Promover el voto útil en República Dominicana

Ya ha entrado el año 2012 y la pista político electoral se calienta en República Dominicana, de cara a las elecciones presidenciales que están pautadas para el mes de mayo. De acuerdo avanza el calendario electoral, sube la adrenalina de los parciales de cada uno de los partidos en la contienda.

La política dominicana ha sido permeada por el asistencialismo gubernamental, el cual por medio del clientelismo político, se ha convertido en la principal tara del proceso democrático, llevando a desaparecer el verdadero debate de las ideas políticas y convertir cada certamen electoral en una especie de realitic show, donde los candidatos se descalifican mutuamente con los peores epítetos, para dirigir el estado.

Mientras los electores, poseídos por el producto del mercadeo político electoral, sólo se dedican en parte, a tratar de discernir cual es el candidato menos malo, y la otra, se muestra apática al proceso haciendo de una abstención pasiva, una forma de no ver comprometida su conciencia, ante la rapacidad que caracteriza a los políticos a la hora de llegar al poder.

La política dominicana dejó de ser totalmente un asunto de ideas para 1994, tiempo en que se recortó el mandato de Joaquín Balaguer, por consecuencia de la presión popular, ya que una porción importante del país, asumió que los comicios fueron fraudulentos, más la presión de la embajada norteamericana, que veía sus intereses chocar con la aspiración continuista de Balaguer.

Ya para el año 2,000, no existía el antagonismo ideológico, ya que con la inauguración de la llamada segunda vuelta electoral, los reformistas, eternos satanizados por la llamada derecha liberal e izquierda democrática, pasaron a ser los más codiciados aliados del PRD Y PLD, los dos partidos que heredaron las prácticas reformistas.

Ya a la altura del 2012, la gente se ha acostumbrado, a que electoralmente solo hay dos opciones, menospreciando el valor que pueden tener los partidos alternativos, como una forma de hacer contrapeso a los llamados mayoritarios, esto se debe a que la gente se le ha vendido la actividad política como una competencia, algo similar a una pelea de gallos, donde se debe apoyar o apostar no al que se pueda considerar mejor, sino más bien al que se entiende que pueda ganar, porque de lo contrario se vota el voto.

De ahí viene lo que podemos definir como el voto deportivo, del ron y la bachata, del merengue de calle, del reggaetón, del dinero, del salami, aquel que se ejerce bajo estos influjos y que contribuye a perpetuar el desorden imperante en la República Dominicana. Porque no es votando en contra de, sino a favor de un conjunto de ideas que pueda sacar el país a flote, que la situación podría cambiar en Quisqueya.

Por lo tanto es necesario promover el voto útil, sin importar el candidato o partido, para ver si de esa forma el horizonte social dominicano empieza a despejarse, ya que hoy solo se ven en él, los nubarrones de la pobreza, la inseguridad y la desesperanza.