¿Dónde está la respuesta para El Barrio?

En la ciudad de Nueva York la criminalidad se ha mantenido en niveles históricamente bajos, pero si le preguntan a los residentes de El Barrio, en Manhattan, si se sienten seguros, la respuesta es no.

En un artículo publicado esta semana, El Diario ofreció una mirada cercana a la tensa convivencia de los residentes de El Barrio con Los Vagos, una de las varias pandillas que azontan al vecindario, generan violencia y a menudo roban a residentes, comerciantes y trabajadores.

Esas noticias no llegan a los grandes titulares de la prensa anglo, ni provocan apariciones de emergencia del comisionado de la policía o del Alcalde. Para los neoyorquinos que viven con miedo a ser víctimas de la violencia de estos grupos, o bajo el temor de que sus hijos caigan en pandillas (un fuerte indicador de propensión a delinquir), las estadísticas de criminalidad no tienen mayor resonancia.

Lo que está en riesgo, más allá del grave problema que estos grupos suponen para la seguridad pública, es el futuro de jóvenes que crecen pensando que formar parte de una pandilla les dará más que la escuela.

En agosto de 2011, el alcalde Bloomberg lanzó una importante iniciativa para ayudar a jóvenes en vecindarios afroamericanos y latinos que están riesgo de violar la ley o reincidir en actos delictivos y terminar en la cárcel. El plan es integral e incluye programas sociales, educativos, y de empleo. Pero su alcance no es suficiente.

Las pandillas están localizadas y sus señas son claras. Es tiempo de traer a vecindarios con alta incidencia de pandillas más servicios focalizados preventivos y de intervención. Se necesitan programas educacionales y servicios deportivos y recreacionales extracurriculares. Lamentablemente, la tendencia en los últimos años es a reducir el financiamiento a estos servicios. Los residentes de East Harlem deben llevar este problema a todos los niveles, incluyendo a la contienda entre Charles Rangel y Adriano Espaillat, quienes se disputan la representación de este vecindarioen el Congreso de los Estados Unidos.

Además de programas efectivos y sustentables, funcionarios electos y grupos de defensa deben convocar una reunión de emergencia para diseñar un plan estratégico de base comunitaria y responder a los jóvenes que están a punto de salirse, o ya están fuera del carril. De otra manera seguiremos construyendo una ciudad con tecnología y amenidades de punta para unos, y de pobreza y miseria para otros.