Hay que seguir presionando

La administración del presidente Obama anunció la semana pasada que van a introducir nuevas reglas sobre la aplicación de las leyes de inmigración para que indocumentados que quieran arreglar su estatus migratorio por medio de familiares ciudadanos puedan solicitar la visa sin regresar a sus países de origen. Es una modificación importante y también una victoria importante para la Familia Latina Unida, pues evitará la separación de miles de familias.

Actualmente la cosa funciona así: Si un ciudadano norteamericano quiere legalizar a su esposa indocumentada tienen que salir del país y solicitar una excepción (“waiver” en inglés). Este documento tiene que atestiguar que mantener la familia separada constituye una privación seria para el esposo (ciudadano) y los hijos (ciudadanos). Hasta ahora esto muchas veces no funciona pues pueden ir al país de origen a someter sus trámites, se les niega su solicitud y por diez años la esposa no puede regresar a los Estados Unidos.

La nueva regla permite hacer trámites sin salir de los Estados Unidos. La excepción debe concederse en base al impacto que la deportación de la esposa causaría a los ciudadanos estadounidenses en la familia. Al negarse la excepción, la esposa, sin embargo, podría permanecerse en los Estados Unidos siempre y cuando no tenga antecedentes criminales. Le tocaría a la administración de Obama determinar si privar un niño de su madre o padre, o privar un hombre o una mujer del cónyuge de su vida, constituye una privación.

Al negarse la excepción, sin embargo la persona debe poder permanecer por razón de la política de excepción, otra modificación de la política migratoria ganada por la campaña a favor de Familias y Niños Americanos. Conforme con esta nueva política de “discreción fiscal”, el gobierno no deportará a aquellas personas que tienen lazos fuertes con los ciudadanos norteamericanos o que fueron traídos a los Estados Unidos cuando muy jóvenes. Esto significa que la mayoría de las personas no deben temer solicitar la excepción (“waiver”). No garantiza que la administración defina la ‘privación” en una forma que respeta la santidad de la familia.

Ya hace diez años que Familia Latina Unida empezó a hacer campaña a en contra de la separación de familias. Durante esta lucha, con el respaldo del congresista Luis Gutiérrez, nuestras familias han marchado, viajado, testificado y realizado visitas con cientos de congresistas y funcionarios elegidos a nivel local. Poco a poco han podido ganar el apoyo de la mayoría del pueblo estadounidense.

Al aceptar la nominación presidencial del Partido Demócrata nos prometió que pondría fin a la práctica de separar las familias. Realmente quería creerle.

En los primeros seis meses de 2011, la administración de Obama deportó a 46 mil padres y madres de niños que son ciudadanos norteamericanos.

Me da orgullo que la Familia Latina Unida haya tenido el valor civil de retar al presidente el año pasado, viajando con el congresista Gutiérrez a 30 ciudades con nuestra campaña y al final a Washington DC donde el congresista fue arrestado en un plantón delante de la Casa Blanca.

La nueva política de “discreción fiscal” es buena pero podemos dejarnos guiar por comunicados de prensa.

El Departamento de Seguridad Nacional debe informarle al Congreso sobre los pormenores de las deportaciones que va a llevar a cabo entre el primer día de enero y el primer día de julio de 2012. Vamos a saber cuantos padres, madres y cónyuges de ciudadanos han logrado arreglar sus estatus legal, o por lo menos han visto sus casos de deportación cerrados. Vamos a saber, y podremos juzgar la gestión del presidente en base a lo que hace y no nada en lo que dice.