El desarme de los civiles une a los venezolanos
Caracas/EFE – El permanente enfrentamiento que libran en Venezuela seguidores y opositores al presidente, Hugo Chávez, se ha dado una tregua en el problema del desarme de los civiles, por el que unos y otros trabajan juntos.
Este diciembre, la comisión parlamentaria mixta que redacta la Ley del Desarme elevará al plenario de la Asamblea Nacional (AN, unicameral) una norma para desarmar a la población civil en un país en el que se calcula que hay 15 millones de armas.
“¿Por qué no unirnos si se trata de la vida de los venezolanos? Tenemos que cumplir nuestro compromiso con la vida, sin cálculo político; es nuestro compromiso llevar la ley a la plenaria en diciembre”, dijo a Efe el diputado opositor Juan Carlos Caldera, miembro de la comisión mixta.
La evidencia de que las balas no distinguen entre opositores y oficialistas ayudó a abordar el problema de manera conjunta y a superar los enfrentamientos de principios de año.
Un diputado opositor dijo entonces que si se colocaran juntos los ataúdes de todos los muertos de la delincuencia se congestionarían las carreteras del país, comentario que provocó el enojo de los oficialistas que arremetieron contra quienes tildaron de “escoria necrofílica”.
Chávez reconoció en enero que el hampa provocó 155,000 muertos en los últimos diez años -15.500 anuales- y su ministro del Interior, Tareck El Aissami, admitió que la tasa de homicidios es de 48 por cada 100,000 habitantes, “por encima de la media de América Latina”.
La organización humanitaria venezolana Provea dijo que entre octubre de 2010 y septiembre de 2011 se registraron 13,080 homicidios.
Otras cifras lapidarias ventiladas en la AN apuntan que en el 98 % de los homicidios estuvo involucrada un arma de fuego y que el 63 % de los muertos recibió más de 5 balazos.
“Hemos venido disminuyendo los índices generales de delitos, pero donde no hemos podido es en homicidios- este año pudiéramos estar disminuyéndolos en un 7%”, dijo Chávez.
En la lucha contra la violencia hay que propiciar “la entrega anónima y voluntaria” de las armas en poder de civiles, que suman hasta 15 millones en un país de 30 millones de habitantes, aunque sobre ello “hay cifras para todos los gustos”, advirtió Caldera.
Para lograr un desarme se debe ofrecer, agregó, “un abanico de oportunidades que vayan desde beneficios en alimentación, materiales de construcción, becas” y otras alternativas.