Sacudida en el PRI

Humberto Moreira deja la dirigencia tras escándalo de corrupción en Coahuila
Sacudida en el PRI
La plana mayor del Partido Revolucionario Institucional respalda la salida de su presidente nacional, en la Ciudad de México.
Foto: Fotos: Notimex

MÉXICO, D.F.— Humberto Moreira renunció ayer a la presidencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) tras un escándalo político y legal por la adquisición de una deuda pública de alrededor de 2,615 millones de dólares durante su mandato en Coahuila (2005- 2011).

El organismo tendrá un plazo de hasta 60 días para nombrar a la nueva dirigencia que llevará el peso de la contienda electoral para presidente de México en 2012 con el favorito de las encuestas el ex gobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto.

Asumió el cargo de manera temporal Cristina Díaz, quien fuera hasta la renuncia de Moreira la secretaria general del partido, en tanto que se perfila extraoficialmente como próximo dirigente el senador Pedro Joaquín Coldwell, un empresario de origen libanés de 61 años y exgobernador del estado de Quintana Roo.

“Renuncio porque confío en un hombre que es esperanza de México: Enrique Peña Nieto”, dijo Moreira en su discurso de despedida frente a la cúpula del partido reunidos en consejo político. “No quiero hacerle daño a mi partido”.

El mensaje del coahuilense fue explícito: sus actuaciones como mandatario estatal perjudican la nueva imagen que busca proyectar el Revolucionario Institucional de cara a las elecciones, la de un partido sin corrupciones, corporativismos, abusos de poder ni cacicazgos que lo llevaron a la derrota en 2000, tras 71 años en el poder.

Moreira proyecta un compendio de los viejos males priístas. A las acusaciones de uso de documentos falsos para hacerse de la deuda en su entidad, se agrega el abrupto enriquecimiento de funcionarios cercanos a él y el uso de programas sociales para apuntalar la campaña politíca de su hermano Rubén.

Incluso Peña Nieto sugirió un día antes que Moreira debía irse. Sus agudos comentarios fueron interpretados como una orden: “Aceptamos que hay un desgaste por todos los señalamientos [de la deuda] y esto llevará al dirigente a tomar una decisión”.

Analistas consideraron que la partida del coahuilense fue una jugada política certera; sin embargo, el reto que ahora tiene el PRI es demostrar que no solo se quita de encima al “hijo incómodo”, sino que realmente ha cambiado.

“El PRI debe demostrar que no solapa a posibles delincuentes y que los acusadores de Moreira -principalmente la Secretaría de Hacienda- lleguen a las últimas consecuencias”, dijo Ulises Corona, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“El reto también será para las autoridades federales, en manos del Partido Acción Nacional (PAN): deben de seguir las investigaciones -ya hay una denuncia en la procuraduría- y no dejarlo en un asunto meramente electoral para golpear al adversario, como hemos visto en muchas ocasiones”, añadió el especialista.

Moreira asumió la dirigencia priista en marzo pasado y desde entonces su partido sumó 20 de los 31 estados del país a su mandato: ganó las gubernaturas de los estados de México, Coahuila, Hidalgo, Nayarit y Michoacán, esta última peleada por la hermana del presidente Felipe Calderón, Luisa María.

Fue precisamente un aspirante a la candidatura panista para la presidencia quien como titular de la Secretaría de Hacienda denunció las anomalías en Coahuila: Ernesto Cordero, delfín del mandatario federal, quien ayer machacó el tema: “El primero que lo denuncié fui yo”.

“Ahora tiene que ir al frente de la ley”, arremetió Josefina Vázquez Mota, otra presidenciable del PAN, quien fue secundada en el Congreso por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), tercero en los sondeos electorales para 2012.

“No vamos a permitir que la renuncia, que es solamente una actividad al interior del partido, sea una forma de encubrir el delicado y espeluznante escándalo que ha significado el ‘moreirazo’”, dijo el coordinador de la bancada perredista en la Cámara de Diputados.