Crueldad de Navidad para familias cubanas
Los cubanoamericanos están aguantando la respiración en espera de ver si Santa Claus o los Tres Reyes Magos llegan, no a traerles regalos, si no a quitarles los que tenían desde hace dos años: viajes y envíos de remesas a Cuba ilimitados.
El villano de este villancico vil es el congresista republicano de la Florida, Mario Díaz-Balart. Con aprobación de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, Díaz-Balart insertó una cláusula al efecto en la ley de presupuesto del gobierno que se discute actualmente y que se espera llegue a votación antes de fin de año.
La cláusula revierte la frecuencia de viajes y envíos de remesas a Cuba a la época de George W. Bush, cuando los cubanos residentes en Estados Unidos solo podían viajar a la isla a ver a sus familiares una vez cada tres años y enviar remesas de un máximo de $1,200 anualmente. Además la definición de “familia” era tan estrecha que los tíos quedaban excluidos.
Como prometiera durante su campaña presidencial del 2008, Barack Obama derogó esas restricciones en el 2009 a través de un decreto presidencial. Desde entonces, cientos de miles de cubanoamericanos han disfrutado de lo que cualquier otro grupo de inmigrantes puede hacer: libertad de visitar sus países de origen y prestar ayuda económica a sus parientes, no importa cuán lejanos, con tanta frecuencia como le permitan sus recursos.
El presidente del Senado, Harry Reid, ha dicho que la cámara alta no aprobará el presupuesto con la cláusula de Díaz-Balart y otras que no tienen nada que ver con el presupuesto en sí. El Presidente Obama también ha dicho que no permitirá que vuelvan a imponerse las restricciones de antaño a los cubanoamericanos.
Pero entrando a un año de elecciones, todo es más fácil de decir que de hacer. Si no se aprueba el presupuesto, el gobierno se quedará sin dinero para funcionar y grandes sectores de la población se verán afectados. Algunos piensan que el asunto de Cuba es una minucia que no paralizará el voto final.
Por otro lado, quizás algunos legisladores demócratas que a pesar de estar a favor del Presidente en este caso, no quieran ser vistos como que están apoyando algo que algunos ven como un beneficio para Cuba en momentos en que el gobierno de Castro le está apretando las tuercas a la disidencia dentro de la isla.
Nunca he entendido la oposición de grupos anticastristas a que los cubanos de acá ayuden a sus familiares de allá. Me parece que debían estar a favor del envío de dinero y comida y zapatos y ropa, ya que como dijera Sancho Panza a Don Quijote: “Es menester estar bien alimentados (y arropados y calzados, agrego yo) para las batallas que se avecinan.”
Pero no debemos extrañarnos. La intransigencia de la derecha cubana en la Florida ha sido la clave del despelote de cualquier acuerdo entre Cuba y Estados Unidos por medio siglo.
Se supone que en esta época Navideña debemos perdonar a los transgresores y ser generosos con la repartición de bendiciones pero en algunos casos, cuesta trabajo.