Crece indignación por uso de fuerza

Señalan que incidentes con policías pueden haber fortalecido a los ocupantes

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Los videos han corrido por la web como reguero de pólvora: en el más famoso de ellos, distribuido viralmente el pasado fin de semana, un policía antimotines usa una lata de gas pimienta para rociar a un grupo de estudiantes sentados en el suelo y con los brazos entrelazados, durante una manifestación la pasada semana en la Universidad de California, Davis.

Este y otros incidentes en días recientes, como el de una anciana de 84 años que recibió el mismo ‘spray’ en plena cara cuando se manifestaba en Nueva York o los golpes de macana a estudiantes en el campus de Berkeley parecen haber galvanizado el movimiento conocido como “Occupy” y han revivido su presencia en los medios de comunicación comerciales y comunitarios.

“No sabemos aún cuántas de estas acciones fueron o no justificables, pero lo que si sabemos seguro es que el uso de fuerza puede ayudar y ayuda a un movimiento. Muchas personas comunes y corrientes se indignan cuando se usa la fuerza contra activistas pacíficos”, dijo Deana Rohlinger, profesora de sociología y experta en movimientos sociales de Florida State University.

Puede que los incidentes también ayuden a catapultar al movimiento a un nivel más alto en la consciencia del país, ya que comienzan a abundar las referencias a la brutalidad policiaca utilizada en los años cincuenta y sesenta contra movimientos de derechos civiles.

“Es posible que estos hechos ayuden a ‘Occupy’. Algunos ciudadanos se expresarán escribiendo cartas al editor, otros entrarán a participar en el movimiento y los que ya están reforzarán su cometido”, dijo la catedrática.

Por el momento, el movimiento de Occupy, que se inició hace un par de meses en Nueva York y ha generado copias en 500 ciudades de Estados Unidos y Canadá, no ha tomado vuelo en la opinión pública en general. Una encuesta publicada por USA Today señala que un 56% no apoya ni se opone al movimiento y que un 59% dice no tener suficiente información sobre el mismo para formar opiniones.

Pero tras la evacuación por la fuerza del campamento de Nueva York y de otras varias ciudades, y la cantidad de incidentes de uso de fuerza que se han visto grabados en video, ha ido aumentando en los últimos días.

El más famoso de todos, el de los estudiantes en el suelo, rociados con gas pimienta por un único policía, el teniente John Pike, que junto a otro oficial y al jefe de la policía universitaria, han sido suspendidos de sus trabajos mientras se conduce una investigación sobre los hechos.

El uso de la fuerza es una táctica policial aceptada para lidiar con actividad considerada ilegal de parte de individuos o grupos. Pero la percepción acerca de su uso justo o injusto es lo que hace la diferencia.

“Como expolicía y ahora profesor, no tengo problema en el uso de fuerza no letal contra personas, incluso manifestantes que presentan una amenaza física para la policía u otras personas”, señaló Peter Moskos, sociólogo del John Jay College de Justicia Criminal de la Universidad de Nueva York. “Pero creo que cuando los manifestantes usan tácticas no violentas de desobediencia civil, es muy diferente. Lo

malo es que ese es el entrenamiento que nuestra policía recibe. No parece saber manejarlo de otra manera”.

Los primeros ejemplos se dieron hace un par de meses, cuando comenzaba el primero de los campamentos en Estados Unidos en el Zucotti Park cercano a Wall Street, en Nueva York.

Varias mujeres rodeadas por una cerca de plástico fueron rociadas con el gas pimienta, que causa irritación de las mucosas: ojos, nariz, garganta, y puede provocar dificultades para respirar.

Aunque hay muchas acusasiones de que los manifestantes han realizado actividades ilegales: ocupar y destruir propiedad privada, orinar o defecar en las calles, romper cristales a negocios –ocurrió en Oakland, por ejemplo- y otra variedad de quejas, los eventos de uso de fuerza que han trascendido y creado reacciones fueron realizados contra manifestantes no violentos que no estaban armados ni agrediendo a la policía.

En Oakland, por ejemplo, Scott Campbell filmaba lo que estaba que pasaba en una línea de policías hace un par de semanas, cuando tras preguntar si estaba a una distancia aceptable de las autoridades, sin provocación ni aviso, un agente le disparó con un proyectil de goma. En el vídeo puede verse como la cámara se mueve y el joven grita de dolor.

Los expertos han calificado ese incidente de “fuerza innecesaria e inaceptable”.

La catedrática Heather Gautney, profesora de sociología de Fordham University y experta en movimientos sociales, dijo que en su mayoría, las acciones policiales simplemente están dirigidas a mover a los manifestantes de una zona pública y “mantener la ley y el orden”, pero en la práctica, tienen el efecto de “reprimir la libertad de expresión de los disconformes”.

“Yo no creo que el objetivo de la policía es reprimir las libertades, pero lo que está pasando es que las tácticas utilizadas no dejan buen resultado. El uso del gas pimienta sobre resistencia no violenta, o la golpiza con macanas de una columna policial contra estudiantes desarmados no parece apropiado”, dijo Gautney. “Me parece que piensan que usar gas es más barato o fácil que la confrontación física, parece que nadie está manejando la respuesta de estos policías, sobretodo cuando vemos estas acciones de parte de policías de alto rango”.

Algunos como Paul Krugman, columnista de The New York Times y premio Nobel de Economía, han dicho que la policía “le hizo un favor” a ‘Occupy Wall Street’ al desalojar los campamentos. “Lo que han logrado en algunas ciudades como Nueva York es que parezca que sus líderes no pueden soportar la idea de tener una discusión abierta sobre las diferencias económicas en la sociedad. Y además la propuesta podría haberse disuelto con los días de invierno y eso hubiera sido peor para el movimiento”.