Una solución mixta

Hay que centrarse en un enfoque equilibrado para sacar la economía adelante

La resolución de la crisis económica en Europa es de gran importancia para Estados Unidos. Además de ser el mercado más grande para vender productos, existe una gran semejanza en el dilema entre crecimiento económico y recortes gubernamentales por el que pasa nuestro país.

Hay un debate histórico en como se resuelve una crisis económica si es reduciendo exclusivamente el gasto gubernamental para resolver un déficit o si es a través de la promoción económica, dejando el problema del déficit para largo plazo. Las opciones son entre contracción económica o crecimiento.

Durante varios años en Europa se enfrentó la crisis con el remedio de la austeridad económica impuesta desde Alemania y Francia. La estrategia no resolvió la candente crisis de Grecia ni dio seguridad alguna a los países como España, Portugal e Italia para que saneen sus economías.

Europa está sufriendo de la misma manera que por décadas lo hicieron las naciones en desarrollo con las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI), que en esta ocasión también propone la austeridad. Esta es una medicina que a la vista mata al enfermo en vez de curarlo.

Las elecciones en Francia y Grecia cambiaron el equilibrio en el liderazgo europeo que ahora ve, excepto Alemania, con buenos ojos hacer mayor énfasis en estimular la economía que enviarla a una recesión.

Precisamente esa es la advertencia de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) realizada hace dos días al calcular cuál será el impacto de los recortes de presupuesto y aumento de impuestos programados para el inicio del 2014. El CBO estimó que el crecimiento sera de 0.5% con una contracción de 1.3%. Esta no es una forma de crecer.

Creemos que debe haber una estrategia que combine algunos recortes de presupuesto con políticas que promuevan agresivamente la creación de empleos.

Claro, para esto es necesario un acuerdo bipartidista legislativo que deje de lado los dogmas ideológicos , para dar pie a un pragmatismo necesario que permita ver la realidad tal como es. Lograr este compromiso es prácticamente imposible en el ambiente inflexible que domina hoy al Congreso. Pero esta dificultad no significa que este no sea sea el camino razonable.