Enfrentados por la reforma de salud

Cientos de personas se concentraron en los alrededores del Tribunal Supremo en una vistosa batalla de carteles y consignas a favor y en contra de la medida.
Enfrentados por la reforma de salud
Desde temprano, decenas de personas se congregaron ayer a protestar a favor y en contra de la reforma sanitaria en Washington D.C.
Foto: Antonieta Cadiz / La Opinión

washington/EFE- Cientos de personas se concentraron en los alrededores del Tribunal Supremo, que desde ayer revisa la constitucionalidad de la reforma sanitaria de 2010, en una vistosa batalla de carteles y consignas a favor y en contra de la medida.

Los partidarios, que consideran la cobertura médica un derecho, superaron en número a los detractores, entre ellos activistas del movimiento conservador “Tea Party”, que la ven como una intromisión del Estado y un derroche de gastos.

Líderes políticos y religiosos, así como médicos, enfermeros y estudiantes de medicina se pusieron del lado de quienes apoyan la reforma sanitaria promulgada por el presidente Barack Obama en 2010, que busca garantizar la cobertura médica universal para 2014.

Pero la reforma sanitaria ha sido denunciada por los fiscales generales de 26 estados, que han entablado una demanda en su contra por considerarla una imposición del Gobierno federal.

En el primer día de los tres que tiene previsto deliberar el Tribunal Supremo sobre la reforma sanitaria, la protesta transcurrió sin incidentes, aunque los activistas en ambos lados de la polémica intentaban sofocar con gritos las consignas del bando contrario.

El aspirante a la candidatura presidencial republicana Rick Santorum, hizo una breve aparición en las gradas del Tribunal Supremo, desde donde atacó a su rival más cercano, Mitt Romney, y aseguró que solo Dios puede crear derechos.

Mientras los partidarios de la reforma sanitaria coreaban que “la sanidad es un derecho”, Santorum recordó que “los derechos vienen del Creador y son protegidos por la Constitución. Los derechos no pueden ser creados por el Gobierno”.

En general, los aspirantes presidenciales republicanos han prometido anular la reforma sanitaria si ganan en los comicios generales del próximo 6 de noviembre.

Norberto Molina, un enfermero del Hospital Jackson Memorial de Miami (Florida), aseguró que muchos de los manifestantes “no entienden como está escrita la ley que permite que todos los pacientes tengan seguro médico y se ahorren problemas por urgencias”.

Pero Jenny Martin, cofundadora del movimiento “Tea Party Patriot”, indicó que la mayoría de los estadounidenses se oponen a la reforma sanitaria, a la que se refieren despectivamente como “Obamacare”, por considerar que inconstitucional, costosa, y mina la libertad de elección.

“Dejemos que el libre mercado y el capitalismo lo regulen, nuestro sistema sanitario es el mejor del mundo gracias a la competencia”, aseguró Martin.

Entre sus principales elementos, la reforma sanitaria exige que los estadounidenses adquieran un seguro médico para 2014, aunque incluye subsidios para quienes no puedan costearlo. También busca garantizar la cobertura sanitaria para unos 50 millones de estadounidenses sin plan médico.