Alerta por contenidos de las telenovelas

La televisión abierta en México está reforzando comportamientos psicológicos enfermizos en la población del país.

Alerta por contenidos de las telenovelas
Maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, cuando ayer realizaron un mitin frente a las instalaciones de una televisora mexicana.
Foto: Gustavo Duran / Notimex

MÉXICO, D.F. – La televisión abierta en México está reforzando comportamientos psicológicos enfermizos en la población del país tales como dependencia emocional, masoquismo, minusvalía, depresión, celos, inseguridad, resentimiento social y conductas adictivas de acuerdo con autoridades en la materia del país.

Los contenidos de los dos principales medios de comunicación masiva –Televisa y TV Azteca- representados principalmente por las telenovelas, están actualmente en tela de juicio y expertos en la materia de salud emocional se encuentran “en alerta” por el daño social que durante años han ocasionado, aunque es reciente el repudio.

Ayer alrededor de 800 maestros vaciaron un camión de desperdicios frente a las instalaciones de Televisa Chapultepec, en el Distrito Federal, y quemaron el contenido en una metáfora de lo que consideran “la telebasura” mientras crecen las protestas de estudiantes del movimiento “Soy 132” por la manipulación de los contenidos informativos.

En medio de la vorágine de indignación, las telenovelas –que representan la principal audiencia de la televisión abierta- están en el centro del huracán, sin mucho ruido, pero como vértice del análisis.

“Es una constante ver que fulano o fulana no puede estar sin el amor de otra persona, por ejemplo, y lo que están haciendo es promover la dependencia emocional, la minusvalía y la adicción a relaciones insanas”, denunció Alejandro Radchick, miembro de la Sociedad Psicoanalítica de México.

Los guiones de los “culebrones” están condicionados a triángulos amorosos en donde uno de los protagonistas está obsesionado con la pareja de otra persona, en un escenario de frustración, ira, envidia y violencia.

“Las televisoras están influyendo en la población de manera negativa”, destacó Juan Carlos Huidobro, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien observa que se está fomentando así un marcado “miedo a la libertad”.

“Hay un modelo de cómo deben ser los buenos y quien se sale de ese patró regularmente recibe su castigo en la trama y eso está asustando a la audiencia, poniéndole límites personales, sin matices”, agrega Huidobro.

Radchick percibe en este escenario una “victimización” de los virtuosos –casi siempre pobres- donde éstos tienen que sufrir sin aspavientos sus penas y con actitudes que rayan el masoquismo (placer por el dolor) mientras un “monstruo” desalmado –representado en un hombre rico- se aprovecha y disfruta.

Los defensores de las teleseries argumentan que son solo un producto más para el entretenimiento que el consumidor puede tomar o rechazar; sin embargo, la televisión pública en el país tiene sólo dos opciones de elección para las miles de televidentes donde sólo tienen acceso a estos contenidos.