ha convertido en la segunda causa de muerte entre los hombres de todas las edades que desarrollan cáncer (la primera es el cáncer del pulmón).

Según la ACS, la edad promedio de diagnóstico es de 65 años y la tasa de incidencia de esta enfermedad es mucho más elevada en hombres afroamericanos e hispanos que en aquellos de la raza blanca (60% más probabilidades).

Aunque las causas que originan el cáncer de próstata son aún desconocidas, el doctor Ricciardi asegura que su aparición es atribuida generalmente a hábitos alimenticios poco saludables, principalmente a una dieta alta en grasas saturadas, a la falta de actividad física y a la obesidad.

“La verdad es que los hispanos tienen más posibilidades de tener cáncer debido a la cultura y la comida latina. Los hombres latinos comen más grasas en su dieta”, asegura el urólogo.

Este fue el caso de Pagan quien a pesar de que se sometía regularmente a chequeos médicos, reconoce que no llevaba un estilo de vida muy saludable.

“Yo fumaba mucho y dejé el cigarrillo hace apenas un año”, indica el paciente quien admite que no se alimentaba correctamente. “Comía mucho y comía de todo, y no practicaba ningún tipo de ejercicios (…) Cuando salía a caminar, luego de cuatro o cinco bloques me cansaba muy rápido”.

Aunque el estilo de vida juega un papel fundamental en el desarrollo de éste y otros tipos de cáncer, también se le atribuye a un incremento en los niveles de la testosterona y a factores genéticos y hereditarios.

Aunque el cáncer de próstata mata a miles de hombres cada año, esta afección sigue siendo desestimada y desconocida por muchos. Las estadísticas continúan aumentando y no así la prevención.

Lo más preocupante es que miles de hombres mayores de 40 años padecen este mal y no lo saben porque no se han hecho exámenes médicos para detectarla. Este es el caso de muchos hispanos quienes, según el doctor Ricciardi, comienzan a presentar síntomas cuando la enfermedad está muy avanzada.

“Los hombres latinos no tienen mayor riesgo a morir por este tipo de cáncer pero visitan a los doctores menos seguido por lo que no son tratados temprano y cuando se presentan ya es muy tarde para curarlos”, explica el galeno.

Al igual que otros tipos de tumores malignos, el cáncer de próstata puede esparcirse a otras partes u órganos del cuerpo (metástasis), principalmente hacia los huesos. Pero, el paciente puede disminuir los riesgos de morir si se realiza una detección temprana del tumor y se sigue un tratamiento agresivo.

Aprovechando que septiembre es el mes para crear conciencia sobre el cáncer de próstata, el doctor Ricciardi recomienda a todos los hombres hacerse pruebas de detección después de los 40 años. A esa edad el hombre tiene que hacerse, una vez al año, el examen de tacto rectal de la próstata y el de la sangre (ver recuadro).

“La Asociación Americana de Urología y la Asociación Americana del Cáncer recomiendan hacerse ambos exámenes una vez al año cuando se tiene 50 años. Pero si tienes un familiar cercano que tuvo cáncer de próstata: tu hermano, tu padre o tío, los exámenes deben comenzar a los 45 años”, aconseja el especialista.

A diferencia de otros tipos de cáncer, con el de próstata, la mayoría de las veces no se presentan síntomas y por eso es que se recomiendan los chequeos médicos periódicos.

“El cáncer de la próstata es una enfermedad silenciosa, y si lo tienes en una etapa temprana no sientes nada y hasta puedes sentirte saludable. La comunidad tienen que entender que aunque se sientan bien, se tienen que chequear”, exhorta el urólogo.

Entre los síntomas que se podrían presentar destacan flujo débil o interrumpido de la orina o dolor al orinar, eyaculación dolorosa, sangre en la orina o semen, o una molestia dolorosa en la espalda, cadera o pelvis.

Sin embargo, síntomas similares pueden ser causados por un número de cosas, incluyendo una infección o condición no-cancerosa llamada hiperplasia prostática benigna (BPH). Si le ocurre esto debe ver a un urólogo cuanto antes.

Una vez detectado el cáncer hay que determinar el estado del mismo. Si el tumor está localizado únicamente en la próstata lo más recomendable para curarlo es la cirugía; hay que sacar la próstata completa, pero eso depende de la edad y condiciones físicas del paciente; si es saludable, joven, menor de 50 años, o que no tenga diabetes u otra enfermedad. Si se ha expandido fuera de la próstata (metástasis), y si es mayor de 70 años, lo mejor es la radiación.

Si se realiza cirugía en hombres de muy avanzada edad se pueden presentar complicaciones como problemas para controlar la orina o disfunción eréctil (impotencia).

El doctor Riccardo Ricciardi explica que en la actualidad existen dos nuevos tipos de tratamientos muy avanzados que ayudan a extender la vida del paciente.

Uno de ellos es la nueva radioterapia conocida como IGRT (Image Guided Radiation Teraphy), que es más precisa que las antiguas formas de radiación. “Con la nueva llegamos al lugar exacto de tratamiento, sin que se disperse la radiación a otras zonas lejanas de la próstata. La antigua hacía que los rayos de radiación impactaran la vejiga y el recto, pero esta nueva forma es muy precisa, porque es una nueva tecnología generada por una computadora”.

El otro tratamiento es la técnica de cirugía robótica. “Se usan pequeñas cámaras que se insertan en el abdomen y el doctor, mediante un monitor, va controlando los brazos del robot que realizan una cirugía más precisa, menos invasiva, porque no se hace una incisión grande, y por lo tanto la recuperación es más rápida”.

Ricciardi aclara que una persona que se somete a cirugía se le remueve la próstata completamente porque puede haber células microscópicas que no son removidas con la biopsia y se pueden expandir hasta los huesos u órganos internos creando metástasis que es muy difícil de curar.

Sin embrago, el galeno aclara que alguien a quien se le ha removido la próstata puede tener una vida normal. “No están discapacitados; pueden retornar al trabajo, ser físicamente activos y hacer ejercicios. La función sexual, como la erección, puede estar afectada, pero con todas las opciones de medicinas y tratamientos existentes, la disfunción eréctil se puede corregir y vivir una vida normal”.

pedro.frisneda@eldiariony.com