Iglesia católica insta a la paz en México

Cardenal Norberto Rivera se congratula por separación entre el Estado y la religión
Iglesia  católica insta a la paz en México
Uno de los últimos asesinatos ocurridos en México fue el de los dos escoltas del director de Seguridad Pública del pequeño municipio de Gran Morelos, Miguel Ángel Gómez Carrera quien resultó herido, así como su esposa y dos hijos menores, que viajaban en este carro.
Foto: efe

México/Notimex – Ante el presidente Felipe Calderón Hinojosa, el cardenal Norberto Rivera se congratuló de que en México exista una “sana separación” entre el Estado y la Iglesia, ya que así cada entidad puede hacer lo que le corresponde para alcanzar la paz.

En el inicio del Triduo de la Oración por la Paz y la Reconciliación en México, organizado por la Iglesia Católica, Rivera Carrera reafirmó su confianza tanto en el poder de la oración, como en el amor y la ternura de Cristo hacia sus hijos, como elemento indispensable para alcanzar la paz.

En la homilía de la celebración eucarística efectuada ayer en la Basílica de Guadalupe, resguardada por el Estado Mayor Presidencial debido a la presencia de Calderón, su esposa y sus tres hijos, el cardenal explicó las razones de la pérdida de la paz desde el punto de vista de la fe.

“La ausencia de paz en nuestro país no es porque Dios se haya alejado de nosotros, sino porque nosotros lo hemos abandonado, nos hemos burlado de su ley”, recalcó el ministro de la Iglesia.

Agregó que México es una patria herida y atribulada porque la gente se ha alejado de los mandamientos de Dios, porque la sociedad actual insiste en exaltar el materialismo y endiosar al dinero y al poder, que reducen al ser humano a un simple objeto, una estadística que se utiliza como medio para alcanzar fines mezquinos.

El cardenal Norberto Rivera señaló que indudablemente la pérdida de la paz obedece a numerosos factores, pero se concentró en el que deriva de la pérdida de la fe.

En ese sentido recalcó que “creemos en la fuerza de la oración para enfrentar el mal, no de volver el mal con mal, pues creemos que el amor lo vence todo”, al tiempo que enfatizó en que el poder de la oración es más eficaz que el de las armas.

Luego de felicitarse por la sana separación del Estado y de las Iglesias que existen en México, hizo notar que al Estado le complete ejercer de manera legítima la fuerza para procurar la paz y la justicia, mientras que a las Iglesias las corresponde anunciar y predicar la salvación integral del ser humano.

Por ello abogó por una más profunda enseñanza de los valores éticos y religiosos entre los mexicanos.

Seis laicos fueron invitados a pronunciar las peticiones a Dios desde el altar mayor de la Basílica de Guadalupe, entre ellas la esposa del presidente Felipe Calderón, Margarita Zavala, quien leyó un mensaje preparado por su familia.

En el mensaje solicitó al Señor darle paz, esperanza, justicia y caridad al pueblo de México que tanto lo necesita, además de tocar con su amor el corazón de los violentos y darle fortaleza, sabiduría y trabajo al pueblo mexicano.

También pidió a Dios ayuda en particular para los pobres, así como tomar al pueblo mexicano de la mano y llevarlo por el camino de la paz.

En la misa inaugural por el Triduo por la Paz, el presidente y su familia estuvieron acompañados por el nuncio apostólico Christophe Pierre y por el obispo de Chalco, Luis Artemio Flores Calzada.

Asistieron además el secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), monseñor Víctor René Rodríguez, y por el obispo auxiliar de México y organizador de las Jornadas por la Paz, Carlos Briseño Arch.