Caso de Etan se convierte en una odisea

La investigación sobre la desaparición del niño de 6 años Etan Patz, que se ha extendido a través de décadas y países, de sótanos a tejados, sumó ayer otro día sin aparente resolución.

Caso de Etan se convierte en una odisea
Un oficial de la unidad especial lleva una sierra eléctrica al sótano donde se cree están los restos del pequeño Etan Patz, desaparecido el 25 de mayo de 1979.
Foto: AP / Mary Altaffer)

NEW YORK/AP – La investigación sobre la desaparición del niño de 6 años Etan Patz, que se ha extendido a través de décadas y países, de sótanos a tejados, sumó ayer otro día sin aparente resolución.

Nadie ha sido acusado penalmente, aunque el pequeño niño con cabello castaño arenoso y una hermosa sonrisa fue declarado muerto en el año 2001.

Esta semana, después de más de una década de relativa tranquilidad, el caso cobró auge luego de que un perro de rastreo de cadáveres olfateo un olor en un sótano viejo por la calle donde residía el niño.

Ayer, investigadores habían terminado la extracción hasta el piso de hormigón del sótano con martillos especiales y sierras eléctricas, y estaban cavando la tierra con la esperanza de encontrar los restos del niño o cualquier otra prueba.

Hasta ahora, las autoridades no han dado ningún signo de que hayan encontrado algo.

“La miembros de la ley y orden siempre somos cautelosamente optimistas”, dijo Tim Flannelly, principal portavoz del FBI en Nueva York. “Pero esta es una de muchas pistas que tenemos”.

No está claro lo que arrojará esta excavación, pero la investigación ha alcanzado momentos similares en el pasado, sólo para que todo se detenga por varios años.

Etan desapareció el 25 de mayo de 1979, mientras caminaba solo a su parada de autobús escolar por primera vez, a dos cuadras de su casa en el barrio de SoHo.

En ese entonces hubo una búsqueda exhaustiva por la policía y un enamoramiento de los medios por el caso. La foto de niño fue la primera que apareció en el cartón de leche. Miles de volantes fueron distribuidos alrededor de la ciudad, edificios examinado, cientos de personas entrevistadas. El SoHo de aquél entonces no era el barrio “chic” y de galerías como es ahora, sino de clase trabajadora.

“Nadie podía entender cómo podía suceder algo así, en ese momento, todos nos sentíamos seguros, tuvimos una pequeña comunidad”, dijo Sandie Vega, que tenía la edad de de Etan cuando desapareció.

Yukie Ohta, ahora de 43 años, recuerda como la Policía tocó a su puerta para hablar con ella sobre la desaparición del niño. Su hermana había ido a un grupo niños que jugaba con Etan, en el sótano que ahora están buscando las autoridades.

Al momento de la desaparición, el colectivo de niños se dispersó y el espacio era utilizado por Othniel Miller.

“No sabía nada útil”, dijo Ohta.

Nadie sabía lo suficiente. Los padres de ETAN, Stan y Julie, ofrecieron una recompensa de $25,000 por información que condujera al paradero del niño, y con frecuencia se reportaron avistamientos, que resultaron ser falsas alarmas.

En 1986, un niño parecido a Etan fue descubierto en Israel, lo que provocó que detectives difundiera su foto allí. Nada pasó.

José Ramos, un vagabundo que era novio de la niñera de Etan surgió como sospechoso pero no hubo ninguna evidencia que lo vinculara la desaparición del menor.