El ocaso de “la maquinaria” y el futuro de Adriano

Los dominicanos estamos de moda en la política. No hay duda, este es nuestro tiempo. En medio de esta fiebre abrigamos la esperanza de que en el año 2012 podamos contar con el primer dominicano electo al Congreso de los Estados Unidos.

Apenas en el 2008 muchos pensábamos que Miguel Martínez era esa persona. Martínez fue un concejal dinámico que se ganaba el aprecio de sus munícipes y compatriotas con facilidad. Tenía porte de líder, pero su afrenta le costó el puesto.

Siendo concejal se lanzó a la Asamblea Estatal para desbancar a su padre político, Adriano Espaillat, y lo demás es historia. Tras perder en esas elecciones fue acusado de robo al erario público y posteriormente encarcelado.

Pese a ese manto gris que nos arropó por varios años, para el 2012 las condiciones están dadas para llevar el primer dominicano a Washington. Esa persona podría ser Adriano Espaillat.

Sin embargo, muchos expertos creen que Adriano debe cambiar de actitud y ponerse a trabajar en beneficio de la comunidad. Algunos afirman que Adriano no es más que un líder de un partido y no de un pueblo, un hombre que por defender su puesto político hace lo que sea. Eso me han dicho.

Esa percepción sobre Adriano hay que cambiarla porque un líder auténtico es aquel que tiene seguidores, que ama al pueblo, le apasiona lo que hace y tiene el don de servir y no de ser servido.

Pero con un mapa electoral a su favor Adriano ganaría un puesto al Congreso fácilmente si se pone los pantalones, se olvida de la “protección” demócrata, y deja de ser un “yes man”.

Según reveló el Censo del 2010 la población dominicana de Manhattan que se concentra en el distrito 15 creció en 14% en diez años. En números, los dominicanos somos actualmente 150.000, nos siguen los puertorriqueños con 108.000 y luego los mexicanos con 42.000.

Al menos 12 funcionarios electos de nacionalidad dominicana desempeñan funciones en el gobierno estatal y de la ciudad en rangos que van desde senadores y asambleístas estatales, concejales y comisionados, entre ellos Adriano Espaillat Senador Estatal (D), José Peralta, senador estatal (D), Nelson Castro, asambleísta (D), Guillermo Linares, asambleísta (D), Julissa Ferrera, concejal (D), Diana Reyna, concejal (D), Fernando Cabrera, concejal (D), Ydanis Rodríguez, concejal (D), Vivian Viloria, legisladora del condado de Suffolk, Francisco Batista, vicealcalde de Haverstraw Village y Emily Domínguez, contralora de Haverstraw Village.

Empero, los últimos acontecimientos electorales de Nueva York han arrojado que ya los partidos no controlan el voto, por lo que el aspirante dominicano al congreso deberá contar con el apoyo de todos los sectores, fundamentalmente de sus compatriotas.

La hazaña más gráfica es la de Marisol Alcántara, una inmigrante dominicana que obtuvo una victoria abrumadora en el Distrito 70, de Harlem, contra April Tyler, la candidata de “la maquinaria”.

Tyler había ocupado el puesto del Distrito 70 de la Asamblea de West Harlem desde 1993, y tenía el respaldo del congresista Charles Rangel, del jefe del partido demócrata de Manhattan, el asambleísta Keith Wright, los concejales Robert Jackson e Inez Dickens, y hasta del senador estatal dominicano Adriano Espaillat, como lo reportó El Diario.

Marisol no tenía ni siquiera el apoyo de las organizaciones dominicanas. Sin embargo, le envió un fuerte mensaje a la llamada “Maquinaria Demócrata” que acostumbra a imponernos sus candidatos, muchas veces impopulares y desabridos.

Ya la pava no pone donde ponía. La hegemonía de un liderazgo arcaico, falto de visión y estrategia, ha llegado a su fin.

¡Estamos de fiesta!