Maestros no quieren inglés en PR

El plan del gobernador Fortuño que pretende implementar su secretario de educación, Edward Moreno Alonso, ha encontrado resistencia por parte de profesores.

Maestros no quieren inglés en PR
Una polémica se ha desatado en Puerto Rico por la nueva norma.
Foto: archivo

San Juan/EFE – La Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR) está en contra del plan del Ejecutivo de la isla que prevé que el inglés sustituya en gran parte al español como lengua del sistema educativo, dijo ayer su presidenta, Aida Díaz.

A su juicio, el plan del gobernador, Luis Fortuño, partidario de que Puerto Rico se convierta en un estado más de Estados Unidos, afrontará muchas dificultades de aplicación y se plantea precipitadamente, a pocos meses de las elecciones generales.

Lo primero que se debe considerar es que en la población puertorriqueña “hay deficiencias enormes en el dominio del español”, explicó la profesora, que destacó que “no todos los maestros están listos” para adaptarse a un plan como el que pretende implantar el Partido Nuevo Progresista (PNP) en el poder.

Aunque los maestros, dijo, una plantilla cercana a los 37,000, son capaces de leer y escribir en inglés, es distinto enseñar materias concretas en una lengua que no es la materna.

Díaz aclaró que tras la polémica motivada por el reciente anuncio del secretario Educación, Edward Moreno Alonso, se ha rectificado y se ha establecido que las materias curriculares que se impartirán en inglés en un principio serán matemáticas y ciencias.

Moreno Alonso había explicado que todas las asignaturas del plan académico, excepto lengua española y estudios sociales, se impartirían en inglés, lo que le granjeó numerosas críticas.

Díaz dijo que, aparte de que “en cuatro semanas no se puede adiestrar a un maestro”, la postura oficial de la Asociación es que “las asignaturas deben enseñarse en la lengua vernácula”.

Precisó que no hay maestros suficientes para la puesta en marcha del plan, ni siquiera para la primera parte que pretende iniciar el Ejecutivo el próximo agosto en 31 escuelas como curso piloto.

Otro problema es el de los libros, porque ahora todos están en español, lo que obligará a la compra de nuevos textos en inglés.

En cuanto a la reacción de los maestros, dijo que envió una encuesta a 6.000 de sus compañeros y que de las 200 primeras respuestas se deduce que el sector cree que con la medida empeorará el sistema público de enseñanza.