La lectura ante un gran reto

Los Ángeles – Los niños y jóvenes de hoy pertenecen a una generación con una fuerte cultura visual. Cuentan con diversos dispositivos audiovisuales portátiles como laptops, ipods, iphones y otros que les permiten conectarse satelitalmente por Internet para acceder inmediatamente a un gigantesco cúmulo de información cuyo archivo crece cada día.

Ya todo parece funcionar con aplicaciones digitalizadas y satelitales. Es una época fascinante de cambios dramáticos y acelerados en la que los maestros y el sistema educativo deben aplicar novedosos métodos que estimulen el placer de leer.

Bajo éste panorama, la lectura del libro impreso aparece como un hábito que se disfruta mayormente en la infancia y la juventud, promovida principalmente por buenos maestros, condiscípulos bien ubicados, y por padres que entienden la importancia de la lectura para desarrollar el razonamiento y la imaginación de una persona. Pero es una proporción baja de maestros, alumnos y padres envueltos en esta labor.

Es cierto que los libros se van leyendo gradualmente por extensión y nivel de complejidad a medida que los estudiantes avanzan de grado en la escuela. Que los libros en años preescolares y durante el proceso de aprendizaje de la lecto-escritura, se apoyan más en libros ilustrados e incluso interactivos. Quizá ya es tiempo de que usemos el mismo criterio para los libros $grados más adelantados: usar también la interactividad.

Por ejemplo, combinar la lectura de libros que cuentan con versiones cinematográficas, comics, novelas ilustradas, series televisivas y/o audiolibros. Esto, con el propósito de ampliar el análisis del tema del libro desde la perspectiva de otros medios y otros creadores, como cineastas, productores de televisión, escritores de guiones, músicos, actores y demás oficios de expresión creativa que resultan atractivos para los jóvenes.

Si le lee a sus hijos desde que son pequeños, le toman el gusto a la lectura. Léales a diario y disfrute con ellos el momento de leer juntos.