Santorum y el desencanto

Sigo convencido de que Mitt Romney terminará como el abanderado de su partido en las elecciones en noviembre. Pero en las primarias Rick Santorum sigue ganando mucho más de lo esperado, a pesar de que no tiene dinero ni una organización nacional y ha sido ignorado por el liderazgo de su partido.

Parte de lo que explica la sensación Santorum es que su contrincante Romney tiene mucho dinero pero poco corazón. Acuérdense que es el candidato que, al tratar de demostrar su interés en las carreras de NASCAR, nos informó que tiene amigos que son dueños de algunos de los equipos automovilísticos.

Pero hay algo más profundo en el éxito de Santorum. Refleja un desencanto con las instituciones que comprenden el sistema democrático de este país. Por ejemplo, una gran mayoría considera que el congreso es una institución ineficaz y corrupto, y en los últimos veinte años ambos partidos han perdido apoyo publico. Santorum es meramente una síntoma de desencanto.

Un sistema democrático esta enfermo si cada día mas gente esta frustrado con la calidad de su gobierno.

Pero lo bueno de una democracia es que contiene la capacidad de regenerarse, porque se basa en un mecanismo que deja que los elegidos, y lo que han construido esos elegidos – las leyes, programas e instituciones que constituyen el gobierno – sean reemplazados si pierden el apoyo popular.

Este es el desafío actual para la clase política, el de fomentar esa regeneración. Y para eso se necesitan líderes políticos con imaginación. Sobre todo tienen que poder ganar el apoyo de constituyentes – entre los mas importantes, el pueblo hispano – que hoy se sienten fuera de la franquicia política.

Pero a la misma vez tienen que ganar de nuevo la confianza de los que han perdido fe en el sistema, como los populistas dentro del Tea Party y del movimiento Occupy.

En noviembre, el país tendrá que decidir cual de los presidenciables – Obama o Romney – tiene esa imaginación.

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