Que marchen los novios también

A pesar de esfuerzos de concienciación en contra del abuso a mujeres, en lo que va de este año 67 mujeres en Nueva York han perdido la vida en circunstancias que sugieren violencia doméstica, según conteo de activistas.

Aunque la violencia doméstica cruza nacionalidades, razas y clases sociales, por lo que nos compete, sabemos que el flagelo está muy presente en los hogares latinos. Uno de los casos que sigue siendo icónico es el asesinato de la dominicana Gladys Ricart en el que debía ser el día de su boda.

Por eso muchas de las mujeres que participaron ayer en la Marcha de las Novias son latinas que han presenciado, escuchado, o sufrido de primera mano la violencia doméstica.

El llamado ahora es para que marchen los novios. Que salgan los padres, los hermanos, los primos, los hijos, los sobrinos y amigos… todos los hombres que han sido moral o emocionalmente afectados por el comportamiento abusivo de otros hombres hacia las mujeres en sus vidas.

Que marchen los novios. Que salgan nuestros hombres dominicanos, puertorriqueños, mexicanos, centro y sur americanos y digan BASTA a sus homólogos abusadores.

Que lo griten bien alto para que nuestras niñas y mujeres escuchen que no hay justificación para el terror verbal y físico en contra de la pareja.

Y que nuestros niños y hombres escuchen que el comportamiento abusivo tiene consecuencias. Que escuchen sobre la importancia del autocontrol, la auto-regulación y el respeto, porque cada vez que perdemos a una mujer, también perdemos a un hombre, y dejamos para siempre marcados a familias y comunidades enteras.

Que marchen los hombres. Que lo hagan pensando en que Yorceli Flores, Margarita Feliciano, Elia Zamora, Cinthya López y Miguelina Chavalier, y otras hispanas que recientemente murieron en manos de abusadores, pudieron haber sido alguna mujer en su vida.

Es hora de hablar y educar abiertamente sobre este mal que consume a nuestras familias. El respeto comienza en el hogar y en nuestras comunidades. Las novias están haciendo su parte. Que marchen nuestros hombres también, en masa.