Esperan justicia por muerte de mexicano

Esperan justicia por muerte de mexicano
Familiares y amigos de Fausto Armenta que murió tras ser golpeado en una calle de Queens, realizaron una manifestación reclamando la captura de los implicados.
Foto: Suministrada

Nueva York – Aunque cree que su hermano vive en ocho personas que no conoce, el mexicano Juan Armenta lleva más de un año esperando pacientemente porque los que le provocaron la muerte a su hermano sean arrestados.

Todos los días, Armenta, de 24 años, y residente en Elmhurst, camina por el sitio en donde su hermano Fausto fue encontrado inconsciente por oficiales de policía, la madrugada del 30 de mayo de 2011. La víctima de 20 años recibió una golpiza que le causó muerte cerebral.

El 9 de junio de ese año, Fausto Armenta fue desconectado del respirador artificial por decisión de la familia.

“Estuvimos con mi hermano en el Hospital Elmhurst hasta su último suspiro”, recuerda Juan con tristeza.

Los órganos de Fausto se donaron salvando la vida de unas ocho personas, incluida una niña estadounidense de siete años que recibió el corazón.

“Mi hermano vive en esas personas que no conozco y eso me consuela, porque no se fue del todo. Era honesto y trabajador, un joven de paz que no hacía daño a nadie”.

Fausto fue agredido a unos pasos de su departamento en la calle Ithaca de Elmhurst lugar en donde Juan continúa viviendo.

“Pienso en él todos los días, pero a veces quisiera olvidar porque el dolor es muy grande. Mis padres en México están sufriendo”.

La tarde del miércoles, Juan, vecinos y amigos cercanos realizaron una vigilia en memoria de Fausto. Entre rezos y lágrimas, los presentes pidieron justicia, pues el crimen no se resuelve todavía.

“Si yo pudiera ir a Nueva York, iría a la Policía todos los días y exigiría que la muerte de mi hijo no quede sin culpables”, dijo la madre de Fausto, Margarita Sabino, quien radica en el estado mexicano de Guerrero.

“Quiero saber quienes me quitaron a mi hijo, porque no tendré tranquilidad hasta verlos en la cárcel, no quiero que otra madre sufra lo que yo”, dijo Sabino.

Margarita y su esposo Rodolfo Armenta vinieron a Nueva York con una visa humanitaria en junio del año pasado para darle el último adiós a su hijo en el Hospital Elmhurst.

Miriam Luna, residente de Queens y amiga cercana, comentó que no se pierde la esperanza de lograr justicia. “Seguiremos pendientes del caso. No dejaremos que Fausto se convierta en una cifra más”, dijo Luna.

La mujer apuntó que se desconoce si fue un crimen de odio o una agresión relacionada con pandillas. La víctima tenía sus pertenencias cuando fue encontrado.

“Los vecinos que pudieron ser testigos no comentan nada, tal vez por miedo. No sabemos qué pasó esa noche”, dijo Luna.

La Policía informó que la investigación está abierta. Sin embargo, el proceso se dificulta por la falta de testigos.

El Consulado Mexicano indicó que el primero de junio envió una carta al comisionado Raymond Kelly, pidiéndole un informe de la investigación, además de que mantiene contacto con los detectives asignados al caso.